El nuevo gobierno

El presidente que llega para aplicar mano dura en Brasil

Prometió combatir el crimen y la corrupción dándole más poder a la policía.

Bolsonaro fue a votar bajo una fuerte custodia armada. Foto: Reuters
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Jair Bolsonaro ganó ayer domingo la presidencia de Brasil prometiendo mano dura a los brasileños hartos del crimen y la corrupción. Bolsonaro recibió casi el 56% de los votos, ya fuera del alcance de su rival Fernando Haddad, que se quedó con el 44,5%

El repentino salto de Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país.

A muchos brasileños les preocupa que Bolsonaro, un admirador de la dictadura militar brasileña de 1964-1985, pisoteé los derechos humanos, limite las libertades civiles y restrinja la libertad de expresión.

Pero por lo visto la mayoría de los brasileños priorizaron otras cosas, y dejaron esos temores de lado, que el PT supo agitar durante la campaña.

El ultraderechista, de 63 años, ha prometido combatir el crimen en las ciudades y el cinturón agrícola de Brasil dándole a la policía más autonomía para disparar a delincuentes armados y facilitar las leyes a fin de permitir que los brasileños compren armas, una demanda de uno de sus mayores partidarios, el poderoso lobby de los agricultores.

Ya el 7 de octubre había estado a punto de obtener la victoria en la primera vuelta con 46% de los votos, y su fuerza política, el hasta entonces minúsculo Partido Social Liberal (PSL) se convirtió en la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

En los últimos días de la campaña, Bolsonaro no abandonó su estilo provocador y hace tan solo una semana dio su "pésame" a la "prensa vendida", agradeció a sus seguidores porque "están salvando nuestra patria" y dijo que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva "va a pudrirse en prisión".

Bolsonaro fue electo presidente de Brasil. Foto: AFP
Bolsonaro fue electo presidente de Brasil. Foto: AFP

En contraste con sus diatribas, también dio marcha atrás en propuestas polémicas como la de retirarse del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

A menudo apodado "el Donald Trump brasileño", este defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas impulsó su campaña por redes sociales, con un discurso antisistema en un país en profunda crisis política, económica y de seguridad.

Bolsonaro se hizo mucho más conocido por su retórica inflamada que por sus 27 años como diputado, en los que logró aprobar apenas dos proyectos.

A comienzos de septiembre estuvo a punto de morir cuando recibió una puñalada en el abdomen durante un acto electoral. El ataque lo llevó tres semanas al hospital, pero no lo apartó de internet. Además, le sirvió para evitar los debates en televisión con los otros candidatos.

Fortalecido tras el arrasador primer turno, mantuvo la estrategia y rechazó acudir a los debates con Haddad, redoblando su ofensiva en las redes sociales, donde suma millones de seguidores.

Nacido en 1955 en Campinas, cerca de San Pablo, en una familia de origen italiano, este antiguo paracaidista forjó su carrera principalmente en Río de Janeiro, donde fue elegido concejal en 1988 y obtuvo su primera banca como diputado federal dos años después.

Católico, tiene cinco hijos de dos matrimonios: cuatro varones —tres dedicados a la política— y una niña, que según dijo una vez significó "una debilidad" de sus capacidades. Esa no fue su primera declaración misógina. En 2003, le dijo a una diputada izquierdista que lo acusaba de incentivar las violaciones que "no merecería ser violada". Luego explicó: "No merecería ser violada porque es muy mala, muy fea". Cientos de miles de mujeres se manifestaron antes de la primera vuelta para gritar "Él no", pero eso no frenó su ascenso. También hicieron correr tinta sus declaraciones homofóbicas. En una entrevista con la revista Playboy, en 2011, dijo que preferiría que sus hijos "muriesen en un accidente" a que fueran homosexuales.

Jair Bolsonaro es el nuevo presidente electo de Brasil. Foto: Reuters
Jair Bolsonaro es el nuevo presidente electo de Brasil. Foto: Reuters

De cara a la segunda vuelta, con el Palacio de Planalto más cerca, Bolsonaro intentó mostrar un perfil más amable, como en la publicidad electoral en la que se emocionaba al confesar que revirtió su vasectomía para tener a su hija Laura. Para sus más ardientes partidarios, es simplemente "el mito" y un "salvador".

En un país saturado por escándalos de corrupción y con altos índices de violencia y desempleo, su discurso "antisistema" encontró respaldo en diversas camadas sociales. Se postuló por el hasta entonces pequeño Partido Social Liberal (PSL), al que adhirió este año.

Venció además las reticencias de los mercados, anunciando que de ganar nombraría ministro de Hacienda al economista Paulo Guedes, partidario de las privatizaciones y de medidas de austeridad para sanear las cuentas públicas.

Su último golpe maestro fue conquistar a la poderosa bancada del agronegocio en el Congreso y a líderes de iglesias evangélicas, que lo vieron como la mejor alternativa para evitar el retorno de la izquierda.

Hamilto Mourao, vicepresidente electo de Brasil. Foto: EFE

El general retirado Antonio Hamilton Mourao, compañero de fórmula del presidente electo Jair Bolsonaro, será un vicepresidente a la medida de su jefe.

Mourao, de 65 años, empezó a ganar notoriedad con su defensa de la dictadura militar (1964-85). En 2015 criticó al gobierno y a la "clase política", lo que le costó el comando de su tropa y su transferencia a un cargo burocrático. Ocupó decenas de titulares en 2017 cuando advirtió que si las instituciones no "solucionan el problema político (...), nosotros (los militares) tendremos que imponer eso". Tres meses después, en diciembre, afirmó que el presidente Michel Temer buscaba permanecer en el poder hasta el fin de su mandato mediante el clientelismo político. Esto le hizo perder su nuevo cargo y en febrero de 2018, luego de 49 años en las Fuerzas Armadas, pidió el pase a retiro.

En su discurso de despedida, calificó de "héroe" al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, exjefe del DOI-Codi, centro de detención y tortura del régimen militar. Ya entonces manifestaba su apoyo a Bolsonaro. El polémico general fue solo la cuarta opción de Bolsonaro como compañero de fórmula.

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