La Clave

Pesca y justicia penal

El conflicto en la pesca parece haberse terminado, pero no es así. La noticia de que un grupo de sindicalistas impidió a un barco salir a trabajar, porque no tenía el personal que ellos exigen llevar, es muy grave. Y más allá de la intervención del gobierno, debería ameritar la actuación de la Fiscalía. ¿Desde cuándo un sindicato tiene derecho a imponerle a un empresario quién puede y quién no trabajar en su barco? Es un escándalo, pero además es una amenaza ilegal.

El “efecto Temu” en el país

El efecto que está generando la plataforma china Temu en el comercio uruguayo es devastador. Al punto que el gobierno estudia colocar algún gravamen para equilibrar la competencia. Ahora salen voces que reclaman por los costos del país, y critican las medidas. Una cosa no quita la otra. Una cosa es fomentar la competencia y liberar el ingreso de compras del exterior. Otra es hacerle el caldo gordo a una empresa apoyada por un estado que no respeta las normas básicas.

Ni tanto ni tan poco

La polémica por los insultos durante la interpelación del ministro Fratti ha sido exagerada. El Parlamento siempre ha sido un lugar de debates acalorados, donde han habido peleas y hasta armas de fuego. Por lo cual es algo llamativo el nivel de sensibilidad ante un par de insultos. El tema es que eso parece más bien consecuencia de la falta de nivel de nuestros políticos (reflejo de lo que ocurre en la sociedad), donde es más fácil insultar, que apelar al sarcasmo o la ironía.

Bolivia dio vuelta la página

Los resultados de las elecciones de ayer en Bolivia no dejan lugar a dos lecturas: tras más de 20 años de poder hegemónico, la sociedad dio vuelta la página, y propinó una sonora cachetada a la izquierda del Movimiento al Socialismo. Es que la situación económica del país es calamitosa, y sólo se puede achacar al efecto típico de los gobiernos de izquierda. Escasez, inflación, estancamiento económico y conflictividad social. Igual que Argentina, igual que Venezuela.

Pesca: tarde y mal

Luego de 80 días de conflicto, y con pérdidas millonarias para las empresas, los trabajadores no sindicalizados, y el país en general, el gobierno decidió hacer algo con el conflicto en la pesca. Pero, interviene tarde y mal. La propuesta al parecer implicaría un subsidio estatal a los trabajadores que protagonizaron este conflicto irracional, y forzar a las empresas a seguir funcionando con ellos. Algo insostenible, y que implica premiar a quienes con su intransigencia dañaron a todos.

Cediendo a los radicales

La decisión del gobierno de “poner en suspenso” la apertura de una oficina de la ANII en Jerusalén es muy negativa para el país. Primero, significa privar a la principal oficina dedicada a la innovación de Uruguay de tener una base en la principal usina de innovación global. Segundo, es otra agachada del gobierno respecto a su base más radical e ideologizada, que odia a Israel, desde mucho antes del conflicto actual. ¿Quién pierde más con esto? ¿Israel o nosotros?

Banalizar cosas serias

Tras el bochornoso final de la interpelación al ministro Fratti vimos algo todavía más grave. Y es el enésimo esfuerzo por parte del Frente Amplio por banalizar adjetivos como “homofóbico”. Todo el mundo sabe que el senador Da Silva no lo es. Pero, como sucede con otros calificativos serios, como “fascista”, la izquierda se siente con derecho a usarlo contra cualquiera que no esté de acuerdo con sus ideas. Cuando se banaliza ese tipo de términos, después pierden sentido.

Bolivia es la nueva evidencia

Este domingo hay elecciones en Bolivia, donde el partido de Evo Morales va camino a una derrota histórica. No es para menos, después de más de 20 años de gobierno de la izquierda, aquella que Constanza Moreira y otros iluminados de la academia local elogiaban, el país andino es un desastre. Crisis económica, desabastecimiento, desempleo, colas para el combustible y el pan. O sea, la consecuencia natural de todo gobierno socialista. ¿Qué dicen ahora los fans de Evo?

La leche y el pescado

La industria láctea y la pesca tienen mucho en común en Uruguay. Por un lado, son sectores que cuentan con enormes ventajas naturales para desarrollarse en el país, y dar trabajo a miles de compatriotas. Por otro, ambas se encuentran jaqueadas por estamentos sindicales que desprecian la actividad que practican, y creen tener una especie de derecho natural a beneficios desproporcionados. Ambos sectores se encuentran hoy en un cruce de caminos, clave para el futuro.

Otro paro absurdo y dañino

El Pit-Cnt ha definido otro paro general para hoy martes. ¿La razón? ¿Qué motiva a la central sindical a paralizar al país, provocando pérdidas millonarias a la sociedad? Nada. Pura ostentación de “músculo gremial”. Según la organización, se busca facilitar una “gran movilización” bajo la consigna “El pueblo primero: más trabajo y salario, mejor Uruguay”. Una muestra más de lo fuera de la realidad que está la dirigencia sindical en el país. Y lejos de los auténticos trabajadores.

Nota que cierra el debate

La calificadora Moody´s ha mantenido la nota crediticia a Uruguay, en el punto más alto de su historia. Y con perspectiva estable. Esto es interesante, porque durante los últimos meses hemos padecido una campaña sucia, orquestada por algunos dirigentes del nuevo gobierno, para sugerir que habían recibido un panorama financiero desastroso. Pues resulta que un organismo externo, que no se mete en temas políticos, dice que la cosa no es así. Fin de un debate absurdo.

La pesca somos todos

Lo que está pasando con la pesca es una señal fuerte para toda la sociedad. Resulta que el sector enfrenta un conflicto absurdo, que le ha hecho perder millones al país, desde hace más de 70 días. Y todo porque a unas decenas de sindicalizados se les ha ocurrido que los busques deben contratar a una persona más. Así lanzan un conflicto, violando un convenio vigente. Las empresas han hecho un llamado para contratar nuevo personal. Es de esperar que el gobierno los respalde.