Uno de los bancos más grandes de Europa, destacó que Uruguay goza de una “discriminación positiva” en relación a otras economías —por su solidez institucional, respeto a los acuerdos y madurez política—, no obstante marcó que su crecimiento económico no solo ha sido bajo en la última década (salvo los “efecto rebote” que tuvo luego de la pandemia del covid-19 y de la sequía), sino que también su Producto Interno Bruto (PIB) potencial (de 2,1% actualmente) está a la baja.
Así lo plantearon Marcos Dal Bianco, economista jefe; Juan Manuel Manías, economista principal; y Adriana Haring, economista senior, de BBVA Research Argentina, en el webinar “Situación Uruguay”.
El banco español prevé que la economía uruguaya crezca 1,3% este año, que la inflación sea de 4,5% y que la tasa de interés de referencia del Banco Central (BCU) se mantenga en 5,75%, si las condiciones del contexto global no se agravan.
A entender del BBVA Research, Uruguay mantiene sólidos fundamentos macroeconómicos, inflación controlada y acceso favorable al financiamiento. Sin embargo, el crecimiento seguirá moderado (en 2027 el PIBse expandiría solo a 1,8%, impulsado por el consumo y las exportaciones), siendo el principal desafío impulsar la inversión y aumentar la productividad en el país.
“Cuando en la ley de Presupuesto el gobierno planteó un crecimiento del PIBde 2,2% (para 2026) ya era mucho más alto que nuestra proyección de 1,3%”, dijo Haring, quien recordó que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ajustó a la baja su previsión inicial a 1,6%.
Si bien los datos del PIBque publicó el BCUel lunes muestran signos recientes de recuperación modesta, ese dinamismo no llega a mover los grandes motores de la economía. En tal sentido, el proyecto de hidrógeno verde de HIF Global es el único en cartera que le podría dar un empujón al PIB. “Actualmente ese proyecto tiene problemas de costos y escalas”, advirtió Haring.
Según cálculos de BBVA Research, los ingresos del Estado han estado por debajo del gasto en los últimos años y ahora se le suman partidas que son “rígidas” y, de acuerdo a las propias declaraciones de las autoridades del MEF, “no pueden ser tocadas”, como las prioridades en materia de seguridad, infancia y problemas sociales. En ese contexto, los especialistas proyectan que sí va a lograrse una convergencia fiscal (porque podría haber mayores ingresos tributarios en 2027 y una administración eficiente), pero más gradualmente que la incorporada en el Presupuesto.
El BBVA Research advierte, no obstante, que el menor crecimiento del país limitará la expansión de la recaudación tributaria y reducirá el aporte de los ingresos al ajuste. Asimismo, la elevada rigidez del gasto obligará a que la corrección fiscal dependa principalmente de una administración más restrictiva de los recursos públicos.
Las proyecciones del BBVA Reseach indican que el déficit fiscal estará en 4,7% del PIB este año y en 4,6% en 2027 (excluyendo el “efecto cuarentones”), suponiendo una estrategia de contención gradual del gasto y una administración muy eficiente de los recursos públicos, más que en incrementos de ingresos o recortes abruptos.
Sobre el peso uruguayo, manifestaron que ha recuperado competitividad de manera parcial. El BBVA Research señaló que el menor endurecimiento monetario y el impacto de las subas de combustibles (amortiguado en Uruguay por contar con energías renovables y un sistema gradual de aumentos), igual llevarían a una inflación al alza, a 4,5% este año.
En ese marco, los especialistas esperan que la Tasa de Política Monetaria (TPM) se mantenga en 5,75% hasta fin de año (6% en 2027) y afirman que las negociaciones salariales no acelerarían la inflación. Esto significa que el balance de riesgos para la inflación estaría controlada, con sesgo al alza.
“Las expectativas de inflación permanecen ancladas e incluso hay una convergencia entre los diferentes agentes, lo que suma eficiencia a la política monetaria que continúa fortaleciéndose, resaltando el compromiso y la muy buena gestión del BCU”, indicó el BBVA Reasearch.
Respecto al tipo de cambio, proyecta que será empujado al alza fundamentalmente por factores externos; el dólar alcanzará los $ 41 en diciembre de este año, y $ 42,70 a fin de 2027, afirman.
El gran problema de Uruguay es la inversión, que hoy representa el 16% del PIB; esto es, por debajo de varios países de la región y de otros en el mundo que tienen características similares. China, la nación más productiva del mundo, tiene una inversión que alcanza el 39% del PIB.
¿Por qué la inversión en Uruguay no crece? Se debe, según BBVA Research, a: baja productividad, poca adopción de nuevas tecnologías, reducida escala empresarial, limitada escala e inserción internacional (los especialistas admitieron que las regulaciones del Mercosur han impedido a Uruguay hacer acuerdos con otros países), costos del transporte (logística y distancia de los mercados internacionales) y falta de alineación de la productividad con el salario (en la línea de “país caro”).
Las “esperanzas” están puestas, entonces, en nuevas inversiones fuertes y sostenidas, y en el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) visto como una oportunidad para Uruguay, en la medida en que, de los países del cono sur, es el que más ventaja tiene en materia de transición energética, lo que es valorado en Europa. Asimismo, los especialistas instan a elevar la producción y activar otros motores para crecer, como sumarse más a la inteligencia artificial.
El BBVA Research proyecta solidez en el mercado laboral para 2026, con un desempleo mantenido en 7,5% (podría llegar a 7,9% en 2027), aunque sin resolverse el desempleo juvenil (hoy en 24%). “No anticipamos deterioro del mercado laboral, pero tampoco creación de puestos de trabajo en una economía que crece solo 1,3%”, advirtió Haring.
En el frente externo, Uruguay continúa en una posición sólida, con un sector de servicios (asociados a actividades empresariales, tecnológicas y profesionales) que seguirá ganando protagonismo, aunque con exportaciones de bienes concentradas en pocos productos (solo carne bovina, celulosa, soja y lácteos, se llevan más del 50% de la canasta exportadora total) y en contados mercados (China, Brasil, UE y EE.UU. se llevan más del 65% de las ventas al exterior).
“La diversificación de la exportación de servicios ha contribuido a fortalecer la generación de divisas y a reducir parcialmente la dependencia de los ciclos tradicionales de commodities. La cuenta corriente permanece en niveles manejables y no constituye una fuente relevante de vulnerabilidad macroeconómica”, afirmó el BBVA Research.
Impacto de Argentina
Consultados por El País, los especialistas coincidieron en que Argentina está mejorando sus indicadores macroeconómicos pero opinaron que los inversores —argentinos y extranjeros— seguirán mirando a Uruguay como “destino seguro”.
Consideran además que el gobierno de Milei desarrolla planes para atraer grandes proyectos, lo que favorecerá a las empresas uruguayas que podrían ser proveedoras. También proyectan un turismo receptivo positivo en Uruguay, incluyendo la próxima temporada, que podría atraer tanto más cantidad de argentinos como mayores ingresos de dólares al país.