Se viene el invierno: ¿cuáles son las formas más eficientes y baratas para calefaccionar tu hogar?

Calefaccionar un ambiente puede costar entre $ 647 y $ 2.784 por mes según el sistema utilizado. Descubrí cuáles son las opciones más eficientes y las que más disparan el gasto.

Mujer prendiendo aire acondicionado
Mujer prendiendo aire acondicionado.
Foto: Canva

Con la llegada de los primeros fríos en mayo, las personas ya han empezado a buscar y pensar en las formas más fáciles y económicas para calefaccionar los hogares, pero, ¿cuál de ellas es la más eficiente? En este Finanzas de Bolsillo veremos que la calefacción es el principal consumo energético de los hogares uruguayos y, dependiendo de la tecnología utilizada, el costo para mantener caliente una vivienda durante el invierno puede multiplicarse hasta por cuatro.

Como aseguró a El País el socio director de SEG Ingeniería, Ernesto Elenter, gran parte de los hogares todavía utilizan sistemas ineficientes o mantienen hábitos que disparan innecesariamente el gasto mensual de energía.

“Calefaccionar con tecnologías eficientes puede costar hasta cuatro veces menos que con sistemas tradicionales”, afirmó el especialista, en referencia a un relevamiento elaborado por SEG Ingeniería sobre los costos de los métodos de calefacción más utilizados en Uruguay.

El análisis compara cuánto cuesta calefaccionar un ambiente de 15 metros cuadrados a lo largo de un mes utilizando distintos sistemas y fuentes de energía. Allí aparece una diferencia contundente entre las tecnologías más eficientes y las más ineficientes, aún cuando algunas utilizan exactamente la misma fuente energética.

El sistema más económico es el aire acondicionado tipo split —o bomba de calor—, con un costo estimado de $ 647 mensuales. En el extremo opuesto aparecen los paneles eléctricos, con un costo de $ 2.784 por mes.

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Aire acondicionado.
Foto: Commons.

La diferencia, explicó Elenter, no está únicamente en la electricidad consumida, sino en cómo cada tecnología aprovecha esa energía.

“Vos podés usar electricidad en un aire acondicionado que es muy eficiente, o usarla en un caloventilador, una estufa a cuarzo o un radiador eléctrico, que son muy ineficientes. Ahí está la gran diferencia”, señaló.

Según indicó, los paneles eléctricos, estufas a cuarzo, radiadores de aceite y caloventiladores funcionan todos bajo el mismo principio: transformar electricidad directamente en calor mediante resistencias eléctricas. “Todas esas tecnologías son igualmente ineficientes”, sostuvo.

En cambio, el aire acondicionado funciona como una bomba de calor. “No solo calentás con la electricidad que consumís, sino que además le estás robando calor al aire exterior e inyectándolo hacia adentro de la casa”, explicó.

Ese sistema, basado en compresores y evaporadores que hacen circular un líquido refrigerante entre una unidad exterior y otra interior, permite extraer calor incluso cuando afuera hace frío.

“Puede haber ocho grados afuera y el sistema igual captura calor del ambiente exterior para meterlo adentro. Ahí aparece una especie de calor gratuito”, señaló.

Eso permite que la eficiencia del equipo ronde una relación de “tres a uno”. “Por cada kilowatt que vos le pagás a UTE, el equipo te entrega aproximadamente tres kilowatt de calor”, afirmó.

UTE: sus autoridades apuntan a una rebaja de la tarifa. Foto: F. Ponzetto
Hombre hace cálculos sobre su factura de UTE.
Foto: Fernando Ponzetto/archivo El País

Elenter aclaró que el concepto de “bomba de calor” muchas veces genera confusión porque suele asociarse únicamente a sistemas sofisticados de calefacción central, pero recordó que “un aire acondicionado común es una bomba de calor”.

Además de los equipos split tradicionales, señaló que existen sistemas más avanzados que utilizan la misma tecnología para alimentar radiadores o losas radiantes mediante agua caliente.

“Hay edificios que cambiaron sus viejas calderas de gas natural o fuel oil por bombas de calor eléctricas y mantienen la circulación de agua caliente por debajo del piso”, explicó.

En esos casos, sostuvo, se combina la eficiencia energética con un mayor nivel de confort. “La losa radiante tiene la ventaja de que el piso queda calentito, no tenés flujo de aire caliente que puede ser molesto, no hace ruido y el confort térmico es muy alto”, dijo.

La segunda alternativa más económica que aparece en el relevamiento de SEG Ingeniería es la leña utilizada en estufas de alto rendimiento, con un costo mensual estimado de $ 979.

La leña en estufas abiertas tradicionales —las clásicas con gran tiraje y frente abierto o poco hermético— tiene un costo estimado de $ 2.449 mensuales, es decir, más del doble que una estufa eficiente.

Vivion Haus
Estufa.
Foto: Leonardo Maine/Archivo El Pais

“El problema es que la estufa abierta tira gran parte del calor por la chimenea”, explicó Elenter.

Según detalló, esos sistemas generan una enorme circulación de aire que termina expulsando el calor hacia el exterior de la vivienda. “Se estima que por lo menos el 70% del calor se pierde por la chimenea. De cada 10 kilos de leña que compraste, apenas aprovechaste tres”, afirmó el socio director de SEG Ingeniería.

En cambio, las estufas de alto rendimiento funcionan con cámaras cerradas y sistemas que controlan la combustión. “Tienen una eficiencia mucho más alta, cercana al 70%”, indicó.

En la mitad de la tabla aparecen otros sistemas ampliamente utilizados en Uruguay. El gas natural figura con un costo estimado de $ 1.306 mensuales.

“El gas natural tuvo un momento de costos muy altos hace algunos años y después se acomodó bastante”, comentó Elenter.

Más abajo aparece la losa radiante eléctrica, con un costo mensual estimado de $ 1.620. El especialista recordó que este sistema tuvo un fuerte auge años atrás y que su funcionamiento se basa en acumular calor durante la noche utilizando la tarifa nocturna de UTE.

“La ventaja de la losa radiante es la inercia térmica. Vos calentás durante la noche, cuando la tarifa es mucho más barata, y el sistema mantiene el calor durante el día”, explicó.

Luego aparece el supergás, con un costo estimado de $ 2.233 mensuales. Según Elenter, el retiro gradual de subsidios encareció significativamente esta alternativa.

“Antes el supergás tenía subsidios importantes y eso lo hacía más competitivo. Hoy sigue siendo popular, pero es bastante costoso de utilizar”, sostuvo a El País el socio director de SEG Ingeniería.

El calefón eléctrico impacta más que la calefacción

Según el Balance Nacional de Energía Útil de Uruguay, la calefacción representa el 44% de todo el consumo energético de los hogares uruguayos considerando todas las fuentes de energía disponibles, como la electricidad, leña, supergás, fuel oil y otros. En segundo lugar aparece el agua caliente sanitaria —fundamentalmente calefones— con un 21%, mientras que la cocción representa otro 17%.

“Solo esos tres usos concentran casi el 80% del consumo energético residencial”, indicó Elenter. Sin embargo, cuando se analiza exclusivamente el consumo de energía eléctrica, el panorama cambia completamente.

“Allí el principal consumidor no es la calefacción, sino el calefón eléctrico”, afirmó.

Según los datos del balance energético, el agua caliente sanitaria explica el 46% del consumo eléctrico de los hogares uruguayos.

“Casi la mitad de la factura de UTE se la lleva el calefón”, resumió.

Muy por detrás aparecen los artefactos eléctricos diversos —microondas, televisores, computadoras, cargadores, consolas de videojuegos y otros dispositivos— con un 14%, y la refrigeración —principalmente heladeras— con un 12%. La iluminación representa apenas el 7% del consumo eléctrico residencial. Para Elenter, ese dato refleja el enorme impacto que tuvo el avance de la eficiencia energética en los últimos años.

“Antes las lámparas incandescentes eran prácticamente estufas que daban luz. Se calentaban muchísimo y desperdiciaban energía”, explicó.

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