Japón reforma sucesión imperial y mantiene cerrada la puerta a una emperatriz, pese a popularidad de princesa Aiko

La reforma de la sucesión aprobada por el parlamento conserva el trono para un hombre, por lo que descarta que la hija del emperador Naruhito, o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz.

Un vehículo que transporta a la princesa Aiko, hija única del príncipe heredero Naruhito y la princesa heredera Masako, llega al Palacio Imperial de Tokio el 30 de abril de 2019.
Un vehículo transporta a la princesa Aiko, hija única del príncipe Naruhito y la princesa Masako, el 30 de abril de 2019.
Foto: AFP

El Parlamento japonés aprobó ayer viernes una reforma de la ley de sucesión imperial pero mantuvo el veto a que una mujer sea emperatriz pese a que, según las encuestas, la idea cuenta con el apoyo de la opinión pública.

En la historia ha habido ocho emperatrices en el Trono del Crisantemo, cuyo estatus divino fue anulado tras la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo una ley de la Casa Imperial de 1889 estipuló que solo los hombres podían convertirse en emperador, y únicamente a través de la línea paterna. Esta disposición se incorporó en 1947 a la actual Ley de la Casa Imperial.

Esto descarta que la popular princesa Aiko, de 24 años, hija del emperador Naruhito (66), o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz.

La princesa Aiko (derecha) y la princesa Nobuko asisten a la tradicional ceremonia de felicitación de Año Nuevo de la familia imperial japonesa
La princesa Aiko (derecha) y la princesa Nobuko asisten a la tradicional ceremonia de felicitación de Año Nuevo de la familia imperial japonesa
Foto: AFP

La reforma, aprobada por amplia mayoría en la Cámara Alta japonesa, autorizó, no obstante, la reincorporación a la familia imperial de parientes masculinos lejanos mayores de 15 años, siempre que sean solteros, y que sus futuros hijos sean elegibles para ascender al trono.

Se trata de miembros de 11 familias que salieron del registro imperial tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Su antepasado común con el actual emperador se remonta al siglo XV y se encuentra “a una distancia de 36 a 38 grados de parentesco”, según la Agencia de la Casa Imperial.

Los cambios aprobados también ponen fin a la práctica de que las mujeres pierdan su estatus real tras casarse con un plebeyo, aunque, debido a su género, sus hijos aún no pueden convertirse en emperadores. En 2021, por ejemplo, la exprincesa Mako Komuro, sobrina de Naruhito, abandonó oficialmente la familia tras casarse con su novio de la universidad.

Esta reforma de la legislación imperial se logró tras disputas dentro del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por Sanae Takaichi, la primera mujer en gobernar Japón y quien se opone a la sucesión femenina.

Una encuesta realizada por el medio Mainichi Shimbun el mes pasado reveló que solo el 23% de la población estaba a favor de que los hijos de miembros de la familia imperial readoptados se convirtieran en emperadores, mientras que el 34% se oponía. Por el contrario, más del 70% avaló que una mujer fuera emperatriz.

Personas ondean banderas nacionales mientras el emperador Naruhito de Japón aparece junto a la emperatriz Masako
Personas ondean banderas nacionales mientras el emperador Naruhito de Japón aparece junto a la emperatriz Masako
Foto: AFP

Un sondeo realizado por el Asahi Shimbun en mayo también reveló que el 72% de los encuestados estaba a favor de cambiar las reglas para permitir que las mujeres asciendan al trono.

La familia imperial cuenta ahora con 16 miembros en total, incluidos cinco hombres: el emperador emérito Akihito, de 92 años; su hermano, de 90; el emperador actual, de 66; su hermano Fumihito, de 60; y el hijo de este último, Hisahito, de 19.

Hideya Kawanishi, profesor de la Universidad de Nagoya y experto en el sistema imperial japonés, explicó a la AFP que el proyecto de ley aprobado “no refleja la opinión pública”.

“Para el ala conservadora del Partido Liberal Democrático (...) el objetivo primordial es preservar la sucesión al trono por línea masculina y exclusiva de los hombres, y es precisamente por eso que no quieren escuchar las voces de la gente”, afirmó. “Esto se debe a que la sólida base conservadora que los respalda alberga actitudes cercanas al machismo, y esta medida probablemente fue necesaria para asegurar sus votos en las elecciones”, añadió.

Por su parte, el profesor de la Universidad Chuo de Tokio Makoto Okawa explicó a EFE que Japón ha contado con ocho emperatrices cuyos reinados “constituyeron un importante mecanismo histórico e institucional para mantener la continuidad dinástica”.

El experto en linaje imperial, que destacó que “no siempre se trataba de ‘sustitutas’ temporales ni de soberanas meramente provisionales”, concluyó que las emperatrices japonesas “no deben considerarse simplemente como excepciones o desviaciones de una norma de sucesión que, por lo demás, es fija”. AFP, EFE

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