Newell's le empató el clásico a Rosario Central en la hora con un gol agónico entre uruguayos

La Lepra enfrentó al Canalla en el Gigante de Arroyito y rescató un empate sobre la hora, que desató la furia de los hinchas locales y cayeron algunos proyectiles a la cancha.

Matías Cóccaro en el clásico entre Newell's y Rosario Central
Matías Cóccaro en el clásico entre Newell's y Rosario Central.
Foto: NOB

Newell's Old Boys y Rosario Central se enfrentaron este domingo por el Torneo Clausura de la Liga Profesional de Argentina. El clásico de Rosario, uno de los más intensos del fútbol de la vecina orilla, se jugó en el Gigante de Arroyito, casa del Canalla, y terminó con empate 1-1 y protagonismo uruguayo sobre el final.

El equipo dueño de casa había comenzado el partido arriba en el marcador: se puso en ventaja en los descuentos del primer tiempo por medio de Gastón Ávila. Y aunque parecía quedarse con los tres puntos, la Lepra encontró el empate en los descuentos del segundo tiempo: Juan Ignacio Ramírez dio el último pase y Matías Cóccaro definió para la igualdad final.

El gol de Central llegó por la vía de la pelota quieta: centro desde el córner izquierdo, despeje a medias de la defensa leprosa y definición potente de volea del "Gato" Ávila para establecer el 1-0 parcial, justo antes del descanso.

El del empate llegó cargado de polémica, porque para validarlo debió intervenir el VAR por varios minutos, mientras la gente de Central aguardaba impaciente en las tribunas saber si sumaban tres puntos o su tradicional rival finalmente les robaba dos sobre la hora. Cabe recordar que, al igual que pasa en Uruguay desde hace algunos años, en este clásico del fútbol argentino también se juega únicamente con público local.

Luego de una dilatada revisión, el árbitro validó el gol del "Zorro" Cóccaro, que llegó al área para definir de primera luego de que su compatriota, el "Colo" Ramírez, lo habilitara. El uruguayo abrió el pie y pudo vencer al arquero leproso, que se desparramó en su desesperación por achicar, pero no pudo hacer nada.

Lo que pasó después también dio de qué hablar: los jugadores de Newell's fueron corriendo para festejar el gol a un rincón de la cancha, frente a los hinchas de Rosario. Enseguida empezaron a llover proyectiles desde la tribuna hacia la cancha y debió intervenir la Policía, que con grandes escudos protegieron a los jugadores de la Lepra. La situación no pasó a mayores.

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