Uruguay se ilusiona con el Mundial tras 41 años: de una generación consagrada, a otra que busca hacer historia

El Sudamericano de 1985 dio clasificación a la Celeste por última vez a un torneo grande, pero cuando la clasificación pasó a ser de las Américas, los Charrúas nunca volvieron a una Copa del Mundo.

Emiliano Serres abraza a Joaaquín Rodríguez tras el triunfo ante Cuba por las Clasificatorias
Emiliano Serres abraza a Joaaquín Rodríguez tras el triunfo ante Cuba por las Clasificatorias.
Foto: FIBA.

Uruguay sigue haciendo fuerza para romper una racha de 41 años sin clasificar a un Mundial. La Celeste no logra obtener su boleto desde que se instauró la clasificación para las Américas, siendo la última vez, cuando se puso en disputa en un torneo Sudamericano.

En 1985 la selección atravesaba otra época, con una generación en plenitud, un Tato López líder, y nombres que marcaron historia grande en el básquetbol uruguayo como Álvaro Tito, Carlos Peinado, Horacio Perdomo y Hebert Núñez.

El torneo disputado en Medellín tuvo al Tato galardonado como MVP, y a un Gustavo Sczygielski, que empezó a hacer sus primeras armas, al ser convocado con 17 años. Además, en filas celestes se encontraba Gerardo Jauri, como jugador, que con 23 años ya traía un Mundial encima.

Dicho equipo se había acostumbrado a grandes logros. Parte de esa generación había obtenido un Sudamericano en 1981, con boleto al Mundial de Colombia 1982, y un segundo lugar en un Torneo de las Américas en 1984, que valió la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, de dicho año. Fueron los últimos de una selección uruguaya dominante en el continente, con un pequeño oasis entre 1995 y 1997, donde la Celeste se alzó con un bicampeonato Sudamericano.

Pero dicho torneo, de 1985 en adelante dejó de ser clasificatorio, por lo que las potencias muchas veces no lo jugaron con su máximo potencial. El pasar a definir las clasificaciones contra selecciones del Caribe y América del Norte mermaron las chances de los Charrúas, que bajo ese formato solo obtuvieron un boleto, al ya mencionado Juego Olímpico. Después incluso se atravesaron rachas grandes de derrotas, con un registro de 32 triunfos, y 82 caídas en dicho torneo clasificatorio.

Bajo el actual formato, la Celeste se ilusionó con el pasaje a China 2019, donde llegó a San Juan, Puerto Rico, con la chance de meterse al Mundial y estuvo a una pelota de conseguirlo. Sin embargo, el retiro de Esteban Batista y el alejamiento de Jayson Granger, parecían hipotecar las chances de soñar una vez más con la Copa del Mundo.

Pero Uruguay se ganó recuperar la ilusión en base a juego, con una generación, que pese a estar alejada de los grandes logros, ha forjado experiencia para acercarse al básquetbol moderno, con una filosofía que introdujo Jauri como DT. El triunfo ante Argentina y la confirmación ante Cuba, proyectaron a la Celeste de muy buena manera en su camino a Qatar 2027. Si vence a Cuba en el Antel Arena, entrará tres triunfos por encima del cuarto lugar, en un panorama normal, que deberá sostener luego ante los equipos del norte, en las últimas seis fechas, cuando comience la segunda ronda. La ventana de agosto es la más riesgosa, al coincidir con el parate de la NBA, donde los equipos podrán tener su máximo potencial, pero abrochando los dos de noviembre como local, el panorama es muy optimista, para que ahora Jauri vuelva a abrochar un Mundial, ahora como DT.

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