Carlos Asecas | Montevideo
@| El sindicato manda y el gobierno hace dribling.
La situación en el Puerto de Montevideo está fuera de control. Infinidad de puestos de trabajo están en peligro por causa de un pequeño grupo de dirigentes sindicales que están tirando de la piola y que saben que el Ministro de Trabajo es de su mismo cuadro, por lo tanto no los va a presionar. A tal punto es el apoyo, que Juan Castillo dejó entrever que si se decretaba la esencialidad, él renunciaba. El subsecretario Barreto no se queda atrás en sus declaraciones radicales cuando dice que la huelga no tiene sentido si no genera perjuicio. Con este pensamiento seguramente estuvo de acuerdo cuando el sindicato de Frigopán, en una ocupación, destruyó materia prima y rompió maquinaria de la producción.
También se están viendo perjudicados los obreros de TCP, que acatan las medidas que sus dirigentes les indican sin pensar que quienes los incitan no pierden salario, porque los dirigentes sindicales siguen cobrando. Causan risa las declaraciones del senador Gustavo González cuando dice que hay que tener en cuenta que los obreros reclaman porque tienen que pagar alquiler, luz, etc. No creo que tengan mucho que reclamar cuando están ganando en promedio US$ 3.700 por mes.
Con estas medidas distorsivas están perjudicando a obreros de empresas exportadoras y de logística, que si se mantiene esta situación van al seguro de paro. Esto demuestra algo: no les importan sus pares.
Acá no sólo está perdiendo Katoen Natie, también está perdiendo el Estado que es socio en TCP en un 20%.
El que también debe estar preocupado es el Ministro de Economía porque todos sabemos que el Puerto de Montevideo es la boca de salida de nuestras exportaciones y con esta situación sus previsiones de crecimiento se van al tacho. A nuestros clientes en el exterior no les interesan nuestros problemas internos y si la mercadería no llega tal cual estaba establecido, cancelan el pedido y compran en otro lado. Lleva mucho trabajo conseguir mercados para nuestros productos, pero es muy fácil perderlos. Ya hay navieras que están evitando venir al Puerto de Montevideo. No exportamos mercadería exclusiva, lo mismo lo pueden comprar en Paraguay, Argentina o Brasil y quizás a mejores precios.
Esto sucede cuando los gobiernos progresistas tienen mucha afinidad con los sindicatos y no ejercen la autoridad que les confirió el voto popular. Obviamente estos, como favor, les acarrean votos cada cinco años, pues lamentablemente los afiliados de los mismos actúan como un rebaño de ovejas y hacen lo que les indican.
El país además de todas las afectaciones que está sufriendo, también es posible que Katoen Natie le inicie un juicio por daños y perjuicios, algo que ya lo han anunciado. Habría que conocer en profundidad cuáles fueron las condiciones que se establecieron cuando se hizo el acuerdo de la concesión.
Es hora que el Presidente Orsi pegue un golpe sobre la mesa y diga: ¡esencialidad ya!