Redacción El País
El recién firmado acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur afrontará este miércoles su primer gran examen ante el Parlamento Europeo, que debe decidir si remite el texto del acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE para comprobar si es compatible con los tratados, lo cual paralizaría temporalmente su tramitación.
El pleno de la Eurocámara votará hoy a las 8:30 horas -horario uruguayo- dos intentos paralelos de enviar el pacto ante la justicia europea. Si salen adelante el Parlamento Europeo no podría pronunciarse sobre la ratificación completa del acuerdo comercial hasta que los jueces de Luxemburgo diriman su legalidad.
Sobre la mesa está la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto, que varios diputados temen que pueda afectar a la autonomía regulatoria de la UE, y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos nacionales.
“Será un voto muy ajustado”, predijo este martes en rueda de prensa el coordinador de los populares en la comisión de Comercio Internacional, el sueco Jörgen Warborn, que urgió a los eurodiputados a no forzar la parálisis de la ratificación en una Europa “ahogada por los aranceles de Estados Unidos por un lado y por las industrias subsidiadas chinas por el otro”.
En este voto, la procedencia de cada eurodiputado tendrá tanto o más peso que su grupo político europeo: los ultraconservadores de Giorgia Meloni darán libertad de voto a sus 79 eurodiputados y otros, como los populares, saben que habrá división en sus filas aunque la instrucción sea pronunciarse en contra de remitir el acuerdo el TJUE.
Por ejemplo, la poderosa delegación polaca del Partido Popular Europeo seguirá probablemente la postura de su gobierno y votará en contra, según fuentes parlamentarias, algo que también harían austríacos y franceses.
En las últimas horas se sucedían las reuniones para asegurar cada voto y las mismas fuentes apuntan a que “la presión va a ser brutal”.
Warborn reconoció la preocupación de algunos de sus colegas y sectores productivos, pero subrayó que el intento de llevar el acuerdo ante la corte comunitaria no es más que un “movimiento político para retrasar” un tratado comercial cuyo impulso al PIB europeo duplicará, dijo, al daño de los aranceles con los que Donald Trump amenaza al bloque.
También la líder socialdemócrata, Iratxe García, recalcó que el acuerdo con el Mercosur debe ser la respuesta a las acciones de Trump, abriendo “espacios de entendimiento con otras regiones del mundo que entiendan el multilateralismo” de la misma manera que la UE.
“¿Qué os da miedo de consultar al TJUE?”, se preguntó por su parte el líder de los Verdes, Bas Eickhout, cuyo grupo ha impulsado una de las mociones que se votan este miércoles y se sumará también al grupo de la Izquierda para tratar de paralizar la tramitación.
El voto será en principio nominal, de forma que se conocerá a posteriori el sentido de voto de cada diputado individual, aunque un grupo de al menos 144 eurodiputados (20 % del total) podría aún forzar un voto secreto en el último momento.
Este no es el último escollo que el acuerdo UE-Mercosur tendrá que superar en el Parlamento Europeo; si sale indemne del voto de este miércoles comenzará el proceso de escrutinio y ratificación del contenido en las comisiones parlamentarias para que después lo vote el pleno en su conjunto, donde aún no está claro si una mayoría de sus 719 eurodiputados le dará su apoyo en los próximos meses.
Siguen las protestas
A todo esto, miles de agricultores, a bordo de decenas de tractores, protestaron este martes contra el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur ante el Parlamento Europeo. Agricultores franceses, italianos, belgas e incluso polacos se manifestaron a varios cientos de metros de su sede en Estrasburgo, en el noreste de Francia. La protesta congregó más de 5.500 personas, según la Policía.
La protesta registró momentos de tensión. Algunos manifestantes lanzaron bengalas de humo, botellas y frutas contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos.
Los agricultores tienen en el punto de mira a la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que firmó el sábado este acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur, pese al rechazo de un puñado de países, entre ellos Francia.
Este acuerdo se traducirá en la importación de alimentos “producidos de manera completamente diferente que en Europa, con más productos fitosanitarios y sin las mismas normas”, dijo Baptiste Mary, un agricultor francés de 24 años.
“Queremos que los eurodiputados hagan su trabajo, que recurran ante el tribunal, para que se reestudie el acuerdo”, declaró a la AFP Emmanuelle Poirier, una ganadera de vacas, que teme la “importación masiva de carne” bovina.
El Parlamento Europeo debe pronunciarse también el jueves por una moción de censura contra Von der Leyen presentada por el grupo ultraderechista Patriotas por Europa, que tiene pocos visos de prosperar.
La Comisión Europea ha estado negociando desde 1999 este vasto acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que eliminará aranceles a más del 90% de su comercio.
El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel o soja sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos al Mercosur. EFE, AFP