Grupo terrorista Hezbolá rechazó acuerdo de paz entre Israel y Líbano; amenaza seguir la guerra

Considera “humillante” y “nulo” el pacto que se firmó con la mediación de Estados Unidos.

Hezbolá. El grupo terrorista proiraní busca presionar al Líbano.
Hezbolá. El grupo terrorista proiraní busca presionar al Líbano.
Foto: Archivo El País.

El líder del grupo terrorista proiraní Hezbolá, Naim Qasem, condenó ayer sábado el acuerdo marco entre Estados Unidos, Israel y Líbano, y lo calificó de “grave error”, al punto que lo consideró nulo y sin valor.

“Una humillación, una vergüenza y una renuncia a la soberanía”, con estas palabras tildó Qasem el pacto, especialmente porque la retirada de Israel está vinculada en el acuerdo marco al desarme del grupo terrorista.

Esto, en palabras del líder de Hezbolá, es una “propuesta extremadamente peligrosa que sobrepasa todas las líneas rojas y convierte al Líbano en un juguete en manos del enemigo israelí”.

“El acuerdo en Washington (entre Israel y Líbano) es humillante, vergonzoso y una entrega de la soberanía. Este acuerdo es nulo y sin efecto, y deben aplicarse las disposiciones del memorando de entendimiento iraní-estadounidense”, señaló Qasem en un comunicado.

Qasem pidió al gobierno que se retracte de “sus pecados, que están arruinando a Líbano”.

En la visión de Qasem, Líbano “legitimó” la ocupación israelí “durante muchos años”, lo que “incluso podría conducir a la anexión de estas tierras”.

Hezbolá rechazó desde el inicio las negociaciones directas entre Líbano e Israel, que se mantienen desde abril. El alto el fuego del 17 de abril no logró detener los combates entre Israel y Hezbolá, pero la violencia disminuyó desde que Estados Unidos e Irán alcanzaron un memorando de entendimiento la semana pasada. Irán insiste en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra en Medio Oriente debe incluir a Líbano.

El presidente libanés, Joseph Aoun, consideró el acuerdo alcanzado con Israel “un primer paso” para recuperar la soberanía de su país.

El acuerdo establece un proceso durante el cual las fuerzas armadas de Líbano deberán “restablecer una autoridad soberana efectiva sobre todo el territorio libanés, a la espera del verificado desarme de los grupos armados no estatales”.

Poco después de que se anunciara el pacto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que las fuerzas de su país permanecerán en el territorio libanés ocupado “mientras Hezbolá no se haya desarmado”.

Entre los 14 puntos del acuerdo marco, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, está el apartado 3 sobre las llamadas “zonas piloto” en el sur del Líbano, que el Ejército libanés irá asumiendo “gradualmente” y que servirán de lanzadera para un “repliegue gradual” de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del sur del Líbano.

“Las FDI y las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) han acordado dos zonas iniciales, y las futuras zonas piloto también se acordarán de mutuo acuerdo. Una vez confirmado el desarme exitoso de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura en estas zonas, las FAL asumirán la responsabilidad de seguridad plena y efectiva en ellas”, detalla el texto.

También el punto 3 dice que, solo una vez que las tropas libanesas vayan asumiendo el control, los esfuerzos de reconstrucción comenzarán con apoyo internacional y “la población civil libanesa” podrá regresar “a estas áreas bajo el control exclusivo de las autoridades estatales libanesas”, en un proceso que será vigilado por Estados Unidos.

"Plena soberanía"

Soberanía y desarme total

El punto 4 del acuerdo entre Israel y Líbano menciona el compromiso del Gobierno libanés a ejercer “plena soberanía” sobre todo el territorio nacional y a lograr el “desarme completo” de todos los grupos armados no estatales, particularmente Hezbolá, que solo se nombra una vez en todo el documento.

Con información de EFE y AFP

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