Japón eliminó ayer martes las últimas restricciones a la exportación de armas vigentes desde hace décadas, un cambio histórico que allana el camino a la venta de armamento al extranjero por parte de esta país asiático.
Este abandono de la política de restricción a las exportaciones de armas hará que el archipiélago entre de lleno en el mercado internacional de la industria de defensa.
La primera ministra Sanae Takaichi sostiene que Japón debe flexibilizar sus normas sobre exportación de armas para reforzar su defensa, y que estimula la industria armamentística para convertirla en un motor del crecimiento económico.
Estas nuevas normas se inscriben en la progresiva flexibilización de la prohibición de exportación instaurada en 1976.
En el pasado, Japón exportaba municiones y material militar, especialmente durante la guerra de Corea en la década de 1950, pero adoptó en 1967 una prohibición condicionada de las exportaciones de armas y, una década más tarde, una prohibición total. En las últimas décadas, Tokio fue introduciendo excepciones antes de abrir la vía, en 2014, a las exportaciones de cinco categorías de productos militares no letales.
“Hasta ahora, la transferencia al extranjero de productos terminados de fabricación nacional se había limitado a búsqueda y rescate, transporte, vigilancia y contra minas (...), pero con esta enmienda, las transferencias de todo el equipo de defensa serán, en principio, posibles”, publicó la Primera Ministra en la red social X. “Ningún país puede preservar su paz y su seguridad por sus propias fuerzas: en materia de equipamiento de defensa, hacen falta países aliados capaces de apoyarse mutuamente”, sostuvo Takaichi en X.
Según una encuesta realizada en marzo por la televisión NHK, el 53% de los japoneses se oponía al cambio sobre las exportaciones de armas, y solo el 32% lo aprobaba. AFP