Ucrania acusó ayer martes a Rusia de haber lanzado el ataque “más potente” en lo que va de año contra sus maltrechas instalaciones energéticas, que dejó a cientos de miles de personas sin calefacción bajo un frío extremo, la víspera de negociaciones en busca de una salida a casi cuatro años de guerra.
Los ataques se llevaron a cabo horas antes de la llegada a Ucrania del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Durante su visita resonó en toda Kiev una alerta aérea sobre un posible ataque. “Ataques rusos como los de anoche no demuestran seriedad respecto a la paz”, opinó Rutte en un discurso ante el Parlamento ucraniano.
La Casa Blanca declaró que el presidente estadounidense, Donald Trump, no está “sorprendido” por los ataques.
Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, lo que desencadenó el peor conflicto armado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, con un saldo de decenas de miles de muertos en ambas partes.
Las armas no callan pese a que hoy miércoles y mañana jueves Abu Dabi debe acoger un segundo ciclo de negociaciones en busca de una salida diplomática, bajo mediación estadounidense.
Se escucharon explosiones toda la noche en la capital ucraniana, y más de mil edificios se quedaron sin calefacción, con temperaturas por debajo de los -20 °C.
Este nuevo ataque contra el sector energético ucraniano se produce después de unos días de calma. El Kremlin anunció la semana pasada haber aceptado, a petición de Trump, abstenerse de atacar Kiev “hasta el 1 de febrero”.
Zelenski condenó duramente un “ataque deliberado contra la infraestructura energética” con “un número récord de misiles balísticos”.
También acusó a Moscú de haber aprovechado la pausa para “acumular misiles” y “esperar los días más fríos del año” para atacar. Dijo que Rusia “una vez más ha ignorado los esfuerzos del lado estadounidense”.
“Cientos de miles de familias, incluidos niños, fueron deliberadamente privadas de calefacción”, lamentó el ministro de Energía ucraniano, Denis Shmigal.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, el ejército ruso disparó 71 misiles y 450 drones de ataque. Treinta y ocho de los primeros y 412 de los segundos fueron interceptados.
Los ataques rusos alcanzaron ocho regiones, incluidas las de Kiev, Dnipró (centro-este), Járkov (noreste) y Odesa (sur). AFP