CRISIS EN BOLIVIA

Desacreditado y sin apoyo militar, cayó el gobierno de Evo Morales

Su renuncia pone fin a 20 días de revueltas; la OEA confirmó irregularidades en elección. Morales ensayó convocar nuevas elecciones, pero no convenció.

Evo Morales. Foto: Reuters.
Evo Morales. Foto: Reuters.

Era cuestión de tiempo. Evo Morales se había quedado solo. La oposición presionaba en las calles. Los militares le quitaron el apoyo. La Policía se había amotinado. Y un informe de la OEA confirmaba gruesas irregularidades en el escrutinio de las elecciones del 20 de octubre, en las que se había adjudicado un cuarto mandato consecutivo.

Ensayó convocar nuevas elecciones, pero no convenció. ¿Qué le quedaba? Tenía dos opciones: seguir aferrado al gobierno y convertirse como Nicolás Maduro en un mandatario sin reconocimiento internacional, o dar un paso al costado. Eligió la segunda opción.

Junto a Morales renunció toda su línea sucesora -el vicepresidente Álvaro García Linera, la presidenta del Senado Adriana Salvatierra, y el presidente de la Cámara de Diputados Víctor Borda-, por lo que en Bolivia quedó un vacío institucional.

La suerte de Morales quedó sellada luego que las Fuerzas Armadas y la Policía le intimaron ayer mismo a renunciar, tras un motín policial iniciado el viernes que lo dejó virtualmente inerme.

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el general Williams Kaliman ante la prensa.

evo morales
Evo Morales. Foto: Reuters.

Poco después vino la respuesta del presidente. “Estoy renunciando, enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa”, afirmó Morales sobre la hora 18 de Uruguay en un mensaje televisivo.

“Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, agregó en referencia a los líderes opositores.

El mandatario, que asumió el poder en 2006, se había adjudicado el triunfo en las elecciones del 20 de octubre. Sin embargo, una inexplicable pausa en el conteo de votos de casi un día, provocó acusaciones de fraude y generó protestas de la oposición, huelgas y bloqueos de carreteras.

Finalmente, el informe de la OEA, que realizó una auditoría de los comicios, dio cuenta de inconsistencias en el proceso de octubre. “Se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas. Esto lleva al equipo técnico auditor a cuestionar la integridad de los resultados de la elección del 20 de octubre pasado”, señaló OEA en un comunicado de prensa en el que también habló de “manipulación”. (Ver recuadro en esta página).

Morales había acusado el sábado a la oposición de intentar un golpe de Estado en su contra, mientras que las Fuerzas Armadas dijeron que no se enfrentarán con el pueblo.

Los opositores al presidente, entre ellos el expresidente y candidato en las elecciones de octubre, Carlos Mesa, y Luis Fernando Camacho -un líder civil de la ciudad de Santa Cruz que se convirtió en un símbolo de la oposición- habían pedido reiteradamente la renuncia de Morales.

“Si le queda un ápice de patriotismo (a Morales) debería dar un paso al costado”, afirmó Mesa, que gobernó Bolivia entre 2003 y 2005. Y una vez conocida la renuncia, Mesa celebró el “fin de la tiranía”.

“A Bolivia, a su pueblo, a los jóvenes, a las mujeres, al heroísmo de la resistencia pacífica. Nunca olvidaré este día único. El fin de la tiranía. Agradecido como boliviano por esta lección histórica. Viva Bolivia!!!!!”, escribió Mesa en Twitter.

Por su parte, Camacho publicó en Facebook que “no se levantan los bloqueos, no todavía” y anunció que se trasladará a su natal Santa Cruz en las próximas horas para dar un mensaje. “El informe de la OEA nos ha demostrado que existió un fraude y además que el mismo estuvo a cargo del (partido oficialista) MAS, cuyo principal líder es Evo Morales, por lo tanto el señor Evo Morales ha fracturado el orden constitucional y debe renunciar”, afirmó.

Amotinamiento de policías en Bolivia contra Evo Morales. Foto: Reuters
Amotinamiento de policías en Bolivia contra Evo Morales. Foto: Reuters

Festejos

Centenares de personas abarrotaron ayer la plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio Quemado, la vieja casa de gobierno, para celebrar con lágrimas en la cara la renuncia de Morales.

“Esta es mi única bandera”, gritó un joven con casco blanco y la cara cubierta, mientras agitaba la bandera tricolor boliviana (rojo, amarillo y verde), mientras un grupo intentaba arriar la “whipala”, el símbolo ajedrezado que identifica a las culturas indígenas.

“Se ha ido por la ventana; qué bien, estamos felices”, dijo a la AFP la comerciante Reggina Sojas, de 61 años, en El Prado, la principal avenida de La Paz.

La policía quitó la “whipala” de los principales edificios públicos, entre ellos, el Palacio Legislativo y el Tribunal Electoral.

“Es totalmente glorioso para nosotros, estamos muy felices, y que viva la democracia”, declaró el bancario Ricardo Revilla, de 37 años. Cerca de ahí, en una esquina de la plaza Murillo, policías de una unidad amotinada estallaron de júbilo junto a los estudiantes que días antes reprimían.

Al otro lado del país, en Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, una mujer agitaba la tricolor mientras agradecía a “Dios por habernos librado del ‘dictador’”, como sus adversarios comenzaron a llamar a Morales.

“Estamos contentos de que vuelva la democracia después de tanta tiranía”, dijo un joven.

Mandos policiales de la región rezaron de rodillas frente a la puerta de la Catedral.

Los vítores de “Viva Bolivia” reemplazaron a los de “¿Quién se cansa? Nadie se cansa. ¿Quién se rinde? Nadie se rinde”, que se escucharon en las barricadas durante los días de asedio a Morales en las calles aledañas a la casa de gobierno.

En Sucre, capital de Bolivia, un grupo de personas se reunió en la plaza de Armas, donde se fundó la república en 1825, cantando el himno nacional. “Morir antes que esclavos vivir”, dice una estrofa.

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La gente protesta contra Evo Morales, en La Paz, Bolivia. Foto: Reuters.

Un gobierno acéfalo y a la espera del Congreso

El gobierno de Bolivia quedó acéfalo ayer domingo tras la renuncia del presidente Evo Morales y de las demás autoridades que formaban la cadena de sucesión. La Constitución boliviana establece que la sucesión recae inicialmente en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el titular de Diputados, pero todos ellos renunciaron con Morales.

La dimisión del vicepresidente Álvaro García, de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y del titular de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, provocó por tanto un vacío de poder. La incógnita es quién sucederá a Morales.

El abogado constitucionalista Williams Bascopé cree que el Congreso debe buscar una solución eligiendo primero a los nuevos jefes de ambas cámaras.

“Como hay ausencia de presidente de los senadores y diputados, tienen que autoconvocarse inmediatamente los diputados y senadores, tienen que elegir sus presidentes”, dijo el abogado a la prensa ayer domingo.

La presidencia de Bolivia podría ser ocupada interinamente por un senador, elegido en un acuerdo de los partidos políticos y los movimientos civiles que han impulsado las protestas.

Sea quien sea, el presidente provisional de Bolivia deberá organizar un gabinete de consenso y llamar a elecciones generales en el plazo más breve posible.

La sesión para escoger nuevos jefes del legislativo será llamada seguramente por el decano de alguna de las cámaras, probablemente hoy lunes.

El Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de izquierda de Evo Morales, controla actualmente ambas cámaras del Congreso, razón por la cual Bascopé planteó que “los opositores no se desmovilicen” de las calles.

MÁS

Lo que dijo la OEA

El informe de la auditoría de la OEA sobre la elección general en Bolivia el 20 de octubre describe irregularidades por las que recomienda que “debe ser anulada” y convocar a nuevos comicios “confiables”, con un órgano electoral de “nueva composición”. El conteo final del Tribunal Supremo Electoral (TSE) atribuyó a Evo Morales un 47,08% de los votos y al opositor Carlos Mesa el 36,51%. Estas son las principales conclusiones de la auditoría de la OEA:

- “El equipo auditor no puede validar los resultados de la presente elección, por lo que se recomienda otro proceso electoral. Cualquier futuro proceso deberá contar con nuevas autoridades electorales para poder llevar a cabo comicios confiables”.

- “La primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente, efectuándose la primera ronda tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral”.

- “En los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas. Esto lleva al equipo técnico auditor a cuestionar la integridad de los resultados de la elección del 20 de octubre pasado”.

- “Teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato Morales haya quedado en primer lugar y el candidato Mesa en segundo. Sin embargo, resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta”.

- “Las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser profundamente investigadas por parte del Estado boliviano para llegar al fondo y deslindar las responsabilidades de este caso grave”.

- “La existencia de 1.575 actas TREP (sistema de conteo rápido, NDR) en el cómputo final, corresponde a un aproximado de 350 mil votos. El margen de victoria en primera vuelta es menor a 40 mil votos. Por lo tanto, una irregularidad de estas dimensiones es determinante para el resultado”.

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