Los hutíes de Yemen reivindicaron ayer miércoles bombardeos contra una instalación de la petrolera Aramco y el aeropuerto de Riad, en el último capítulo de una crisis con Arabia Saudita que preocupa al Fondo Monetario Internacional por su impacto global y regional.
La capital de Arabia Saudita, potencia regional y principal exportador mundial de crudo, sufre desde hace más de una semana ataques diarios sin precedentes del grupo proiraní.
Se trata de una escalada en la guerra que los hutíes mantienen contra la coalición liderada por Riad, aliado desde 2015 del gobierno yemenita internacionalmente reconocido.
Explosiones de gran intensidad sacudieron nuevamente la capital del reino, donde los ataques contra el aeropuerto causaron el sábado 13 muertos y cientos de heridos.
El Ministerio de Energía saudita informó que un edificio de Aramco en Dhahran, en el este del reino, sufrió un ataque la noche del martes que provocó un incendio de alcance limitado.
Esta ciudad alberga la sede de la petrolera saudita Aramco, un extenso complejo compuesto por varios edificios y asentamientos.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó ayer miércoles que los recientes ataques contra Arabia Saudita podrían tener impactos “en todas partes”, agravando las preocupaciones económicas en el mundo.
“La economía saudita es importante para la región y el mundo”, declaró Georgieva durante las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok. “En ese sentido, estos desarrollos tienen potencialmente propagaciones negativas para todos en todas partes”, agregó. AFP