CRUCES
El enfrentamiento entre la Justicia y el Gobierno es abierto y uno de los escenarios donde se da es la calle. Es el más temido por jueces y fiscales.
“Vamos a la guerra”. Esa es la convicción que le trasmitieron a algunos jueces federales y fiscales de todo el país dirigentes y legisladores del kirchnerismo y que domina entre consejeros de la magistratura oficialistas y de la oposición.
Este es el clima que dejó la embestida del presidente Alberto Fernández sobre la Justicia, al sumarse a las críticas de su vicepresidenta Cristina Kirchner al alegato en el que le pidieron que sea condenada a 12 años de prisión.
Los jueces y fiscales aseguran que no buscan ese enfrentamiento, pero hoy domina una sensación de hastío y enojo, mucho enojo, transversal a todos los colores políticos de los jueces y fiscales y del otro lado una convicción de que el avance sobre Cristina Kirchner es una maniobra del macrismo.
El descontento de los jueces con el presidente Alberto Fernández es profundo y extendido. La Corte no tiene previsto hacer una declaración sobre el asunto, pero escucha las decenas de llamadas recibidas esta semana de jueces de todo el país y de todas las listas políticas que los agrupan.
“La Corte no contiene, la Corte conduce”, señalan en los tribunales para explicar porqué el máximo tribunal no se puso públicamente al frente de este reclamo de los magistrados. Prefieren destacar los avances en la gestión judicial y la modernización tecnológica.
Se prevén anuncios sobre “modificaciones estructurales” y quien alguna sentencia con impacto político, acaso en el macrismo. “La fortaleza de los jueces es la lapicera, dejar que trabajen con libertad e infraestructura”, reflexionan.
De todos modos, la expectativa de los jueces está puesta en lo que diga el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, en la charla de cierre del evento de este martes del Colegio de Abogados de la Ciudad y en lo que suceda en la reunión de septiembre de la Junta de Presidentes de Cámaras Federales de todo el país, los jueces federales de toda la Argentina, de donde puede salir un pronunciamiento contra el presidente Fernández. Se acabaron los buenos modales.
La lista Bordó de la Asociación de Magistrados -la más crítica con el Gobierno- reclamó que el organismo le pida al Consejo de la Magistratura que se pronuncie sobre la crisis entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. Pero la iniciativa no tiene chances de prosperar.
El enfrentamiento entre la Justicia y el Gobierno es abierto y uno de los escenarios donde se da es la calle. Es el más temido por jueces y fiscales.
El presidente Alberto Fernández alentó a una manifestación popular por el pedido de condena a Cristina Kirchner. Cada día son más las personas, acompañadas por altos dirigentes del peronismo y del kirchnerismo, las que acampan en la puerta del departamento de Recoleta de Cristina Kirchner.
Matanza Hollywood le dicen ahora al barrio los vecinos, que cada tanto se tientan con los choripanes, que perfuman la plaza Vicente López.
En redes sociales se siguen repitiendo mensajes de Twitter que llaman a “escrachar” a los jueces y fiscales en sus domicilios. En los grupos de WhatsApp de algunos legisladores del Frente de Todos se suceden mensajes que alientan estos escraches, dijo un testigo que los vio. “Y los escraches puede que ocurran, va a pasar. No podemos pretender que ataquen a Cristina Kirchner y que nadie haga nada. Nosotros también nos bancamos los escraches de los republicanos embanderados”, reconoció un dirigente del kirchnerismo, moderado.
Este clima generó que la Corte Suprema de Justicia y la Cámara de Casación, mediante su presidente Alejandro Slokar, pidiera a la Policía Federal reforzar la custodia de los jueces. Hubo dos notas enviadas a la Policía Federal. De hecho, se decidió que en los casos de los jueces del tribunal que juzga a Cristina Kirchner se sumen más efectivos al único que estaba destinado a esas tareas y en horario de trabajo. El procurador interino Eduardo Casal, recibió a los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola y les garantizó la continuidad de sus medidas de seguridad.
El otro escenario donde se generó esta mayor tensión política es el Consejo de la Magistratura, ahora presidido por el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, donde ya el senador kirchnerista Martín Doñate y su colega Mariano Recalde mostraron las uñas. “Se picó y se va a picar aún más”, afirmó un dirigente del kirchnerismo.