Una mayoría del 58% de las empresas en el país tiene iguales perspectivas sobre la situación económicade Uruguay para 2026 con relación al año que cierra. En el resto de los casos, son más los que tienen peores perspectivas (29%) que mejores (13%). El 69% tiene expectativa de que la economía crecerá a lo sumo 2% promedio anual en los próximos tres años. ¿Qué esperan los empresarios sobre el valor del dólar, la inflación y otros indicadores?
Estas son algunas conclusiones de la consultora KPMG, en base a los resultados de su relevamiento anual —30ª edición— de “Perspectivas empresariales” para 2026.
Otros resultados de la encuesta indican que las perspectivas de crecimiento para los próximos 12 meses son positivas para la propia empresa, así como para la industria en la que opera. Sin embargo, tanto para la economía global como para la economía uruguaya es mayor la proporción de quienes tienen perspectivas negativas que positivas.
“Lo anterior no debe interpretarse como que se espera una contracción en el nivel de actividad, aunque sí una desaceleración en el ritmo de crecimiento. En este sentido, casi el 70% tiene una expectativa de que el crecimiento del PIB estará ente el 0% y el 2% en los próximos tres años. Como suele ocurrir, las perspectivas de crecimiento de le las ventas de la propia empresa son más favorables”, aclara KPMG.
En cuanto a las expectativas para el desempeño, entre las empresas con ventas dirigidas al mercado interno, las perspectivas son netamente favorables. En las empresas exportadoras, si bien en términos netos la expectativa también es favorable, se verifica un deterioro con relación a las expectativas trazadas el año anterior, atribuible a una mayor incertidumbre global en 2025, aún latente.
Clima de negocios, empleo, competitividad
El 39% de los entrevistados califica como bueno el clima de negocios en Uruguay para 2026, frente a un 15% que opina lo contrario (46% tiene una opinión neutra). Pese ser el saldo neto positivo, se detecta un deterioro con relación a lo respondido un año atrás.
Los temas puntuales sobre los que más se destaca la buena percepción en el clima de negocios son: seguridad jurídica, el régimen de promoción de inversiones, la disponibilidad de financiamiento y la estabilidad macroeconómica. En contrapartida, la percepción sobre la clase política, la política laboral, el régimen tributario, la promoción de la competencia interna y la política comercial exterior, son vistos como puntos débiles.
Otras conclusiones son que el 63% prevé mantener sin cambios la dotación de empleo durante 2026. En el resto la relación es pareja, con 19% que prevé una disminución frente a 18% que prevé un aumento.
Al igual que en ediciones anteriores de KPMG, la competitividad es vista como la principal debilidad de la economía uruguaya. Y los costos salariales y el atraso del tipo de cambio son resultados como principales factores explicativos.
Inversiones en general y en tecnología
Casi la mitad de las empresas prevé realizar inversiones en activo fijo en 2026 (similar a 2024). De las empresas que planean invertir, un 40% lo hará con la finalidad de reponer la depreciación del capital existente. El 76% manifiesta intención de invertir en tecnología y transformación digital en 2026, confirmando la tendencia hacia la creciente modernización de procesos.
Prácticamente todas las empresas (98%) considera que la inteligencia artificial tendrá impacto en el negocio en los próximos años, aunque con distintos niveles de significación. La magnitud esperada varía según el sector, siendo más alta en servicios y tecnología que en actividades industriales tradicionales.
Inflación y dólar
Las perspectivas empresariales se alinearon a la meta de inflación de 4,5% fijada por el BCU. Así, el 95% de las empresas encuestadas por KPMG espera que en 2026 la inflación será inferior al 6%, y 64% prevé que rondará entre 4% y 5%.
La empresas esperan que el dólar cerrará el año 2026 entre $ 41 y $ 42, según el 34,6% de los encuestados. Más del 60% espera que se ubique entre $ 40 y $ 42.
Cabe señalar que los resultados del estudio de KPMG fueron extraídos de una encuesta realizada entre el 17 de noviembre y el 19 de diciembre de 2025, a directores, gerentes generales y gerentes financieros de 104 medianas y grandes empresas provenientes de diversos sectores de actividad en el país, con entre 100 y 200 trabajadores.
Balance 2025
KPMG destaca que la economía registró un crecimiento modesto en 2025, próximo al 2%, aunque con enfriamiento en el segundo semestre con tasas de variación interanual ente el 1% y el 1,5%, lo cual marcará un desafío para 2026, en un contexto donde persistirá la incertidumbre externa y tensiones geopolíticas.
La ausencia de grandes proyectos de inversión de ejecución inminente tampoco contribuye a alimentar expectativas de un mayor dinamismo, señala. En el plano laboral, el mercado de trabajo tuvo un comportamiento más dinámico, con una tasa de empleo que alcanzó niveles máximos del 60% y un desempleo que en el segundo semestre descendió al entorno de 7,3%.
“El buen desempeño de los indicadores laborales dependerá del comportamiento de la actividad”, advierte el informe.
La baja inflación —prosigue— fue el elemento positivo más saliente de la economía en 2025, con una tasa que incluso cierra el año por debajo de la meta de 4,5% del BCU.
A su vez, KPMG señala que las expectativas de inflación tanto de analistas como de empresarios también convergieron a la meta, lo cual incidió en que el Comité de Política Monetaria acelerara el proceso de reducción de la Tasa de Política Monetaria hasta situarla próxima a los niveles de neutralidad.
Por su parte, el tipo de cambio acumuló una baja superior al 10% que si bien está en línea con el comportamiento a la baja que tuvo el dólar a nivel global, implicó un encarecimiento en dólares que restó competitividad medida a través del tipo de cambio real.
En el plano fiscal, KPMG destaca que, aunque el riesgo país continúa en niveles mínimos históricos con mantenimiento de la calificación crediticia, persiste un déficit fiscal superior al 4%.
“Las proyecciones contenidas en la exposición de motivos del Proyecto de Ley de Presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo apuntan a una reducción del déficit en los próximos cinco años, aunque ello dependerá en buena medida de que se materialicen las proyecciones de crecimiento económico oficiales, que son superiores a las de los analistas privados”.
En cuanto a los márgenes de ganancias de las empresas en 2025, hubo una disminución en el 49% de los casos frente a un 20% que reportó mejora (en el 30,8% restante se mantuvieron los márgenes).
Al preguntar a los encuestados si ajustaron al alza los precios durante 2025, el 61,5% respondió que efectuó un ajuste de precios, un porcentaje inferior al 73,8% que había respondido afirmativamente en 2024 lo cual es indicativo de la importante desinflación que se experimentó en el año.
El principal motivo para el ajuste al alza los precios fue el aumento de costos laborales en el entendido de que los salarios representan el principal componente en la estructura de costos. Le siguen el alza en el costo de los insumos.
En suma, para KPMG, el 2025 fue un año con buenos registros en materia de inflación y empleo, aunque con un crecimiento que continúa siendo débil, en un contexto donde la competitividad medida a través de los precios relativos evidenció deterioro.