CRISIS POLÍTICA

Bolivia está sumida en el caos y Evo Morales aceptó asilo político

Bolivia está envuelta en una situación de caos después que Evo Morales presentó renuncia agobiado por la comprobación del fraude electoral, las protestas y el retiro del apoyo militar.

"Así fue mi primera noche después de dejar la presidencia forzado por el golpe de Mesa y Camacho con ayuda de la Policía", escribió Evo en Twitter. Foto: @@evoespueblo
"Así fue mi primera noche después de dejar la presidencia forzado por el golpe de Mesa y Camacho con ayuda de la Policía", escribió Evo en Twitter. Foto: @@evoespueblo

México le otorgó asilo político a Evo Morales por razones humanitarias tras su renuncia como presidente de Bolivia el domingo, fruto de las protestas y las presiones de los militares. Así lo informó el canciller, Marcelo Ebrard, quien explicó que el asilo se da después de que Morales aceptó el ofrecimiento del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Ebrard explicó que la decisión se dio “en virtud de la situación de urgencia que enfrenta en Bolivia, en donde la vida (de Evo Morales) y su integridad corren riesgo”. El Gobierno de México, indicó el canciller, se comunicó con la Cancillería boliviana para que, “bajo el derecho internacional, proceda a otorgar el correspondiente salvoconducto y las seguridades, así como garantías de que la vida, integridad personal y libertad del señor Morales no serán puestas en peligro y que podrá ponerse en seguridad”.

Desde su renuncia, Morales se resguardó en el Chapare, la zona cocalera del centro del país, uno de sus principales bastiones, donde gestó su carrera como líder sindical

El avión en que llegó para trasladar a Morales despegó sobre las 05.30 hora local y partió rumbo a México, aunque se vio obligado a hacer tierra en Paraguay al no disponer de autorización para volar sobre cielo peruano.

La aeronave estuvo en el sector del Grupo 8 (de la Fuerza Aérea del Perú), contiguo al aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, dijo la fuente a la AFP.

La decisión de México supone una sacudida en el tablero político de América Latina y el movimiento más determinante del Gobierno de López Obrador respecto a la región desde que asumió el poder hace un año. El anuncio de Ebrard llega poco después de que la Casa Blanca celebrase la renuncia de Morales que, según dijo, enviaba un mensaje a los Gobiernos de Venezuela y Nicaragua.

Historia de protección.

“Latinoamérica ha sido testigo en su historia de lamentables y violentos acontecimientos en los que el orden constitucional se rompe y autoridades democráticamente electas se ven obligadas a abandonar todo para proteger su vida y su seguridad. En numerosas ocasiones, a iniciativa, o con la participación de las Fuerzas Armadas, que tienen como encomienda principal proteger el orden democrático”, ha recalcado Ebrard, al explicar la decisión de su gobierno.

El canciller ha argumentado que México “se ha caracterizado por su tradición en materia de protección a asilados a lo largo de su historia. Se ha mostrado como un Estado incluyente y solidario cuyas puertas han estado abiertas para quienes han tenido la necesidad de abandonar sus países por persecución política y otras causas”.

En este sentido, el jefe de la diplomacia mexicana ha explicado que la decisión se basa en la Convención sobre Asilo de La Habana de 1928 y la Convención sobre Asilo Diplomático firmada en Caracas en 1954. La legislación mexicana también reconoce el otorgamiento del asilo político en su Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político de 2011. “La tradición a la que me refiero también tiene como base el artículo 15 de nuestra Constitución. Vale recordar que México ha sido tierra de asilo para personas como Giuseppe Garibaldi, José Martí, Luis Buñuel, León Felipe, Rigoberta Menchú y Víctor Raúl Haya de la Torre”.

Ciudadanos expresan su adhesión a funcionarios de las fuerzas de seguridad, en La Paz, y festejan la caída de Evo Morales. Foto: Reuters
Ciudadanos expresan su adhesión a funcionarios de las fuerzas de seguridad, en La Paz, y festejan la caída de Evo Morales. Foto: Reuters

Acusación contra el Ejército boliviano.

“El otorgamiento de asilo es un derecho soberano del Estado mexicano que va acorde con sus principios normativos en política exterior para proteger los derechos humanos y respetar la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y la no intervención”, ha insistido en su declaración Ebrard. “Esta decisión la hemos hecho ya del conocimiento de la Organización de Estados Americanos (OEA), la haremos de la Organización de las Naciones Unidas invocando, de acuerdo a los tratados y convenciones internacionales, la protección internacional a la vida, la libertad y la integridad de Evo Morales”, ha añadido.

Durante la rueda de prensa matutina de López Obrador, Ebrard había acusado al Ejército boliviano de “violentar el orden constitucional” al pedir la renuncia del presidente.

El Gobierno mexicano también ha criticado a la OEA, que denunció irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, por guardar silencio ante las presiones de los militares y ha asegurado que pide una reunión “de carácter urgente” del organismo para encontrar una salida a la crisis política que atraviesa ese país. “Pedimos que la OEA fije una postura cuanto antes. No al silencio”, ha sentenciado el presidente, Andrés Manuel López Obrador, en la conferencia de prensa que ofrece cada mañana. La respuesta de la OEA no tardó en llegar. A pocos minutos de terminar la comparecencia del Ejecutivo mexicano, la organización americana emitió un comunicado para rechazar “cualquier salida inconstitucional” a la situación.

Después de que Morales denunciase que había una orden de detención contra él, México se posicionó rápidamente y ofreció asilo al exmandatario. Ebrard no ha dudado en calificar de golpe lo sucedido en Bolivia. La convocatoria de elecciones que realizó Morales la madrugada del domingo fue, a juicio del canciller, un primer buen gesto que tenía por objetivo “resolver los diferendos”.

Evo Morales. Foto: AFP
Evo Morales. Foto: AFP

Llamado a nuevas elecciones.

La dimisión de Morales ha sumido a Bolivia en el caos y en un inédito vacío de poder. Casi todas las autoridades de la cadena sucesoria, comenzando por el vicepresidente Álvaro García Linera, y siguiendo con la presidenta y los dos primeros vicepresidentes del Senado también renunciaron. La sucesión le corresponde a la opositora Jeanine Añez, la tercera vicepresidenta del Senado. Ella lo manifestó ayer así, pero apareció llorando ante las cámaras de televisión y señalando que su intención solo es darle una salida al país y no apropiarse de la protesta que condujo a la caída de Morales.

La senadora Añez, anunció la próxima convocatoria de una elección presidencial.

“Vamos a llamar a elecciones con personalidades probas, que ellos sean los que lleven un proceso electoral que refleje lo que quieren y el sentimiento de todos los bolivianos”, dijo a la prensa Añez. “Tenemos ya un calendario. Creo que la población grita por que el 22 de enero tengamos ya un presidente electo”, añadió, evocando la fecha prevista, antes de la crisis, para la toma de funciones del próximo presidente de Bolivia.

Parlamentarios de todo el país viajan hacia La Paz para poder reunir la Asamblea Legislativa, el órgano que debe aceptar la renuncia de Morales y García Linera y elegir un mandatario interino, que sería la senadora Añez.

La oposición política, encabezada por el principal candidato presidencial de la oposición, Carlos Mesa, apoya la reunión de la Asamblea para explorar diferentes opciones para darle una salida legal a la crisis. Mesa compareció ante la prensa para pedir que no se hostigara a los parlamentarios del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido político de Morales, puesto que su presencia en la Asamblea debe dar una salida democrática al país.

Carlos Mesa, líder opositor boliviano. Foto: Reuters
Carlos Mesa, líder opositor boliviano. Foto: Reuters

También señaló que lo ocurrido estos días en Bolivia, a raíz del fraude en las elecciones presidenciales (OEA verificó graves irregularidades y manipulación), “no constituye un golpe de Estado, como dicen algunos medios internacionales. Morales dejó el gobierno porque ya no podía conducir el país, porque la población le había negado su apoyo. Los militares se limitaron a no enfrentarse con el pueblo”.

A su vez, el líder de los llamados comités cívicos, Luis Fernando Camacho, había pedido que renuncien todos los parlamentarios del MAS, que constituyen dos tercios de la Asamblea Legislativa. Si su demanda se concretara, la Asamblea no podría reunirse, con lo cual no habría una salida institucional.

No obstante, ayer lunes, Camacho habló en la televisión “para la comunidad internacional”, asegurando que en Bolivia no se produjo un golpe de Estado, como dijo, habían afirmado algunos medios, sino una “resistencia civil pacífica” frente al mando de un presidente que rompió la Constitución y que fue autoritario durante 14 años.

Acción conjunta.

En la caótica situación, las fuerzas policiales continúan en actitud de desobediencia y exigen la renuncia del comandante Yuri Calderón, designado por el gobierno saliente. Si bien mantienen el reclamo, ayer retornaron a las tareas de vigilancia en diferentes ciudades del país.

Anoche, el jefe de la Policía de La Paz, coronel José Barrenechea, pidió a las Fuerzas Armadas que intervengan para frenar la violencia generada en la ciudad por adherentes a Morales, pues su capacidad operativa fue superada.

“Al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (le pido) que intervenga: mi general Williams Kaliman, le solicito que intervenga, porque ya la policía boliviana ha sido rebasada”, afirmó.

Poco después, el general Kaliman accedió al pedido de la jerarquía policial. Las Fuerzas Armadas bolivianas decidieron realizar operaciones conjuntas con la Policía para contener la violencia desatada en varias regiones del país por leales a Morales, anunció Kaliman.

“El mando militar de las Fuerzas Armadas ha dispuesto que se ejecuten operaciones conjuntas con la Policía para evitar sangre y luto en la familia boliviana”, dijo Kaliman en una declaración televisada.

La policía sufrió ayer lunes la quema y saqueo de pequeños cuarteles en algunas ciudades del país, mientras una columna de miles de partidarios de Morales ingresaba a La Paz para manifestarse tras caminar desde la vecina ciudad de El Alto. Los enfurecidos militantes partieron en la tarde desde El Alto, bastión de Morales, mientras en el centro de La Paz los pocos comercios que estaban abiertos se apresuraron a cerrar sus puertas.

La llegada de partidarios de Morales hace temer que haya choques con manifestantes opositores, protagonistas de las masivas protestas que condujeron a la renuncia del primer presidente indígena de Bolivia.

El domingo por la noche, La Paz fue sacudida por actos de vandalismo y el ataque al domicilio del rector de la universidad estatal, Waldo Albarracín, uno de los líderes de la protesta contra Morales. La casa de Albarracín fue rodeada por una turba e incendiada, sin que hubiera daños personales. Varias fuentes atribuyeron esta acción y otras, como la quema de decenas de ómnibus municipales en distintos barrios paceños, a seguidores del MAS.

Santa Cruz de la Sierra, el bastión de la oposición, ayer mostró un aspecto fantasmal, después de 20 días de bloqueos de carreteras llamados “paros cívicos”. La ciudad, la segunda más poblada de Bolivia, estuvo paralizada en reclamo de la renuncia de Morales. En la ciudad, que fue escenario de episodios de violencia y duros enfrentamientos entre simpatizantes y opositores del MAS, apenas circulan vehículos, salvo los que tienen un permiso especial de las autoridades locales. El trayecto entre el aeropuerto y el jardín zoológico es una carrera de obstáculos de una docena de kilómetros llenos de barricadas y algunos camiones atravesados impidiendo el paso.

Debate especial en la OEA.

La crisis desatada por la renuncia de Morales, corolario de tres semanas de violentas protestas por las cuestionadas elecciones en las que el primer mandatario indígena del país buscaba un cuarto mandato, será debatida por OEA en una reunión especial que tendrá lugar hoy martes, anunció el organismo.

Asamblea General de la OEA. Foto: EFE
Asamblea General de la OEA. Foto: EFE (Archivo)

La secretaría general de la OEA rechazó “cualquier salida inconstitucional” y reclamó al Poder Legislativo reunirse “en forma urgente” de cara a la organización de nuevos comicios tras los realizados el 20 de octubre, impugnados por la oposición y por el organismo regional.

El Consejo Permanente se reunirá hoy en Washington, a las 16:00 horas de Uruguay, para discutir la situación y plantear salidas a la crisis institucional.

La salida del poder de Morales ha sacudido a una región en estallido permanente en el último año. Las formas, asfixiado por las protestas populares y tras la presión de policías y militares, han hecho aflorar los peores fantasmas de América Latina.

No es de extrañar, pues, que México haya calificado de “golpe de Estado” lo ocurrido en Bolivia, en la línea de lo que manifestó el expresidente brasileño Lula da Silva y, después, gobiernos autoritarios como el de Venezuela, donde Nicolás Maduro, ha salido a defender a uno de sus socios. Por el contrario, los presidentes de corte conservador, salvo Jair Bolsonaro, han guardado silencio.

En Uruguay, la crisis boliviana tuvo amplia repercusión. El Gobierno lo calificó de golpe de Estado y hubo diversas declaraciones de figuras políticas.

Trump advierte a Ortega y Maduro

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saludó el lunes la renuncia del presidente Evo Morales como “una fuerte señal” a los gobiernos “ilegítimos” de Venezuela y Nicaragua, y elogió el papel de los militares bolivianos.

“Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y a los militares bolivianos por acatar su juramento de proteger no solo a una persona, sino a la Constitución de Bolivia”, dijo Trump en una declaración.

“Estos eventos envían una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán”, añadió, en alusión a otras dos naciones de gobiernos izquierdistas cercanos a Morales, que Washington considera “tiranías”.

Trump dijo que la renuncia de Morales marca un “momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental”.

“Después de casi 14 años y su reciente intento de desautorizar la Constitución boliviana y la voluntad del pueblo, la partida de Morales preserva la democracia y allana el camino para que el pueblo boliviano haga oír su voz”, señaló Trump.

La respuesta de Nicolás Maduro no se hizo esperar. En transmisión por el canal estatal VTV, Maduro, reunido con miembros de su gabinete, gobernadores y alcaldes del país, acusó: “Este golpe de Estado, esta emboscada que se montó contra Evo Morales se montó desde el imperialismo norteamericano y hoy sacan la cara a aplaudir (...) y a decir que ahora vienen por Venezuela y Nicaragua, alerta pueblo pues, vamos al combate ¿quieren pelea? vamos a dar la pelea por la paz, por la patria”.

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