Lula y Flávio Bolsonaro abren campaña con foco en la seguridad y en la conquista del voto femenino

La última encuesta refleja un empate técnico entre los dos candidatos y una eventual segunda vuelta. Lula tendría el 43% de los votos y su rival derechista 40%.

El presidente de Brasil y candidato presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a sus seguidores durante un mitin de campaña en el estadio municipal 1º de Mayo de São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo, Brasil, el 16 de agosto de 2026.
Sondeos. Se avisora un empate técnico y eventual segunda vuelta; Lula con el 43 % de los apoyos y Flávio, con el 40 %. Sin embargo, un 4% de los encuestados se declara indeciso y podría eventualmente terminar definiendo la elección a favor de Bolsonaro hijo.
Foto: AFP fotos

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la oposición, arrancaron ayer domingo la campaña para las elecciones presidenciales de octubre en sus respectivas cunas políticas, con la promesa de combatir el crimen organizado. Ambos candidatos eligieron lugares cargados de simbolismo para dar el pistoletazo de salida a sus 45 días de campaña. Lula, en busca de su cuarto mandato no consecutivo con 80 años dio su primer mitin, al que llegó en helicóptero, en el Estadio Municipal Primero de Mayo, en São Bernardo do Campo, a las afueras de São Paulo, donde se forjó como sindicalista y lideró manifestaciones masivas en la dictadura militar (1964-1985).

El abanderado del Partido de los Trabajadores (PT) reunió a miles de militantes en un acto teñido de rojo, en el que se recordó su lucha obrera y el legado social de sus gobiernos.

Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente derechista Jair Bolsonaro, optó por el bastión político de su familia, la ciudad de Río de Janeiro, donde concentró a miles de seguidores en la orla de la playa de Copacabana con banderas brasileñas y algunas de Estados Unidos. El senador compareció con un chaleco antibalas por debajo de una camiseta amarilla con el mensaje: “Mi partido es Brasil”.

Después de los discursos de sus principales aliados, Lula, antiguo tornero mecánico habló durante cerca de 40 minutos, en los que destacó su trayectoria personal, las iniciativas sociales de sus gobiernos y algunas promesas.

“Mientras esté vivo, no me permitiré dejar de luchar y permitir que la derecha” vuelva a gobernar, enfatizó. También prometió luchar contra los feminicidios y combatir el crimen organizado golpeando sus finanzas y capturando a sus líderes. Brasil es el cuartel general de dos de las principales bandas suramericanas: Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).

El antiguo sindicalista evitó valorar las interferencias de Estados Unidos en el proceso electoral y se limitó a decir que “no permitirá” a EE.UU. ni a ninguna otra potencia “aprovecharse de las enormes reservas de minerales críticos que atesora Brasil”. Pese a lanzar críticas veladas, no mencionó por su nombre a Jair Bolsonaro ni al hijo mayor de este. Una estrategia radicalmente distinta a la de Flávio, que arremetió duramente contra el actual gobernante. Subido a un tráiler en Copacabana, el senador dedicó casi todo su primer discurso de campaña a atacar a Lula, quien a su juicio representa “el camino de las tinieblas”.

Lo acusó de endeudar a las familias, generar millonarias pérdidas en las empresas públicas y ser blando en el combate al narcotráfico. También denunció que “la corrupción llegó al despacho del presidente”, en alusión a las investigaciones contra Marco Aurélio Ribeiro, ex jefe de gabinete personal de Lula.

“¡Lula es el moroso de la esperanza!”, exclamó el abanderado del Partido Liberal (PL) ante sus seguidores, la mayoría vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña. Como contrapunto, Flávio prometió bajar la mayoría penal a los 16 años, castración química para los pederastas, condenas de, “como mínimo”, ocho años de cárcel para los “ladrones de celulares” y tratar a las bandas narcotraficantes como “terroristas”, en línea con el Gobierno de Donald Trump.

Además, aseguró ser “el único” que puede sentarse con Estados Unidos y China para cerrar acuerdos comerciales.

Igualmente, defendió el legado de su padre Jair, actualmente inhabilitado, condenado por la Corte Suprema y en prisión domiciliaria por tramar un golpe de Estado contra Lula tras perder las elecciones de 2022. Para despedirse, Flávio pronunció uno de los lemas más conocidos de su padre: “Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos”.

Frases destacadas

“En mi cuarto mandato quiero terminar con algunos de los dilemas de nuestro país”, afirmó Lula en un estadio casi lleno el grito que siempre acompaña los actos del líder progresista: “Olé, olé, olé, olé, Lula, Lulaaa”.

A dos meses de las elecciones, el presidente recordó hitos de su trayectoria política y lo que considera son los logros de su actual Administración, como la creación de 10 millones de empleos formales en tres años y medio, y la ampliación de los programas sociales.

“¿Qué futuro quieres para el pueblo brasileño si no inviertes en salud, educación, vivienda...?”, se preguntó, en referencia a los gobiernos de derecha que lo precedieron.

En otro momento, dijo: “Es quitándoles el dinero que vamos acabar con el crimen organizado”, declaró.

Acompañado por su esposa, la primera dama, Rosângela ‘Janja’ da Silva, Lula también hizo hincapié en la lucha contra la violencia machista. “No es posible no poder acabar con esa violencia”, afirmó, antes de llamar a los hombres a tratar a sus parejas como “compañeras” y no como “servidoras o esclavas”.

En otro orden, destacó: “No quiero a EE.UU., ni a Rusia, ni a China, ni a nadie... Nosotros vamos a explotar los minerales críticos en beneficio del pueblo brasileño”, dijo, entre los aplausos de los asistentes.

Flávio Bolsonaro prometió tratar a los narcotraficantes como “terroristas”, y acusó a Lula de “pelear con países que están a 10.000 kilómetros de distancia”, generar pérdidas millonarias a las empresas públicas y dejar de lado la lucha contra el crimen organizado.

“En el actual Gobierno, los fusiles siguen entrando por la frontera con Bolivia, al igual que las drogas, que van a parar a Río y al Amazonas. No tiene control, o está aliado con el crimen organizado o es muy incompetente”, declaró. En este contexto, se posicionó como el candidato que enfrentará el sistema político “podrido” de Brasilia y adelantó que, si gana los comicios, aplicará un “tijeretazo” para reducir impuestos, burocracias y cargos de confianza en la Administración.

“Soy el único candidato que tiene credibilidad para rescatar la credibilidad de Brasil ante el mundo”, aseguró.

También el abogado de 45 años afirmó con ahínco que su padre, Jair Bolsonaro, es un “hombre honesto” que “nunca fue una amenaza para la democracia, sino todo lo contrario, fue el último obstáculo para que el país no se convirtiera en una dictadura”.

El senador estuvo acompañado por su candidato a vicepresidente, el exfiscal Alfredo Gaspar, su esposa Fernanda Bolsonaro y por diversos correligionarios, que reivindicaron el legado del Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), atacaron a la izquierda “asquerosa” y defendieron los valores de la familia tradicional.

Electorado

Votos de las mujeres podrían ser decisivos

El presidente de Brasil, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival derechista Flávio Bolsonaro, lanzaron sus campañas con la vista puesta en el electorado que puede decidir unos comicios ajustados: las mujeres. Los brasileños acudirán a las urnas el 4 de octubre de nuevo muy polarizados y bajo la sombra del presidente estadounidense Donald Trump, que ha respaldado abiertamente a candidatos conservadores en elecciones en Latinoamérica. Lula se enfrenta al hijo del expresidente de derecha Jair Bolsonaro, preso por golpismo. “Estuve aquí en el 79. Lula se proyectó como líder con un discurso para el que no tenía ni micrófono, íbamos pasando lo que decía de boca en boca hasta el último compañero”, dijo Luiz Turco, dirigente del partido en el estado de Sao Paulo y excompañero de Lula en el sindicato metalúrgico. “Los hombres deben “aprender desde niños que un hombre no es mejor que una mujer. Tienen que aprender que somos iguales”, dijo Lula. Dirigiéndose a su esposo como “amor”, la primera dama, Rosángela “Janja” da Silva, le cantó y abrazó. “Somos mayoría y vamos a elegirte nuevamente”, prometió Janja.

Las mujeres constituyen el 53% de los 158 millones de votantes de Brasil, votan más que los hombres y contribuyeron a lograr la estrecha victoria de Lula en 2022. El senador Flávio Bolsonaro, se presenta como una versión “más moderada”, a la vez que reivindica el legado de su padre, todavía líder indiscutible del conservadurismo brasileño.

“Me están mirando y recordando a alguien. Sé que me parezco a él. Pero es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, dijo Flávio en la playa de Copacabana. “Brasil va a vencer porque yo voy a proteger a las mujeres”, afirmó Bolsonaro. “Abusadores, violadores de mujeres y de niños” van a ir a la cárcel y “solo van a salir después de hacerse la castración química”, aseguró. AFP

Escándalos

A solo semanas de las elecciones en Brasil, sendas investigaciones acechan las campañas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de su rival Flávio Bolsonaro, en un país con un historial de escándalos de corrupción de alto voltaje político.

La policía investiga sospechas de tráfico de influencias de un hijo del izquierdista Lula, “Lulinha”, y el financiamiento de una película sobre el expresidente Jair Bolsonaro, padre del derechista Flávio y preso por golpismo. Ambos candidatos han tenido problemas con la justicia, aunque con consecuencias muy diferentes.

Lula, de 80 años, pasó más de un año y medio preso por la trama de corrupción Lava Jato, -el mayor escándalo de la historia de Brasil-, aunque su condena fue anulada por parcialidad del juez.

Flávio Bolsonaro, de 45, fue acusado por el supuesto desvío de salarios de sus asesores cuando era diputado estatal en Rio de Janeiro. La causa terminó archivada por nulidad de las pruebas.

EFE

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