Patricio Prieto se convirtió en el corazón de Nacional. Oriundo del club, de la época donde el básquetbol entrenaba en cancha abierta y alquilaba cancha para jugar en formativas. Se volvió el emblema de un equipo que no tenía un gran referente y desde su sacrificio fue llegando a la gente, en el rol de jugador hincha.
El Pato habló con Ovación donde contó sus inicios, la importancia de bajar a jugar el Metro en su juego, y el "hambre de mejorar" que no pierde, pese a ya alzar dos copas como capitán y llegar a la selección, a muy corta edad.
—¿Qué importancia tenía el clásico después de perder los dos de la temporada?
—Era también ganarle al equipo que va primero, en su cancha, sabiendo que en los clásico siempre se llena.
—¿El invicto de Peñarol en el Palacio era una motivación?
—Álvaro (Ponce) habló mucho de eso, y eso que jugaron la mitad de la temporada sin su gente. Era todavía más difícil, pero estuvimos los 40 minutos enfocados.
—Han demostrado ser un equipo que no gana por una figura rutilante.
—Siempre que ganamos, lo hacemos como grupo, no dependemos de que Patricio esté al 100% o que Connor (Zinaich) este todos los partidos. Habla de que todos nos tenemos confianza. Álvaro intenta, que juguemos todos. Siempre rotamos, nos permite descansar un poco, y cuando estemos en cancha, tenemos que estar al 100%.
—Arrastraste una lesión de la AmeriCup, pero hiciste el esfuerzo para estar en el clásico de la fecha 1, complicando la recuperación, ¿cómo te sentís?
—Siento molestia todavía en la rodilla. Para algunos partidos he usado rodillera, pero la estoy intentando dejar. He mejorado bastante, había arrancado con la rodilla que no se me desinflamaba para nada. Ahora por lo menos, a pesar de que el partido sea bastante fuerte y con bastante roce, me aguanta bastante. Eso habla de que ya se está acostumbrando al ritmo, pero todavía no estoy al 100%. Durante el partido se me va yendo, pero no quita que no estoy jugando con normalidad.
—¿Qué aportó a tu juego tu experiencia en el Metro?
—Aprender a aguantar el golpe, se juega bastante físico. También me dio un poco de adquirir personalidad. Siempre fui un jugador que defendía, y las pelotas que me quedaban, me las tiraba. En el Metro tenía un poco más de protagonismo, me pude mostrar un poco más de que además de defender tengo algunas armas ofensivas.
—Lo tuviste a Álvaro Ponce en ese torneo, ¿en qué sentís que evolucionó?
—Álvaro se ha adaptado bastante bien a todo lo que le ha tocado. Creo que ha evolucionado en el sentido de comprender un poco al jugador también, no se queda solo con lo que piensa él, sino que también se adapta a lo que el jugador le pide. Los planes defensivos los armamos entre todos. Álvaro dice, que se hace, si nosotros nos sentimos cómodos haciéndolo, se hace así, si no, buscamos nosotros la alternativa. Lo ha adquirido bastante bien y nos ayuda a nosotros a sentirnos parte del grupo.
—Te tocó tener tu debut de manera inesperada en 2021, ¿cómo se dio?
Leo (Zylbersztein) me tenía que tener la confianza y yo le tenía que mostrar a él que podía jugar en primera división. Esa temporada jugamos tres partidos, después hubo un parate por la selección donde jugamos un par de amistosos. Estábamos jugando mal y Leo me puso a mí para probar, a ver si cambiaba un poco la energía y vio que tenía condiciones. Luego viene de vuelta la Liga, el partido contra Malvin, donde yo no me esperaba a jugar, pero estaba pronto. Leo me pone en el segundo cuarto, eso me sorprendió, en un partido que estaba peleado. Si uno no se da la confianza no se la va a dar otra persona. Entonces, yo ya sabía que había hecho todo para ya entrar en cancha, luego te tenés que mantener. Fue seguir por ese camino e irme, amoldando a lo que me pedía el entrenador.
—Comenzaste destacando por tus triples, pero le fuiste agregando herramientas a tu juego ofensivo.
—Entreno lo que me falta. No planifico mantenerme en el mismo nivel para toda mi carrera. Lo otro lo he ido practicando, le he pedido a los entrenadores que han pasado, que me ayuden en eso. Siempre han puesto la mejor disposición, he aprendido mucho de cada uno.
—Muy temprano en tu carrera alzaste dos copas como capitán y llegaste a la selección, ¿lo esperabas tan pronto?
—Nunca esperé nada, se me fue dando. Todavía no he caído en los logros que he conseguido. Pero me mantiene con ganas de conseguir más, con el hambre esa de todos los días seguir mejorando. No me paro a pensar cuantas cosas he ganado, o me saco cartel porque no gano nada solo, necesitas del grupo entero. Estoy contento con el recorrido, pero yo quiero más y es lo que me mantiene día a día mejorando.
—Como jugador de básquet le llegaste mucho al hincha de Nacional, ¿cuál es la clave?
—Creo que a la gente le llego por el lado que hago lo que ellos harían en cancha, piden ganas y por suerte a mí me sobran. Hace tiempo no había una persona que fuera tan influyente en el básquetbol, creo que les llego por eso y al mismo tiempo la gente se empieza a contagiar. Llegar lejos se ha vuelto costumbre para Nacional. Al mismo tiempo eso llama a la gente y también hace que se sientan parte.
—¿Como capitán cómo transmitís eso al grupo?
—Yo intento ejercer la capitanía desde el ejemplo. Entro a cancha y robo una pelota, me ven con la energía altísima y ellos saben que se tienen que poner al mismo tono energético. Pero tenemos pila de líderes, cada uno tiene la voz de capitán. Hay veces que habla Luciano (Parodi) y se callan todos como si fuese capitán él. Por ejemplo, en el clásico hubo un momento en el entretiempo donde habló Erik Thomas y todos lo escucharon como si fuese un capitán, todos han ganado ese puesto. La única diferencia es que cuando tienen que anotar en la planilla quien es el capitán, soy yo. Pero todos tienen la posibilidad de ser capitán y todos lo vemos así.
-
Los motivos por los que la hinchada de Peñarol fue denunciada al término del clásico frente a Nacional
Gallo López: "vivió todo en Nacional" y ahora va por el objetivo con el que se puede "retirar tranquilo"
Nacional vs. Aguada: el partido se suspendió por problemas con los relojes; se trabaja en la reprogramación