Inversores argentinos y brasileños miran a Uruguay, pero el desafío es “cómo vender el país”

Operadores y desarrolladores coinciden en que el interés existe, aunque con estrategias distintas: el argentino busca renta en unidades chicas y el brasileño exige paquetes administrados y mayor escala.

mercado inmobiliario. Meikle
Mercado inmobiliario. Foto: Meikle.

Elmercado inmobiliario uruguayo sigue siendo observado con atención por inversores regionales, en especial de Argentina y Brasil, aunque con motivaciones, escalas y estrategias distintas en cada caso. Operadores y desarrolladores coinciden en que existe interés, pero también desafíos vinculados a cómo presentar al país, qué tipo de productos ofrecer y cómo competir con otros mercados internacionales.

Para Matías Medina, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), uno de los principales desafíos del sector está puesto en Brasil. Desde su visión, existe un enorme potencial inversor todavía no captado plenamente por el mercado inmobiliario local.

“A nivel turístico y también inmobiliario, los brasileños pueden ser un público objetivo y un desafío para que vengan más al país”, sostuvo. En ese sentido, recordó que existen estudios que muestran un gran volumen de población desde San Pablo hacia el sur que hoy llega a Uruguay principalmente como turista, pero que todavía no da el paso hacia la inversión inmobiliaria o la instalación de negocios en el país.

Matias Medina
Matias Medina. Foto: Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

“Si es cautivo para venir a pasear, también puede ser cautivo para venir e invertir”, afirmó, y agregó que el reto pasa por “ver cómo vender el país a ese público brasileño que todavía no está viniendo a comprar una propiedad o incluso a instalar un negocio o un centro de distribución” en Uruguay.

Medina explicó que el universo inversor es diverso. Conviven quienes compran una unidad como refugio de capital, quienes buscan diversificar su patrimonio con activos en distintos países y otros que comienzan a animarse a pequeños desarrollos inmobiliarios. “Hay inversores que compran una unidad como refugio de capital, otros que quieren diversificar y tener un inmueble en Uruguay y otro en su país de origen, y también están los que se animan a hacer un pequeño desarrollo inmobiliario”, señaló.

En cuanto a las ubicaciones, si bien balnearios como Punta del Este, Manantiales o José Ignacio siguen siendo referencias, Medina destacó que también aparecen proyectos en zonas menos tradicionales. “No todo es playa; hay gente que viene a recorrer el país, incluso fuera de temporada, y ahí aparece la idea de anualizar la inversión”, indicó, mencionando zonas de Rocha como Punta del Diablo, Santa Teresa o La Pedrera, donde se desarrollan propuestas con conceptos distintos.

Respecto a las tipologías más demandadas, Medina fue claro: “Generalmente vienen por apartamentos de uno o dos dormitorios, con algún buen ambiente, en zonas con población y servicios”.

Se trata, en su mayoría, de unidades destinadas a vivienda, en buen estado de conservación y que no requieran obras importantes. “No quieren hacer una obra, salvo que cuenten con un operador inmobiliario que les administre todo y que los números cierren”, explicó.

mercado inmobiliario
Mercado Inmobiliario. Foto: Archivo El País.

El vicepresidente de la CIU subrayó que, para este perfil, la propiedad es ante todo un negocio. “No tienen un valor afectivo por la propiedad, la ven como una inversión”, dijo. Por eso, es habitual que las unidades estén alquiladas, pero también a la venta, abiertas a aprovechar una oportunidad de ganancia. “A veces las arreglan y después las venden a los pocos meses”, agregó.

En el análisis de la inversión, la renta y los costos juegan un rol central. “Una propiedad puede estar a muy buen precio, pero si tiene gastos comunes elevados te quita la renta y deja de ser atractiva”, advirtió, remarcando que los inversores miran el paquete completo: impuestos, gastos y retorno esperado.

Al diferenciar entre argentinos y brasileños, Medina destacó que el inversor argentino conoce mejor el mercado uruguayo. “Siempre tiene alguna referencia, algún familiar o amigo que ya tiene una propiedad acá, y se guía mucho por esa experiencia de primera mano”, afirmó. A eso se suma la valoración de la estabilidad económica y jurídica del país.

Sin embargo, advirtió que esa ventaja no es automática ni permanente. “Puede ser todo muy lindo, la estabilidad y el país, pero si no hay una rentabilidad estable, el inversor se va”, sostuvo. Por eso, insistió en la necesidad de cuidar la estructura de costos, las garantías y el acceso al crédito para mantener la competitividad.

En cuanto a las zonas de inversión, Medina explicó que muchos inversores llegan pensando en la cercanía al mar, pero luego ajustan su mirada. “Cuando empiezan a entender cómo funciona la ciudad, corren otros puntos y apuntan a barrios con locomoción, facultades, centros educativos y oficinas”, dijo. En ese proceso aparecen Aguada, Cordón Sur, Tres Cruces, Centro, Parque Rodó o Parque Batlle como zonas de referencia para invertir, mientras que quienes piensan en una futura radicación priorizan barrios costeros como Punta Carretas, Pocitos, Malvín o Punta Gorda.

Desde la óptica del desarrollo inmobiliario, Fabián Kopel, socio fundador de Kopel Sánchez, señaló que el comportamiento del inversor argentino se ha mantenido relativamente estable, mientras que comenzó a crecer el interés de inversores brasileños. Frente a ese escenario, explicó que la estrategia pasa por cambiar el tipo de producto que se ofrece.

“En vez de que compren unidades en forma individual, por el tipo de monto que manejamos, estamos yendo más a un paquete de inversión”, afirmó. La idea es ofrecer productos cerrados que incluyan varias unidades, administración integral y renta asegurada.

Fabián Kopel
Fabián Kopel, cofundador y director de Kopel Sánchez.
Leonardo Mainé

“Necesitamos que digan: ‘compro diez unidades, me las administran, recibo la renta, y me puede servir incluso para la renta fiscal’”, explicó Kopel. Estos paquetes pueden rondar “US$ 1,5 millones” y están pensados especialmente para inversores brasileños y para algunos argentinos con mayor capacidad de inversión.

Según Kopel, hablar de unidades individuales no resulta atractivo para ciertos perfiles. “A los brasileños que son súpermillonarios, hablarles de unidades individuales de vivienda promovida no los retiene”, sostuvo. En cambio, un producto administrado, con renta y revalorización, cambia la ecuación. “Si le hablás de un paquete cerrado, administrado, con buena renta y buena revalorización, pasa a ser un lindo producto”, afirmó.

En términos de retorno, Kopel detalló que la combinación de renta y valorización puede resultar muy competitiva. “Estamos hablando de algo que puede rendir un 11% anual, entre un 6% de alquiler y un 5% de revalorización”, explicó.

Al analizar la evolución reciente, Kopel recordó que durante la pandemia hubo un fuerte ingreso de argentinos que invertían para acceder a beneficios fiscales. “Compraban cuatro unidades para llegar a los US$ 550.000 que se exigían en ese momento”, señaló. Ese flujo se redujo cuando cambiaron las condiciones. “Eso fue producto de la pandemia y se cortó cuando cambiaron los requisitos”, agregó, lo que obligó a desarrollar productos de mayor valor para seguir captando ese segmento.

En paralelo, Kopel remarcó la importancia de seguir trabajando con el inversor argentino tradicional del real estate. “Eso hay que seguirlo trabajando con inmobiliarias argentinas y convencerlos de que Uruguay es mejor alternativa que Miami, Paraguay o Chile”, sostuvo, y agregó que se trata de “un trabajo de fondo de todo el país, no solo de un desarrollador”.

Mercado inmobiliario, compra y alquiler de propiedades
Compra y alquiler de propiedades.
Foto: Canva.

Desde su perspectiva, este tipo de desarrollos también cumple un rol social. “Generan un stock de viviendas que permite acceso a la clase media y ayuda a que los alquileres no se disparen”, afirmó.

Finalmente, Kopel comparó a Uruguay con otros mercados internacionales, en particular el de Miami (Estados Unidos). Tras analizar ese mercado, fue categórico al compararlos: “Uruguay no tiene nada que envidiarle a esos mercados”.

Señaló que el tique de ingreso en Estados Unidos es mucho más alto y que, al considerar impuestos, expensas y condiciones, la rentabilidad final suele ser menor.

Montevideo, con renta permanente, es un producto que se compara a una colocación financiera”, sostuvo. Y concluyó: “Capaz que a la gente la deslumbran con espejitos de colores, pero a la hora de hacer un buen negocio, sin duda Uruguay ofrece algo que muchos de esos mercados no están ofreciendo”.

Decreto para inversores refuerza confianza

La reciente aprobación del decreto que reglamenta la Ley 16.906 volvió a poner en el centro del debate la confianza como uno de los principales activos del régimen de promoción de inversiones en Uruguay. Para los promotores inmobiliarios, la normativa no solo confirma la continuidad de los beneficios fiscales, sino que también otorga previsibilidad en plazos y condiciones, un factor clave para la toma de decisiones de largo plazo.

Así lo señaló Aníbal Durán, fundador de Appcu, quien destacó que el decreto, fechado el 30 de diciembre de 2025, consolida un marco jurídico que los inversores perciben como “estable y confiable”.

Durán subrayó que uno de los aspectos más valorados por los inversores es la certeza de cumplimiento de las reglas. “Saben que esta norma que tengo en mi poder se va a cumplir y todas las exoneraciones previstas se van a cumplir”, señaló, remarcando que este punto ha sido reiterado por distintos actores del mercado con los que ha tenido contacto.

Según explicó el integrante de Appcu, el decreto establece un horizonte temporal amplio para la presentación y ejecución de proyectos. “Los proyectos se tienen que presentar con anterioridad al 1° de enero de 2031, o sea que ahora hay un margen largo que deja el proyecto para trabajar”, indicó. En ese marco, precisó que las inversiones deberán ejecutarse dentro de un plazo de hasta 60 meses contados desde la fecha en que el gobierno otorga el permiso de construcción o la aprobación correspondiente.

“Las inversiones tienen que ejecutarse hasta 60 meses a partir de la fecha en que el gobierno otorga el permiso de construcción o la aprobación de acuerdo a la Comap”, explicó, lo que refuerza la previsibilidad operativa para los desarrolladores.

Durán puso especial énfasis en los montos mínimos de inversión y su evolución en el tiempo, un aspecto central para los proyectos inmobiliarios de gran porte. “Hasta fines del 2027 se permiten US$ 4,5 millones, que son 30 millones de unidades indexadas”, señaló, destacando que este umbral se mantendrá vigente hasta el 31 de diciembre de dicho año.

A partir de allí, el esquema cambia. “Después del 2027, a partir del 1° de enero del 2028, el monto se duplica y pasa a ser de unos US$ 10 millones”, explicó. No obstante, consideró que la continuidad del monto más bajo hasta 2027 es una señal positiva para el sector. “Lo bueno es que el grueso de los promotores invierte en ese dinero, los US$ 4,5 millones, que se va a poder seguir aplicando hasta fines del 2027”, afirmó.

En cuanto a los incentivos, Durán enumeró los principales beneficios contemplados en el decreto. “Hay crédito de IVA, hay exoneración de impuestos a la importación y la exoneración del IRAE, que va aumentando en función de la inversión”, explicó. En ese sentido, detalló que los porcentajes de exoneración del IRAE varían según el volumen invertido, con escalones del “5%, 10%, 15%, 25% y hasta 30%”, calculados en función de las unidades indexadas comprometidas en cada proyecto.

Otro punto relevante es la exoneración del Impuesto al Patrimonio. “Hay exoneración del impuesto al patrimonio también”, indicó, subrayando que se trata de un incentivo adicional para proyectos de gran escala.

Durán agregó que el régimen incluye un control posterior por parte del Estado. “Hay un seguimiento por parte de la Comap respecto a eso”, señaló, y destacó que el decreto incorpora nuevos criterios de evaluación. “Se tiene en cuenta el tema de la sustentabilidad, que antes no se tenía en cuenta, y también el empleo que se genera”, afirmó.

Desde la óptica de los promotores, el balance es claramente positivo. “Apccu está muy conforme con el decreto que salió”, sostuvo Durán, enfatizando que la norma se alinea con la realidad de inversión del sector y mantiene condiciones que resultan viables para la mayoría de los desarrolladores.

Finalmente, destacó la percepción de los inversores extranjeros, especialmente de Argentina y Paraguay. “Lo que me dijeron varios inversores es que acá hay un tema de confianza total”, afirmó. Y concluyó: “Este documento saben que se va a cumplir a rajatabla”.

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