¿Cómo podemos reconocer, gestionar y evitar el estrés laboral que se produce a fin de año?

Las últimas semanas del año vienen cargadas de compromisos sociales y nuevos proyectos, y el estrés que conllevan se traslada al escenario laboral.

Trabajo oficina
Mujer distraída en la oficina.
Foto: Freepik.

Redacción El País
El último tramo del año suele llegar con una combinación de sensaciones: agendas saturadas, cierres y balances, metas por cumplir, actos escolares, compromisos sociales y una sensación persistente de que todo ocurre al mismo tiempo. La presión por cumplir con todos los compromisos y la sensación de que estamos llegando tarde a algo que no sabemos con exactitud qué es, inevitablemente se traslada al escenario laboral. En esta edición de Finanzas de Bolsillo vamos a ver de qué se trata el estrés laboral y cómo lo podemos detectar y gestionar a tiempo antes de que pueda transformarse en burnout.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al burnout como un estado general de agotamiento físico, emocional y mental, resultado de situaciones de estrés crónico en el ámbito laboral.

“El fin de año representa un momento crítico en términos de carga mental y emocional. Por eso, cada vez más organizaciones ponen atención en el clima interno, el bienestar y la sostenibilidad del desempeño, entendiendo que cuidar a las personas no es un beneficio extra, sino una condición necesaria para el buen funcionamiento de los equipos”, señaló Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay. Y agregó: “El rol de líderes y mandos medios es fundamental para detectar señales tempranas de agotamiento y actuar a tiempo, siempre con el acompañamiento de profesionales de la salud”.

Por otra parte, el informe Tendencias globales de talento del 2024 realizado por la consultora Mercer, en el que participaron más de 12.000 personas indicó que más del 80% de los empleados corren el riesgo de sufrir agotamiento. Entre varias causas, los especialistas lo atribuyen a la carga de trabajo excesiva (37%), el agotamiento (40%) y la tensión financiera (43%).

Señales

El estrés laboral se empieza a manifestar a través de algunas señales que aunque puedan parecer complejas, son claras de distinguir. Una de ellas son las dificultades de concentración y la caída del rendimiento. El cansancio extremo afecta la claridad mental y la capacidad de tomar decisiones, lo que termina impactando en nuestra productividad y en la rutina del trabajo.

Fatiga persistente y alteraciones en el descanso son casos frecuentes. Sentirse agotado incluso después de dormir, padecer insomnio o presentar malestares físicos recurrentes, como pueden ser dolores de cabeza, problemas digestivos o cambios en el apetito, son señales de alerta.

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Foto: Unsplash.

La época de fiestas tradicionales suele producir irritabilidad y negatividad sostenida. El estrés crónico suele amplificar las reacciones emocionales, generar mal humor constante y deteriorar los vínculos dentro de los equipos de trabajo.

Otra señal de alerta es sentirnos desmotivados y desconectados de nuestras emociones. La pérdida de interés por tareas que antes resultaban satisfactorias, la falta de energía y el rechazo hacia el trabajo son indicadores claros de agotamiento y necesidad de tomarnos un descanso.

El aislamiento y dificultades vinculares son señales que se presentan de forma recurrente ya que la época de fiestas suele despertar sensaciones de soledad. El burnout puede llevar al retraimiento, afectar la colaboración y profundizar el malestar si no pedimos ayuda a tiempo.

Recomendaciones

La temporada de verano suele presentarse como semanas de muchas licencias y días libres. Para quienes continúan trabajando, se recomienda tomar algunos consejos para mantener el equilibrio entre nuestra vida laboral y personal y poder transitar estas fechas de una forma más saludable y sin que afecte nuestro rendimiento.

Pedir ayuda cuando sea necesario es fundamental. Asumir más de lo que se puede sostener es uno de los principales caminos al agotamiento. Reconocer límites y compartir responsabilidades con el equipo es una forma de cuidado.

Poner límites claros entre trabajo y vida personal. Aprender a decir que no y proteger espacios personales resulta fundamental cuando las demandas laborales y familiares se intensifican. Con esto es importante priorizar el autocuidado y los espacios de disfrute. Reservar momentos de desconexión, descansar bien y sostener hábitos saludables ayuda a recuperar energía y foco para continuar con el trabajo de la mejor forma.

Plantear objetivos realistas para el próximo año. Revisar lo alcanzado, aceptar lo pendiente y proyectar metas posibles que integren lo profesional y lo personal, reduce la autoexigencia excesiva.

Equilibrio

Una forma saludable de sobrellevar las exigencias del trabajo y la vida personal es incorporar prácticas de gestión del estrés. Por ejemplo, practicar actividad física, meditación, yoga, expresiones artísticas o cualquier espacio que permita bajar revoluciones contribuye a regular el impacto del estrés cotidiano. Este equilibrio se trabaja durante todo el año y es clave para no llegar a las semanas de diciembre sobrecargado.

Estrés laboral, burnout
El burnout no es contagioso, pero afecta al entorno.
Foto: Freepik

“Cada persona vive el estrés de manera distinta. Por eso, acompañar, escuchar y habilitar conversaciones abiertas dentro de las organizaciones es clave. Frente a cualquier señal de agotamiento extremo, comunicarlo a tiempo permite actuar y prevenir consecuencias mayores”, señaló Avila y agregó: “Cada vez escuchamos más casos de burnout porque muchas personas no cuentan con herramientas para gestionar la sobrecarga laboral, especialmente en esta época del año. Detectar estas señales y actuar de forma preventiva es clave para poner la salud y el bienestar en el centro”.

Boreout

Dentro del universo de malestares vinculados al trabajo, encontramos dos variantes principales: el clásico burnout, o síndrome de agotamiento profesional, y una nueva forma de estrés menos conocida pero dañina llamada boreout. Ambas pueden alterar la calidad de vida, aunque se manifiesten en formas distintas. Los dos impactan de forma negativa en la autoestima del trabajador que piensa que no es capaz, valorado o reconocido en el ambiente de trabajo y cree que el problema es él y sus capacidades.

Aunque suene paradójico, el aburrimiento constante también puede enfermar. El boreout, cuyo nombre proviene del verbo inglés to bore (aburrir), afecta a quienes se sienten atrapados en rutinas laborales monótonas y que no encuentran desafíos ni sentido a sus tareas.

En el burnout el problema es la sobrecarga, mientras que en el boreout es la falta de estímulo. Sin embargo, ambos casos presentan resultados similares: un profundo desgaste emocional, pérdida de energía, baja autoestima y sensación de vacío. En ambos casos, la persona termina desconectándose de su trabajo y de sí misma.

Cualquier cuadro de estrés laboral puede incluir desmotivación, irritabilidad, ansiedad, falta de creatividad y tristeza profunda. En muchos casos, el estrés sostenido se convierte en ansiedad patológica e incluso puede resultar en un trastorno de ansiedad más definido, como ataques de pánico, fobias o un trastorno obsesivo compulsivo.

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