EL AVANCE DEL VIRUS

Temen que esté por llegar a la región la segunda ola de COVID-19

La temida segunda ola de la pandemia, que está haciendo estragos en Europa, amenaza a la región. Hospitales de San Pablo registran aumento de internados como al inicio.

¿Llegará la segunda ola a Sudamérica? Científicos dicen que ya hay evidencia. Foto: AFP
¿Llegará la segunda ola a Sudamérica? Científicos dicen que ya hay evidencia. Foto: AFP

Europa está soportando una violenta segunda ola de contagios de COVID-19, que ha obligado a varios países a volver a los confinamientos, decretar toques de queda, extender las restricciones a la circulación de personas y cerrar sectores de la economía. Estados Unidos también está pasando por un repunte de casos de coronavirus.

¿Llegará la segunda ola a Sudamérica? Por lo pronto, hospitales en San Pablo están registrando un aumento de los ingresos de pacientes con COVID-19 y hay científicos brasileños que dicen que ya hay evidencias de una segunda ola.

En un escenario de probable subregistro de casos de COVID-19 en San Pablo, debido a un “apagón” en los datos que duró casi una semana, los hospitales privados vienen registrando un aumento en el número de internacionales de pacientes en los últimos días, informó el diario OGlobo.

Además, una encuesta de Info Tracker, una herramienta del Centro de Ciencias Matemáticas Aplicadas a la Industria desarrollada por la Universidad de San Pablo (USP) y la Universidad Estatal Paulista (Unesp) para monitorear el avance de la pandemia, señala que entre el 1 de agosto y el 5 de noviembre hubo un aumento en los casos sospechosos de coronavirus en el Gran San Pablo y en la capital paulista.

El hospital Sirio Libanés de San Pablo informó que alcanzó nuevamente el pico de hospitalizaciones, el mismo registrado en abril de este año: 120 pacientes con COVID-19. En los últimos dos meses, el número ha fluctuado entre 80 y 110.

Sin dar detalles, otros hospitales también confirmaron un aumento en la tasa de ocupación por pacientes con enfermedades respiratorias.

Para Wallace Casaca, científico de datos y uno de los responsables de desarrollar el Info Tracker, “mirando los números, ya es posible tener evidencia de una segunda ola que el Gran San Pablo y la capital pueden estar experimentando. Tenemos un aumento de pacientes hospitalizados en la red privada, un aumento de casos sospechosos y una reducción de casos descartados”.

La herramienta Info Tracker muestra que la capital paulista tuvo un aumento de aproximadamente 50% en el número de casos sospechosos entre el 1 de agosto y el 5 de noviembre, de 339.934 casos a 504.949.

Coronavirus. Foto: AFP
Coronavirus. Foto: AFP

“Así comenzó la pandemia en marzo, con personas hospitalizadas, y luego migró al sistema público de salud. Parece que comenzamos a experimentar la misma fotografía del inicio de la pandemia en el Gran San Pablo”, enfatizó Casaca.

El Departamento de Salud de San Pablo, sin embargo, dijo que todavía no había indicios de un nuevo pico de COVID-19 hasta la fecha.

“El estado de San Pablo tiene una tasa de ocupación del 40,8% en la UCI y del 29,9% en la enfermería, con plenas condiciones para atender a los pacientes”, sostuvo en un comunicado.

Solo una pausa.

En tanto, en el Hospital Central de la ciudad argentina de Mendoza se respira cierto alivio por un descenso en los casos de COVID-19, pero sus responsables no se confían e intentan prepararse ante una eventual segunda ola, como ocurre actualmente en Europa.

“Llevamos muchos meses de un trabajo arduo, agotador. Estamos recién teniendo la sensación de que el pico disminuye un poco. Pero todavía las terapias intensivas están ocupadas. Por lo que estamos viendo en el mundo, va a ser una pausa”, dijo Hugo Vitale, médico coordinador de terapia intensiva, a la agencia AFP.

Argentina cuenta más de 1,2 millón de contagios de coronavirus y superó las 33.000 muertes. Hasta julio, 90% de los casos se concentraba en el área metropolitana de Buenos Aires, pero a partir de ese momento la enfermedad se desplazó al interior del país.

La provincia de Mendoza, en los Andes al lado de Chile y con 1,8 millón de habitantes, pasó de un total de 308 casos el 14 de julio a 47.073 el 31 de octubre.

En Mendoza ha habido alrededor de 900 muertes por COVID-19, pero estabilizada en un promedio de 500 nuevos casos diarios.

“Ha bajado la cantidad de casos. Es un momento que utilizamos para organizarnos, repensar lo que veníamos haciendo y potenciar lo que nos ha funcionado. Y es un momento también para bajar un cambio y descansar un poco”, señaló María Ángeles Conti, jefa de auditoría de gestión del Hospital Central de Mendoza.

En el momento más crítico, el hospital tuvo su zona de terapia intensiva ocupada al 100%. “Fueron jornadas muy extenuantes”, afirmó Conti, al señalar que han puesto especial énfasis en la atención a la salud mental del personal sanitario.

Médico tomando una muestra para un test de coronavirus. Foto: AFP
Médico tomando una muestra para un test de coronavirus. Foto: AFP

Apretar los dientes.

En medio de la segunda ola, autoridades europeas advirtieron ayer jueves contra la complacencia ante el COVID-19 y dijeron que las medidas para controlar un aumento en las infecciones a medida que se acerca el invierno en ese continente deben permanecer vigentes pese a los avances para una vacuna que pueda controlar la pandemia.

No obstante, Francia y la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaron a la gente a seguir cumpliendo los confinamientos cuando quedó claro que todavía faltan varios meses para una vacuna.

“Definitivamente, este no es el momento para relajarse”, dijo el primer ministro francés, Jean Castex, en el diario Le Monde.

Si bien Pfizer y su socio alemán BioNTech aspiran a producir 50 millones de dosis este año si la vacuna se aprueba a tiempo, no estará disponible de forma amplia hasta bien entrado el 2021.

“Debemos apretar los dientes un par de meses más”, dijo Lothar Wieler, director del Instituto Robert Koch para enfermedades infecciosas en Alemania. “Desafortunadamente, tomará un tiempo hasta que todos puedan vacunarse”, estimó Wieler.

Después de lograr cierto grado de control sobre la pandemia tras los confinamientos a principios de año, los gobiernos europeos tuvieron que imponer nuevas restricciones para intentar frenar el alarmante aumento del número de casos en las últimas semanas. (En base a OGlobo/GDA, AFP y Reuters)

Vacuna contra el COVID-19

AstraZeneca cerró acuerdos para suministrar más de 216 millones de dosis de su vacuna candidata contra el coronavirus a seis países de América Latina: Argentina, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador y México. Se espera que las entregas comiencen en 2021, en caso de que los estudios clínicos tengan éxito.

Alerta por brotes de sarampión
Foto: Pixabay

Los esfuerzos para combatir la pandemia de COVID-19 bloquearon las campañas de vacunación contra el sarampión en dos docenas de naciones, afectando a 94 millones de personas, advirtieron ayer jueves la OMS y las autoridades sanitarias de Estados Unidos. La gravedad de la situación se aprecia frente a las estadísticas según las cuales en 2019 el sarampión mató a 207.500 personas, un balance 50% superior al de cuatro años antes.

La Organización Mundial de la Salud y los centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos advierten que “en noviembre, más de 94 millones de personas corrían el riesgo de no ser vacunadas como estaba previsto debido a la interrupción de las campañas de control del sarampión en 26 países”.

De los países que pospusieron las campañas programadas para 2020, solo ocho (Brasil, Etiopía, Nepal, Nigeria, Filipinas, República Centroafricana, República Democrática del Congo y Somalia) han reanudado las vacunaciones.

El sarampión ha progresado en todas las regiones, y se han registrado epidemias importantes en la República Democrática del Congo, Madagascar, Ucrania, las islas Samoa y Brasil.

En total, se notificaron casi 870.000 casos de sarampión en 2019, la cifra más alta registrada desde 2016.

Antes de que se introdujera la vacunación contra el sarampión en 1963 y se generalizara, se registraban grandes epidemias cada 2 o 3 años que podían causar más de 2,5 millones de muertes.

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