Han pasado ya dos semanas desde el 24 de junio, fecha que pasará a la historia por registrar uno de los peores desastres naturales de toda la historia de Venezuela. La cifra de muertos por los fenómenos sísmicos subió a 3.811, mientras que la de heridos se mantuvo en 16.740, según el último balance oficial.
El registro de desaparecidos no está disponible de forma pública; mientras el gobierno venezolano no volvió a actualizar la cifra de 157 personas en paradero desconocido que reportó un día después del terremoto, la iniciativa ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” cuenta hasta ahora a más de 30.000 personas sin localizar.
A su vez, hay más de 17.900 personas que se quedaron sin vivienda y que se encuentran, en su mayoría, en campamentos transitorios. Mientras que el Gobierno venezolano cifra en 189 los edificios colapsados y 585 estructuras que presentaron daños graves, una primera evaluación de la agencia espacial estadounidense NASA indica que el doble terremoto podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima de manera preliminar en 6.700 millones de dólares los daños físicos directos.
Se desvanece la esperanza
Al aluvión de voluntarios y la casi infinita caravana de insumos que eran una constante al principio, los ha reemplazado una desoladora calma. En las zonas más afectadas como Catia La Mar, Macuto, Caraballeda y Tanaguarenas, ya no se aprecian los cientos de civiles intentaban encontrar sobrevivientes entre los escombros. Ese trabajo ahora queda en su mayoría en manos de bomberos, Protección Civil y efectivos de la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) quienes, ahora sí con la presencia de maquinaria pesada, empiezan a remover escombros.
Con el paso del tiempo, la esperanza de encontrar sobrevivientes se desvanece. La tarea, al menos como señalan quienes están en la zona, es otra: la recuperación de cuerpos y la remoción de escombros.
“No recuerdo la última vez que apareció alguien con vida. Cuerpos (cadáveres) sí están sacando todavía, hay muchos ahí”, comentó una miliciana. A pesar de todo, de vez en cuando todavía los rescatistas piden la ya conocida señal de silencio en zonas como Playa El Yate, donde continúan las labores. De nuevo, con pocos resultados.
En otras zonas más afectadas, el trabajo sigue pero con muchas menos personas entre los escombros y, en cambio, mucha más maquinaria. En especial destacan las grúas pluma que, desde el día 1 del terremoto, habían sido pedidas por los familiares para mover los bloques más pesados que no se podían apartar con herramientas manuales.
Esos lugares, identificados desde los primeros minutos tras el terremoto como los que concentraban la mayor cantidad de víctimas y heridos debido a su densidad poblacional, son los que hoy tienen la prioridad para los rescatistas. Sin embargo, no son los únicos que requieren trabajo. Hay cantidad de edificios y casas derrumbados que no tienen a nadie trabajando en ellos. La magnitud de la catástrofe es tal que, con todo el personal y los equipos que se han movilizado a La Guaira en las últimas dos semanas, aún no es suficiente para atender todo.
Resultados
Desde el pasado jueves la cifra de rescatados se mantiene en 6.462. El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, señaló que hay 4.388 rescatistas internacionales en el país, que se suman a los 30.076 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, policías nacionales, estatales, municipales, cuerpos de bomberos, Protección Civil, así como funcionarios desplegados en los campamentos transitorios.
Igualmente, sostuvo que 28.992 personas se han registrado como voluntarios para ayudar en la contingencia. Indicó también que las autoridades han atendido a 86.794 familias y se han distribuido 9,6 millones de kilos de comida.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha destinado hasta la fecha más de 386 millones de dólares en ayuda humanitaria. El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, dijo a EFE que las sanciones a Venezuela se deben flexibilizar para que no afecten la llegada de ayuda y los planes de recuperación y también aseguró que el plan de Venezuela, apoyado por Naciones Unidas, es traer viviendas prefabricadas para ayudar a los afectados.
Uruguay prepara segunda ayuda
Camiones del Ejército uruguayo recogieron este jueves quince toneladas de ayuda humanitaria en la Embajada de Venezuela, mientras el Gobierno prepara el segundo envío de donaciones en el avión Hércules.
Si bien en este avión se enviará "un poco de todo", tendrá la particularidad de trasladar medicamentos, según informó en una rueda de prensa el jefe de la Sección Consular de la Embajada de Venezuela en Uruguay, Pedro Antonio Sassone.
A su vez, en la Embajada una comunidad organizada de venezolanos en Uruguay recepcionó más de 60 toneladas de ayuda humanitaria. Para mandar cada una de estas donaciones aún resta enviar al menos dos vuelos, cuyas salidas aún no están confirmadas.
"Tiene que ver con cosa de días, porque hay una voluntad del Ministerio de Defensa y del Gobierno de Uruguay de desarrollar y concretar esta ayuda humanitaria", aseguró Sassone.
La primera entrega partió de Uruguay el pasado sábado y llevó a Venezuela más de siete toneladas y media de insumos médicos, más de dos toneladas de productos de higiene personal, tres toneladas y media de leche en polvo y una tonelada y media en equipamiento de rescate, como colchonetas y carpas, entre otros.
Con información de El Nacional,GDA y EFE
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