El empresario y emprendedor Martín Guerra tiene dentro de sus desvelos el futuro de Uruguay, con el crecimiento como faro. Afirmó que si bien el país conserva fortalezas institucionales, el ritmo de transformación del mundo exige una capacidad de reforma mucho mayor. Estas reflexiones fueron parte de la entrevista que mantuvo con el economista Javier de Haedo para Nominal, el podcast del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay.
"No veo ningún político, de ningún partido, que tenga realmente una tesis de crecimiento para el Uruguay de los próximos 15 o 20 años", dijo el empresario fundador de Pronto!, que actualmente es director de InCapital, una compañía de inversión privada con un perfil emprendedor e innovador que también fundó.
En esa línea, Guerra agregó: "Cuando mirás lo que está pasando en el mundo y después mirás la agenda uruguaya, hay una desconexión sideral". Consultado sobre la situación económica del país, Guerra sostuvo que la economía uruguaya funciona de forma relativamente armónica, aunque advirtió que algunos indicadores muestran una situación difícil de sostener en el largo plazo.
Se mostró optimista respecto al futuro del país, aunque considera que los próximos años serán exigentes. "Uruguay siempre termina resolviendo bien sus problemas. Soy optimista por naturaleza. Pero veo una pendiente muy empinada por delante", indicó.
Al mismo tiempo, valoró iniciativas orientadas a mejorar la competitividad, aunque insistió en que el desafío principal sigue siendo construir una estrategia nacional de
desarrollo que trascienda los períodos de gobierno.
La entrevista con de Haedo se centró, en buena parte, en el funcionamiento del sistema financiero. Guerra explicó que, tras conocer en profundidad el modelo de la fintech brasilera Nubank y el trabajo de su fundador, David Vélez, llegó a la conclusión de que el gran desafío no es poner el foco entre quienes ya están bancarizados, sino diseñar productos para quienes el sistema tradicional excluye.
Según señaló, en Uruguay cerca del 70% de las personas y el 85% de las micro y pequeñas empresas no reciben respuestas adecuadas del sistema financiero.
"El sistema las marca, dejan de acceder al crédito y muchas veces terminan recurriendo a mecanismos informales que, en varios países de la región, están vinculados al crimen organizado", advirtió.
Para el empresario, la inclusión financiera no pasa únicamente por la educación tradicional, sino por construir productos que promuevan buenos hábitos financieros.
El impacto de la inteligencia artificial fue otro de los ejes de la entrevista. En ese
sentido, aseguró que dedica buena parte de su tiempo a estudiar tres áreas que
considera transformadoras: inteligencia artificial, robótica y espacio. Incluso contó que creó dentro de Incapital un área específica de investigación dedicada exclusivamente a esos temas.
Aunque reconoció la dificultad de anticipar cuáles serán las profesiones más demandadas, consideró que la formación seguirá siendo indispensable. Por eso, para
el emprendedor las universidades enfrentan uno de los mayores desafíos de su historia. "La brecha entre lo que enseñan y lo que está ocurriendo en el mundo ya era importante; ahora es muchísimo mayor", afirmó.
También previó una transformación profunda del mundo del trabajo, con empresas más pequeñas, altamente especializadas y apoyadas en agentes de inteligencia
artificial capaces de ejecutar tareas complejas. "Va a haber muchas más empresas, pero con muchas menos personas”, dijo.
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