Lucas Capalbo habló con Ovación en la previa a una nueva ventana de las Clasificatorias con la selección de Uruguay. El base llega proveniente del ascenso de España, donde tuvo su primera temporada con la que se ganó fichar por un equipo protagonista de su liga, como Gipuzkoa.
Además el oriundo de Malvín se refirió a la comunicación con su padre, Marcelo, a la distancia, que marcó historia con la Celeste y que lo tiene como "referente y guía", y es la primera persona a la que llama después de sus partidos.
—Se viene una ventana importante después del buen arranque que tuvieron, ¿cómo la están viviendo?
—Ilusionados y contentos de estar acá, viéndonos otra vez las caras, es un desafío lindo para nosotros, obviamente que nos motiva.
—Terminaste tu primera temporada lejos de casa. ¿Qué balance hacés?
—Fue una temporada que me desafió mucho, no solo basquetbolísticamente, sino mentalmente. Estar fuera de casa solo, con desafíos también. Se juega un básquet muy diferente, muy dinámico, que está todo el tiempo exigiendo lo mejor de vos, cada día. Contento de haber dado el paso de haber ido a jugar afuera y ahora poder renovar allá en España, creo que es un crecimiento deportivo muy grande para mí. Contento también por la oportunidad de meterme en uno de los equipos que está para pelear cosas grandes en la segunda de España, así que pronto para tomar ese desafío.
—Te fuiste de Uruguay siendo un jugador con muchas herramientas en tu juego, ¿qué sentís que te agregó el básquetbol español?
—Me ayudó mucho en cuanto a la generación de juego también, no solo con la parte de anotador. Creo que mejoré mucho mi nivel de asistencia y la forma también. Es una liga que también no te permite relajarte en el juego tampoco. A diferencia del básquetbol de acá, por la cantidad de minutos que tenía, te administrás de otra forma también. La liga de España es una liga que te exige estar a tope todo el tiempo, cada momento que entrás a la cancha. Cuando descansás es afuera, las rotaciones son más largas, entonces cada vez que estás dentro de la cancha es una intensidad que tenés que jugar al 100% y descansás afuera. Entonces tenés que mantener el foco mental arriba todo el tiempo, porque tenés que estar pronto para salir, descansar y entrar de nuevo, cuando volvés estar allá arriba. Así que en cuanto a la mental en eso también es estar enfocado todo el tiempo, me ayudó mucho.
—Después de una temporada larga, ¿cómo se hace para cambiar el chip y enfocarse de nuevo en la selección?
—Terminamos de jugar la gran mayoría hace un tiempo ya. También estamos en un momento de inactividad, así que primero recuperar un poco la parte física, el agarrar ritmo de juego de nuevo y también, obviamente hay que cambiar el chip. En mi equipo tenía un rol muy diferente al que tengo en la selección. Adaptarme un poco a lo que me pida Gerardo (Jauri), a lo que me pida el equipo y poder ayudar desde donde me toque.
—¿Cómo ves tu futuro en España?
—Acabo de arreglar un equipo que el año pasado terminó cuarto en la liga, Gipuzkoa, un equipo de San Sebastián, que apuesta a estar peleando en playoff, hace no mucho estuvo en ACB. Es un club con mucha categoría, con historia, así que contento de haberme podido meter en uno de esos equipos que aspira siempre a estar peleando para ascender, esos primeros puestos durante el año. Es un desafío muy grande, que me va a exigir mucho y contento de poder tomarlo, ese desafío.
—¿Cómo ve tu padre tu presente, sabiendo que logró cosas grandes con la selección y que ustedes van por un objetivo muy grande?
—Ahora lo vive más como hincha, sabiendo lo que significa la selección. En cuanto a mí, lo ve más como padre y no tanto como entrenador o jugador. Está contento de que pueda formar parte de esto, agradezco la forma en la que me acompaña también, sé del nombre que tiene la selección y poder tenerlo como referente, como guía, me enorgullece mucho.
—¿Cómo fue ese lazo a la distancia?
—Tanto a la distancia como acá, siempre tengo a mi padre acompañándome, que eso es muy importante, ya sea desde llamadas por teléfono. Es inevitable que después de cada partido, al primero que llamo , el primero con el que hablo, es con él. Mismo acá en Uruguay también, si por A o por B no podía ir un partido mío, terminábamos hablando por llamada siempre. También a mí me sirve un poco para despejarme después de un partido también, de ver qué vio él. A veces cuando termino caliente también me sirve para desahogarme. Es algo muy positivo y que me ayuda mucho tenerlo como guía. Más allá de los basquetbolístico sino también acompañándome emocionalmente es muy importante.
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