¿Por qué creer en la hazaña de clasificar al Mundial de básquetbol?

Uruguay está ante una chance inmejorable de llegar al Mundial, la mejor desde aquella clasificación a España 1986. Pero no solo los resultados nos ilusionan, sino además una generación que bajo la conducción de Gerardo Jauri ha ido adecuando el juego al actual, algo necesario ante la falta de centímetros.

El retiro de Esteban Batista hizo dejar los posteos de lado, el ritmo de juego creció y hoy la Celeste nos representa desde su alto tono defensivo.

Y así es como nos gana el corazón de Joaquín Rodríguez, nos emociona un enmascarado Santiago Vescovi chocarse contra gigantes y la batalla de Martín Rojas en el bajo pese a tener un dedo fracturado.

Y así como hace unos años llegábamos a cada ventana de selección preguntándonos con qué Uruguay nos podemos encontrar, con renuncias varias, con lesiones por cuidar, hoy estamos disfrutando un grupo de jugadores que se mueren por estar, que hacen esfuerzos grandes por darle a la selección lo máximo posible.

Hoy no hay una mala cara ante un cambio, uno que se descanse en la defensa por ver 20 puntos en su planilla o una figura que se imponga darle todos los tiros pesados. Hoy prima el grupo, el equipo, el compromiso y así pese a tener menos talentos individuales que el resto, hemos competido y si aún falta dar el paso más importante, la fe está intacta en estos muchachos.

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