TARIFAS

Las razones detrás de una baja de 0,56% en naftas y 1,5% en gasoil y qué explica sus precios

Aunque fue mínima, significa la primera reducción de las tarifas desde que en junio comenzó a regir el nuevo esquema de fijación de precios.

Pistero cargando nafta a auto en estación de servicio en Uruguay. Foto: Estefanía Leal
Pistero cargando nafta a auto en estación de servicio en Uruguay. Foto: Estefanía Leal

Luego de tres aumentos consecutivos (que acumularon 21,4% en naftas y 25,5% en gasoil), el Poder Ejecutivo anunció ayer una baja en los precios de los combustibles. Aunque fue mínima, significa la primera reducción de las tarifas desde que en junio comenzó a regir el nuevo esquema de fijación de precios.

Según indicó el gobierno en un comunicado, a partir de las 0 horas de mañana, la nafta Super 95 pasará de valer $ 70,81 a $ 70,41 por litro (un descenso de 0,58%). En tanto, la nafta Premium 97 bajará 0,56% con lo que pasara a valer $ 72,34 (antes costaba $ 72,75).

El gasoil es el que registró una baja más significativa de 1,5% y pasará a valer $ 49,94 el litro (costaba $ 50,7 el litro). Por su parte, el precio del supergás se va a mantener sin cambios en $ 56,7 pesos por kilo, lo que aumentará su subsidio.

En el comunicado, el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) explicó que la reducción mensual se debe a “una baja de los refinados en la Costa del Golfo”, que representan más de 80% del Precio de Paridad de Importación (PPI), derivada de la “caída de la cotización del petróleo”.

El nuevo esquema de los combustibles que comenzó a regir en junio -y que ya le ha dado dolores de cabeza al gobierno con tres aumentos consecutivos-, establece que los precios de naftas, gasoil, supergás y otros, deben variar mes a mes según la variación del PPI.

El PPI es un cálculo que realiza la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) haciendo el ejercicio teórico de cuánto saldría cada combustible si en Uruguay existiera la libre importación (y un importador le compitiera a Ancap).

En este sentido, el pasado viernes, la Ursea había publicado su informe (que luego es enviado al MIEM y a Presidencia) en el que indicaba que en septiembre los precios de la nafta Premium 97 en planta de distribución de Ancap deberían bajar un 0,76% (el PPI pasó de $ 59,92 por litro en julio a $ 59,46 en agosto).

Por su parte, señaló que la nafta Super 95 debería descender un 0,78% (porque el PPI bajó de $ 57,98 por litro en julio a $ 57,53 en agosto); y en el caso del gasoil debería reducirse 2,14% (al pasar de $ 37,91 por litro en julio a $ 37,10 en agosto).

Por último, el precio del supergás debería subir 1,04%, (de $ 37,33 en julio a $ 37,72 en agosto), según Ursea.

Asimismo, el pasado 26 de agosto el Poder Ejecutivo emitió un decreto que cambió el período que la Ursea considera para calcular el PPI. Con el objetivo de acortar la distancia temporal entre que la Ursea realizaba su informe y la fecha de actualización de precios, se decidió cambiar el período de entre el día 16 de un mes y el día 15 del mes siguiente al 26 de un mes y el 25 del siguiente.

Desde el gobierno indicaron que de ahora en adelante esas serán las fechas vigentes y afirmaron que se mantendrán sin cambios. Si no se hubiese modificado el período de cálculo, el ajuste de las tarifas hubiese sido algo diferente: aunque el gasoil hubiera bajado de forma similar, las naftas no hubiesen registrado una caída en los precios.

¿A qué se debe que la baja en las tarifas haya sido menor a la propuesta por Ursea? A que el nuevo sistema de fijación de precios no solo se guía por el PPI sino además por otros tres componentes que influyen en la decisión final de fijar el precio de venta al público: los sobrecostos de Ancap y los subsidios; los costos de distribución y comercialización y las tasas e impuestos.

Camión de transporte de combustible de Ancap. Foto: Estefanía Leal
Camión de transporte de combustible de Ancap. Foto: Estefanía Leal

Además, cabe aclarar que para el cálculo del PPI Ursea toma en consideración la evolución del precio Free On Board (FOB, sin flete) de la gasolina y el gasoil en la Costa del Golfo y la del petróleo Brent. Pese a que las tres tienen una evolución bastante similar, se da un leve desfasaje entre ellas (el petróleo Brent baja primero y luego desciende el de las gasolinas), esto explica que puede haber variaciones entre ellas.

Si se evalúa esta evolución en el promedio entre el 16 de junio y el 15 de julio y entre el promedio del 26 de julio al 25 de agosto, el petróleo Brent tuvo una variación negativa del 5,1% (pasó de valer US$ 475 por metro cúbico a US$ 451), el FOB diésel bajó 3,2% (al pasar de US$ 504 por m3 a US$ 488), mientras que el FOB gasolina registró una variación negativa en el período de 0,4% (al pasar de US$ 547 por m3 a US$ 545).

En ese mismo componente del PPI, más allá de la evolución del crudo, se deben sumar además otros costos que no son variables y que tienen que ver con fletes, seguros, gastos de internalización de combustible, almacenaje, transporte, mezcla de agrocombustibles, entre otros.

Si se analiza el resto de los componentes que forman parte del sistema de fijación de precios, se refleja que de los $ 70,41 que saldrá un litro de nafta Super 95, $ 29,26 corresponden a PPI, $ 2,97 son los sobrecostos de Ancap y subsidios (el denominado “factor X”), otros $ 9,56 responden a fletes, distribuidoras y estaciones de servicios y los $ 28,62 restantes corresponden a impuestos y tasas.

En tanto, en el caso del gasoil, el precio de venta al público de $ 49,94 por litro, se compone de $ 26,80 por PPI, $ 2,97 por sobrecostos, $ 3,48 que se destinan al fideicomiso del gasoil, otros $ 7,32 que corresponden a fletes, márgenes de distribuidoras y estaciones de servicio y los $ 9,36 restantes de IVA y otras tasas.

Decisión política de no subir el supergás amplía la brecha
Motociclista cargando nafta en una estación de servicio de Ancap. Foto: Fernando Ponzetto

En el último informe, la Ursea indicó que en la próxima actualización de tarifas el precio del supergás debería subir menos de 1,04%, ya que creció de $ 37,33 en julio a $ 37,72 en agosto. Sin embargo, el gobierno tomó la decisión política de no ajustar el precio del supergás, con lo que se amplía la brecha entre los precios de venta de los productos de Ancap y los precios de referencia de Ursea.

Desde que comenzó a regir el nuevo esquema de fijación de precios, el supergas acumula un alza de 12%. Mientras que los precios de las naftas y el gasoil están por encima de lo que marca el PPI, el del supergás sigue por debajo, es decir que continúa siendo subsidiado por las naftas y el gasoil, cuyas tarifas son más elevadas debido a que el precio del supergás no está alineado al de PPI.

Este es uno de los principales problemas para Ancap. Según habían informado las autoridades del ente a fines de mayo, el subsidio a este producto en el primer trimestre del año ascendió a US$ 15,4 millones.

“Siempre el precio (de venta del supergás) de Ancap fue sustancialmente menor a lo marcado por el PPI y la situación se va acentuando”, indicó en mayo el gerente general de la compañía Ignacio Horvath. Según los cálculos del ente, en enero de este año Ancap recibió US$ 4,2 millones menos que lo que marca el precio de referencia, en abril ascendió a US$ 7,4 millones y si se considera el acumulado del año es de US$ 22 millones de diferencia. “Si no se registraran aumentos en el precio del supergás, estamos proyectando una diferencia en todo el 2021 con lo que debería costar, de US$ 99 millones de subsidio indirecto de Ancap”, explicó el gerente.

De acuerdo al presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, el ente está trabajando con el Poder Ejecutivo para poder “generar condiciones que permitan modificar la fuente de ese subsidio y dirigirlo a los clientes que realmente lo necesiten”.

El plan para bajar sobrecostos de Ancap

Uno de los principales objetivos de las autoridades del MIEM es lograr que el denominado “factor X” -que refleja los sobrecostos que tiene Ancap y otros subsidios- tienda a disminuir al mínimo en un período de entre dos a tres años. Actualmente, la valuación preliminar de este componente está fijado en $ 2,97 por litro. El plan para reducirlo es resolver diversas cuestiones estructurales de la empresa pública, así como redireccionar y optimizar algunos subsidios de los que hoy se hace cargo Ancap.

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