Ucrania ha movilizado a su diplomacia para aprovechar el papel central para la seguridad de Europa que le ha dado la invasión rusa y lograr el ingreso en un tiempo récord en la UE, un objetivo para el que Kiev ha encontrado en los países nórdicos y bálticos el apoyo inequívoco que no tiene de otros de sus socios militares y económicos preferenciales. “Cuento con la comprensión de todos los países nórdicos. Suecia nos apoya plenamente en esto”, escribió el presidente Volodímir Zelenski, que sostiene que su país puede cumplir todos los requisitos de ingreso en 2027.
La primera meta volante que se ha marcado Kiev es la apertura “en las próximas semanas” del primero de los grupos de capítulos -dedicado a Estado de derecho, derechos fundamentales y lucha contra la corrupción- en que el país candidato ha de alinearse a los estándares comunitarios.
Pese a la salida del poder del líder más hostil a Kiev de la UE, el ex primer ministro húngaro Víktor Orbán, Ucrania sigue viendo obstaculizado este paso por el nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, que coincide con su antecesor en exigir más derechos para la minoría húngara de Ucrania antes de dar la luz verde necesaria.
Otra de las cuestiones que preocupa a algunos socios de la UE sobre un ingreso rápido de Ucrania es el tamaño y la competitividad de un sector agrícola difícil de integrar en los estándares comunitarios, que se llevaría una parte importante de las ayudas que ahora mismo van a países más ricos, a los que además quitaría cuotas de mercado.
Polonia y Francia son al mismo tiempo potencias agrícolas en la UE y sostenes de Ucrania en lo que respecta a la ayuda militar y logística. Las consecuencias que una Ucrania plenamente europea tendría para sus agricultores hacen del apoyo a la adhesión acelerada una posición difícilmente asumible para los políticos en Varsovia y París.
Para responder a las urgencias geopolíticas que marca la guerra y al mismo tiempo evitar las disrupciones que supondría el ingreso de Ucrania, París y Berlín han propuesto un modelo de adhesión exprés que dé a Kiev ciertos beneficios de ser parte de la UE pero sin derecho al voto ni acceso inmediato al presupuesto. No obstante, Zelenski ha rechazado de plano cualquier alternativa a una membresía plena.
En el terreno
En otro orden, las fuerzas rusas que combaten en Ucrania tomaron durante la última semana diez localidades, cuatro de ellas durante las últimas 24 horas, según informó el domingo el Ministerio de Defensa rusa en su parte de guerra semanal. “Gracias a las acciones de la agrupación militar Norte fueron tomadas las localidades Granov y Novovasilivka de la región de Járkov, y Zapsilie y Rasne de la región de Sumi”, en las que las fuerzas rusas buscan crear una zona de seguridad, dijo el mando castrense ruso en su cuenta de MAX. Además, durante la última jornada las fuerzas rusas tomaron en ese sector del frente las localidades de Budarki y Karaichne de la región septentrional de Járkov, afirmó.
La ofensiva rusa en Ucrania, que busca establecer el control total sobre las cuatro regiones ucranianas anexionadas en 2022 -Donetsk, Lugansk, Zaporiyie y Jersón- y crear zonas de seguridad en Járkov, Jesón y Sumi, se ha ralentizado notablemente en los últimos meses ante la resistencia encarnizada de los defensores de Ucrania.
Según informaron esta semana fuentes occidentales, el ejército ruso ha perdido ya más de medio millón de hombres, en gran medida a que desde diciembre pasado sufre más de 30.000 bajas mensuales.