CRISIS

Jeanine Añez asumió como presidenta de Bolivia mientras las protestas no cesan

Para la tarde de este miércoles se espera una amplia manifestación convocada por un sindicato docente en la capital boliviana. Hay, al menos, ocho muertos y 476 heridos.

Jeanine Áñez. Foto: EFE.
Jeanine Áñez. Foto: EFE.

La mandataria interina de Bolivia, Jeanine Añez, llegó este miércoles a la Casa de Gobierno en el centro de La Paz para asumir sus funciones tras autoproclamarse presidenta el día anterior, en un intento por poner fin al vacío de poder tras la renuncia de Evo Morales.

En medio de la crisis política disparada por la dimisión de Morales bajo presión de las Fuerzas Armadas, los enfrentamientos entre seguidores y opositores al expresidente seguían. Para la tarde del miércoles se espera una amplia manifestación convocada por un sindicato docente en la capital boliviana.

Añez llegó por la mañana al "Palacio Quemado", como se conoce al histórico edificio presidencial boliviano, que Evo Morales había dejado de usar por considerarlo un símbolo del viejo poder.

La presidenta interina es cuestionada por los partidarios de Morales porque la asamblea legislativa en la que asumió no logró reunir el quórum necesario debido a la ausencia de los legisladores leales al expresidente, que el lunes dejó el país para asilarse en México.

Con la asunción de Añez, la oposición pretende cubrir el vacío de poder que quedó tras la renuncia de Morales, de su vicepresidente y de los titulares de ambas cámaras del Congreso.

Morales dejó el domingo el poder denunciando un golpe de Estado en su contra, luego de que las Fuerzas Armadas le "sugirieran" renunciar en medio de amplias protestas de opositores que lo acusaban de cometer fraude en las elecciones del 20 de octubre.

La situación institucional de Bolivia generó divisiones en América Latina entre una centroderecha que considera que Morales cometió fraude y debía dejar el poder y una centroizquierda que señala que hubo un golpe de Estado en su contra.

Ocho muertos en una violencia incontrolada

Mientras unos la vitoreaban bajo el balcón en la céntrica plaza Murillo, con la imagen de fondo de la torre presidencial construida por Evo Morales como símbolo de su etapa al frente de Bolivia, cerca se escuchaba como la Policía dispersaba con gases a los incondicionales del líder indígena.

Muchos habían llegado a la carrera al centro de La Paz enarbolando la whipala, la bandera multicolor de los indígenas, al grito de "ahora sí, guerra civil".

La violencia suma en las últimas horas nuevos muertos en estos 23 días de enfrentamientos entre quienes siempre defenderán a Morales y quienes querían impedir que se perpetuara en el poder convirtiendo a Bolivia en una especie de Venezuela.

Militares y policías bolivianos detienen a ciudadanos en las protestas. Foto: EFE.
Militares y policías bolivianos detienen a ciudadanos en las protestas. Foto: EFE.

La incertidumbre ahora está en que la mayoría oficialista no acepte su renuncia y Bolivia tenga un presidente en el exilio y una presidenta provisional en La Paz.

En La Paz la tensión aún se siente, con calles casi desiertas, sin apenas transporte, con el comercio cerrado, sus escaparates blindados, mientras que en la oriental Santa Cruz se desató una fiesta tras conocerse que Áñez asumió la Presidencia interina.

Son al menos ocho muertos y 476 heridos, incluidos de bala, en una crisis que aparentemente aún no llegó a su final.

La llegada al poder de la segunda mujer en la historia de Bolivia, tras Lidia Gueiler entre 1979 a 1980, "se consuma sobre la sangre de hermanos asesinados por fuerzas policiales y militares usadas para el golpe", fue el epitafio del asilado Morales.

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