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El libro de John Bolton: Maduro “demasiado listo” y la esposa de Guaidó sin anillo

La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca, llegó ayer martes a las librerías de Estados Unidos tras los intentos frustrados de la Casa Blanca de impedir su publicación.

“La habitación donde sucedió” salió a la venta en EE.UU. Foto: AFP
“La habitación donde sucedió” salió a la venta en EE.UU. Foto: AFP

El libro de John Bolton, el exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, describe una política confusa y vacilante hacia Venezuela, con Donald Trump lleno de dudas sobre su respaldo a Juan Guaidó. “The Room Where It Happened: A White House Memoir” (La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca), llegó ayer martes a las librerías de Estados Unidos tras los intentos frustrados de la Casa Blanca de impedir su publicación.

“Fracasamos a la hora de cumplir el estándar” necesario para hacer frente a la crisis política en Venezuela, escribe Bolton, quien cree que a la Casa Blanca le faltó la presión “coherente, sin cuartel e implacable” para sacar a Nicolás Maduro.

“El presidente dudó y titubeó, lo que exacerbó los desacuerdos internos del Gobierno en lugar de resolverlos, e impidió repetidamente nuestros intentos de poner en práctica una política”, escribe Bolton.

El exasesor no solo culpa de ese fracaso a Trump, sino también a la reticencia a imponer sanciones de su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y a las “trabas burocráticas” del Departamento de Estado; pero apenas ejerce la autocrítica.

Bolton asesoró a Trump entre marzo de 2018 y septiembre de 2019, un periodo en el que puso a la Casa Blanca en pie de guerra contra lo que definió la “troika de la tiranía”: Venezuela, Cuba y Nicaragua.

“El Gobierno de Trump tenía enfrente una avalancha de facturas por pagar en Latinoamérica, y no estaba preparado para manejarlas”, afirma Bolton respecto a la “creciente influencia rusa, china, iraní y cubana en el continente” y a su deseo de reactivar la doctrina Monroe, que atribuía derechos unilaterales a Estados Unidos.

El asesor de Trump encontró una excusa para desarrollar esa prioridad en agosto de 2018, cuando el mandatario le pidió que se centrara en derribar a Maduro. Trump pidió desarrollar opciones militares y opinó que debería quedarse con Venezuela porque “en realidad es parte de Estados Unidos”, según Bolton, a quien el ex jefe de gabinete John Kelly le advirtió de que al mandatario le parecería “cool” invadir.

Esa amenaza de Trump de intervenir en Venezuela, que ya había expresado públicamente un año antes, y su presunta impaciencia por lograr una victoria en ese país contrastaba con su “periódica” solicitud de concertar una reunión con Maduro, una idea que su equipo consideraba contraproducente.

El libro de Bolton retrata a un presidente lleno de dudas sobre la idea de respaldar a Guaidó como presidente interino de Venezuela, algo que Estados Unidos hizo el 23 de enero de 2019.

El 21 de enero, Bolton trató de persuadir a Trump de respaldar a Guaidó en cuanto se declarara presidente; pero el mandatario “dudaba de que Maduro fuera a caer, y dijo que era ‘demasiado listo y demasiado duro’”, lo que contradecía su afirmación pública de que el chavismo “podría ser derribado muy rápidamente por los militares”. Al día siguiente, Trump pidió “garantías respecto a quién tendría acceso a los recursos petroleros de Venezuela en la era pos-Maduro”.

John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Foto: AFP
John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Foto: AFP

Fue una delegación de congresistas la que convenció finalmente a Trump de “respaldar inequívocamente a Guaidó”, pero el mandatario tuvo dudas sobre su decisión solo 30 horas después de anunciarla. “No me gusta dónde estamos. El Ejército entero le respalda (a Maduro). Siempre he dicho que Maduro es duro. Este niño (Guaidó), nadie ha oído hablar de él”, le dijo a Bolton el 24 de enero.

Esa impresión de Trump fue reforzándose con el tiempo, y un detalle aparentemente nimio se convirtió en una fijación: la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, no llevaba una alianza de matrimonio cuando visitó la Casa Blanca el 27 de marzo. Para Trump, eso se convirtió en una prueba de que Guaidó era “débil”, y a menudo se refería al “problema” del anillo en sus conversaciones con Bolton, además de apodar al líder opositor como “el Beto O’Rourke de Venezuela”, en referencia a un excongresista demócrata que perdió su batalla por el Senado y la Casa Blanca.

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