De asumir a los tres años a un sorpresivo final en EE.UU.: la historia del rey Oyo Nyimba de Uganda

El rey de Toro, uno de los reinos tradicionales de Uganda, falleció en Estados Unidos tras casi tres décadas de reinado; las causas de su muerte aún no fueron confirmadas oficialmente.

El rey Oyo Rukidi IV y su madre, Best Kemigisa, reina madre de Toro. La foto fue tomada en marzo
El rey Oyo Rukidi IV y su madre, Best Kemigisa, reina madre de Toro. La foto fue tomada en marzo
Foto: Mike Odongkara/EFE

El rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, monarca del reino tradicional de Toro, en el oeste de Uganda, murió a los 34 años la noche del jueves 27 de agosto de 2026, según confirmó el primer ministro del reino, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki.

El monarca había accedido al trono en 1995, con apenas tres años, tras la muerte de su padre, lo que lo convirtió en su momento en el rey en ejercicio "más joven del mundo", título que el Libro Guinness de los Récords le reconoció formalmente en 2025.

El 12 de setiembre de 1995, Oyo Nyimba fue proclamado rey de Toro luego de que su padre, Kaboyo Olimi III, muriera a causa de un ataque cardíaco. Dada su corta edad, su madre, la reina madre Best Kemigisa, ejerció como regente durante los primeros años del reinado, hasta que el joven monarca asumió plenamente sus funciones al alcanzar la mayoría de edad, en 2010.

Toro, con capital en la ciudad de Fort Portal y ubicado en los confines de Uganda con la República Democrática del Congo, es uno de los cinco reinos tradicionales reconocidos simbólicamente por la Constitución ugandesa. Se trata de monarquías sin poder político formal, pero con fuerte influencia cultural, especialmente entre los batoro, el principal grupo étnico de la región.

Un anuncio que sorprendió a Uganda

La muerte del rey sorprendió a la población ugandesa, que desconocía que el monarca estuviera enfermo. Un día antes, el reino había emitido un escueto comunicado en el que informaba que Oyo se encontraba en “estado crítico” y pedía al pueblo batoro que “mantenga a su majestad en sus oraciones”. Según la agencia AFP, fuentes cercanas a la familia real indicaron que el rey había sido hospitalizado en EE.UU. debido a un cáncer, aunque esa causa no fue confirmada de manera oficial por el reino.

“Es con profunda tristeza y con el corazón encogido que anuncio el fallecimiento de Su Majestad el Omukama de Toro, el rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV”, escribió el primer ministro Rwomiire en la red social X, donde también habló de una “pérdida inconmensurable para la familia real, el pueblo de Toro y Uganda”, aunque hasta el momento no se dio a conocer la causa oficial de muerte.

El primer ministro también confirmó que el rey deja un príncipe heredero, cuya identidad será revelada “en el momento apropiado, de acuerdo con las tradiciones y costumbres del Reino de Toro”. Oyo nunca contrajo matrimonio públicamente ni tuvo una reina consorte, pese a los pedidos reiterados de su madre, del clero anglicano y de sus propios súbditos para que diera ese paso.

Un monarca reservado, cercano a la juventud y al deporte

Durante sus tres décadas de reinado, Oyo puso énfasis en la juventud, la educación, la sanidad, la conservación medioambiental y el desarrollo, además de promover la identidad y el patrimonio cultural de Toro. Era descrito como una persona reservada, de quien poco se conocía de su vida personal más allá de su afición por el fútbol y su simpatía declarada por el Arsenal de Inglaterra.

Según la agencia AFP, la familia real de Toro fue conocida en el pasado por sus estrechos vínculos con el fallecido líder libio Muamar Gadafi. En el plano institucional, África cuenta actualmente con solo tres monarquías soberanas: Esuatini, Lesoto y Marruecos. En otros países del continente, como Uganda y Nigeria, persisten reinos tradicionales reconocidos como instituciones culturales, aunque sin poder político. Según distintas publicaciones, al menos uno de ellos está encabezado por un menor de edad.

Con información de EFE y AFP. Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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