CRISIS POLÍTICA

Senadora asume el gobierno en Bolivia en un abismo de caos y violencia

La violencia sigue en las calles de La Paz y otras ciudades, pero la presidenta Jeanine Añez busca encaminar al país a una salida democrática.

La senadora Jeanine Añez se autoproclamó presidenta interina de Bolivia, este martes. Foto: Reuters
La senadora Jeanine Añez se autoproclamó presidenta interina de Bolivia, este martes. Foto: Reuters

Mientras el expresidente Evo Morales llegaba a Ciudad de México después de un sinuoso viaje, la senadora Jeanine Añez Chávez se proclamó presidenta interina de Bolivia, en una sesión legislativa que no contaba con quórum de reglamento en ninguna de sus cámaras, alegando “la necesidad de crear un clima de paz social”.

Sin embargo, la paz social está lejos. La violencia y la convulsión en la sociedad sacuden a Bolivia desde la dimisión de Morales, degenerando en un abismo de caos, vandalismo y batallas campales.

Añez, segunda vicepresidenta del Senado, se había autoproclamado momentos antes presidenta de la Cámara alta, ante la ausencia de la titular del órgano y del primer vicepresidente, supuestamente asilados en la embajada de México en Bolivia.

“Queremos convocar a nuevas elecciones lo más pronto posible (...), con autoridades probas, de mérito, de capacidad, que sean independientes”, señaló en su discurso, ante un pleno del Congreso al que solo asistieron legisladores contrarios a Morales.

Evo Morales llegó a México luego de su renuncia el domingo. Foto: AFP
Evo Morales llegó a México luego de su renuncia el domingo. Foto: AFP

El partido de Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS) cuenta aún con hegemonía en ambas cámaras. Previamente los jefes de bancada de ambos cuerpos legislativos habían pedido garantías para poder asistir a la sesión congresal, donde debía leerse la renuncia de Morales al mando de la nación, como manda el precepto constitucional.

Añez, de tendencia derechista, se trasladó luego a la casa de Gobierno donde con una Biblia en la mano se dirigió a sus adherentes: “Es un compromiso que hemos hecho ante el país y, por supuesto, lo vamos a cumplir”.

La Constitución establece que tras la renuncia del presidente debe asumir en línea sucesoria el vicepresidente, el titular del Senado o el jefe de Diputados, pero todos renunciaron también a sus cargos.

Tras el acto en el Parlamento, en la plaza de Armas, el candidato centrista Carlos Mesa dijo en Twitter: “Felicito a la nueva Presidenta Constitucional de Bolivia Jeanine Añez”.

“Nuestro país consolida con su posesión, su vocación democrática y la valentía de una gesta popular legítima, pacífica y heroica. Todo éxito en el desafío que afronta. Viva la Patria!!!!!”, siguió.

El líder regional de Santa Cruz (este) Luis Fernando Camacho, dijo a su vez tras conocer la proclamación de Añez que apoyaba lo sucedido y que “se suspendían las medidas” de protesta como la huelga y bloqueos de calles en su departamento declaradas hace tres semanas.

Aún no se conoce la posición que asumirán las Fuerzas Armadas y la Policía que, hasta ahora, acordaron actuar de manera conjunta para frenar la violencia en el país.

"¡Guerra civil!"

Las Fuerzas Armadas decidieron salir a la calle junto a la policía para contener las protestas más duras de los simpatizantes del MAS, que hasta el fin de semana fue el partido gubernamental. Lo advirtió el propio Williams Kaliman, el comandante en jefe del Ejército que con su pronunciamiento aceleró la dimisión del presidente. Los militares, aseguró, recibieron una comunicación sobre la incapacidad de las unidades policiales para hacer frente a la crisis y decidieron actuar para “evitar sangre y luto”. Kaliman avanzó en una intervención retransmitida por televisión que los soldados emplearán “en forma proporcional la fuerza contra los actos de grupos vandálicos que causan terror en la población”.

Especialmente en La Paz y en el municipio de El Alto se viven horas de pánico. Los habitantes de ambas ciudades, que colindan entre sí, se encierran en sus casas y, pegados a la televisión, observan asustados los acontecimientos. “El león despertó”, dicen en las redes los simpatizantes del MAS sobre las multitudes que protestan con furia incontenible por la renuncia del presidente Morales. Los militantes lo hacen de la peor manera: intentando vengarse de la policía, acusada por el exmandatario de complicidad en su caída, a causa de su amotinamiento, que la puso al lado de los manifestantes.

Al grito de “¡Ahora sí, guerra civil!”, miles de jóvenes de El Alto atacaron estaciones policiales, patrullas y a algunos policías, que salieron huyendo. Luego se supo que la muchedumbre iba a bajar a La Paz a tomar el Palacio de Gobierno; la amenaza bastó para que se cerraran todos los comercios, bancos, mercados de esta ciudad, y para que los vecinos formaran barricadas en las esquinas y comenzaran a patrullar las calles para evitar saqueos durante la noche.

Los comités cívicos de Santa Cruz siguieron movilizados en decenas de bloqueos callejeros y barricadas en la segunda ciudad del país, sin que hoy se registraran incidentes reseñables.

Fue sobre todo en El Alto y en La Paz donde se desató la violencia. Además, esta ciudad, sede del Palacio de Gobierno, fue rodeada por numerosas columnas de manifestantes que iniciaron el “cerco” decidido por los sindicatos campesinos en protesta por la renuncia de su líder histórico, el que les devolvió presencia social después de siglos de injusticias.

Cientos de comuneros rodearon algunos de los barrios residenciales de esta zona de la urbe y, exhibiendo palos y haciendo explotar pequeñas cargas de dinamita, sembraron el terror y asustaron hasta la desesperación a sus habitantes, que clamaban en vano por la llegada de policías. En uno de los barrios más expuestos vive el propio Mesa, que publicó un tuit pidiendo que la policía evitara que su casa fuera atacada, como había ocurrido con el domicilio de Waldo Albarracín, rector de la universidad pública y otro de los dirigentes de las protestas.

La situación de tensión ha agudizado aun más la división entre blancos e indígenas, y entre clases medias y bajas, que en esta crisis política ha aflorado desde el fondo de la historia.

En la OEA, 15 países piden elecciones

Quince países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) pidieron el martes la realización de nuevas elecciones “lo más pronto posible” en Bolivia.

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela (representada por un delegado de líder opositor, Juan Guaidó), hicieron este llamado durante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA en Washington.

En una declaración, estas naciones instaron a que la definición de la Presidencia provisional en Bolivia se efectúe “urgentemente” según lo prevé la Constitución.

Y urgieron a que “se dé inicio al proceso de convocatoria a elecciones lo más pronto posible, con garantías expresas de que el proceso electoral sea desarrollado con justicia, libertad, transparencia y respeto a la voluntad soberana del pueblo boliviano”.

Abogada, de 52 años, opositora, es la presidenta
Jeanine Áñez llega al edificio del Congreso en La Paz. Foto: Reuters

La primera vez que apareció ante las cámaras de la televisión, entre lágrimas, anunció que asumiría la presidencia de Bolivia para intentar reencauzar al país. Ayer, Jeanine Añez Chávez, abogada, de 52 años, se hizo cargo del gobierno. “Voy a asumir el reto solamente para estar lo necesario para llamar a elecciones transparentes, para que los bolivianos tengan la certidumbre de que su voto va a ser respetado”, puntualizó al canal de televisión Red Uno. Y, se comprometió a llamar a elecciones para que asuma un nuevo gobierno del 22 de enero, fecha formal en que termina el mandato de Morales.

Añez nació en Trinidad, Beni. En 2010 fue elegida senadora de Bolivia por el partido del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN). En la última elección de 2015 participó con la sigla de Demócratas. Entre los años 2006 y 2008 se desempeñó como asambleísta constituyente para la redacción de la nueva carta. Participó también de la comisión de organización y estructura del nuevo Estado,.

“Llevo casi diez años haciendo oposición y no podemos decir que estábamos en una democracia plena. No se puede hablar de democracia cuando hay perseguidos políticos, cuando hay exiliados políticos, cuando la institucionalidad democrática es inexistente en el país, cuando no se respeta la Constitución”, afirmó. (Con información de AFP y La Nación)

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