Pascua, Pesaj y COVID-19

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diego fischer
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Los cristianos celebramos mañana la Pascua de resurrección y los judíos, el miércoles último, comenzaron a festejar el Pesaj. Son las festividades más importantes de ambas religiones.

Los cristianos recordamos la resurrección de Cristo que dio su vida para salvar a los hombres del pecado; los judíos la liberación del pueblo hebreo de Egipto y el comienzo de su peregrinar en búsqueda de la tierra prometida. Las dos celebraciones son expresiones mayores de la libertad, la solidaridad y la esperanza.

Si la Pascua y el Pesaj tienen siempre un enorme significado, este año su celebración adquiere un sentido aún mucho mayor. Paradójicamente, no se puede cumplir con los ritos y las tradiciones; las iglesias y las sinagogas están cerradas y las reuniones familiares están acotadas.

¿Por qué la libertad tiene en estos días un sentido mayor? No me refiero al aspecto institucional que felizmente desde que recuperamos la democracia en 1985, pasó a ser el bien más preciado de la gran mayoría de los uruguayos. Sino a la definición que del término da el diccionario de la RAE: “facultad que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Hoy terminar con la pandemia que nos merodea, depende en gran medida del buen ejercicio que hagamos de nuestra libertad. Y sobre todo, de hacernos responsables de nuestros actos.

¿Y la solidaridad? Esta palabra la escuchamos decenas de veces diariamente. Se puede comprobar que se ha traducido en hechos concretos desde el pasado 13 de marzo, cuando el Gobierno anunció la detección de los primeros casos de COVID-19 en nuestro país. Pero hay un episodio que sintetiza de una manera extraordinaria cuán solidario se puede ser. Me refiero al operativo sanitario que el domingo último se realizó a bordo del crucero australiano Greg Mortimer (leer Crónica de un salto al vacío en El País digital). No había allí ningún uruguayo, pero sí doscientas once personas que necesitaban asistencia médica. Un grupo integrado por veintiún profesionales (médicos, enfermeros y nurses del Hospital Británico y del Casmu) bajo la supervisión del Ministerio de Salud Pública, brindaron la atención necesaria a personas enfermas y angustiadas, varadas a 20 millas del puerto de Montevideo. No pidieron ni recibieron nada a cambio. Fue un gesto de solidaridad y de compromiso con su profesión, comentó el doctor Adrián Aguiar participante del operativo ¡Vaya qué gesto y qué compromiso!

¿Y la esperanza? Tal vez sea el estado de ánimo más difícil de sostener en estos días en que tantos compatriotas han perdido su trabajo o se encuentran en seguro de paro. Todos tenemos a un familiar o a un amigo en esa situación, cuando no somos nosotros mismos los que la padecemos. Quizás sea aquí donde debemos aferrarnos más aún al mensaje pascual.

Cristo murió y resucitó para salvar a los hombres, los judíos se convirtieron en nación cuando lograron liberarse de la esclavitud a la que los sometían los egipcios. Ninguna de las dos religiones hubiera sobrevivido milenios si no hubiera hecho carne en gran parte de la humanidad su prédica.

Cristianos y judíos sabemos que hay un Dios cuyo amor y misericordia son infinitos y que nos pide que obremos en libertad con solidaridad y tengamos siempre esperanza. Felices Pascuas y Jag Sameaj.

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