El ministro de Defensa de Colombia anunció una operación de inteligencia en el suroeste del país para doblegar a los guerrilleros responsables de un mortífero ataque con un camión bomba en medio de la peor crisis de violencia en una década.
El ministro Pedro Sánchez recorrió el viernes la zona aledaña a una escuela de aviación militar donde la víspera murieron al menos seis civiles y más de 60 resultaron heridos por la explosión de un camión bomba en Cali (suroeste), la tercera ciudad más poblada del país.
Sánchez anunció allí la Operación Sultana de la que dio pocos detalles, para proteger a esta región “del terrorismo y del crimen”.
Según el ministro, la operación Sultana reforzará una unidad élite en el suroeste del país que se encarga de localizar y capturar objetivos de alto valor.
“El bloque de búsqueda se reforzará aún más con capacidades tecnológicas y de inteligencia”, afirmó, en referencia a una unidad de 700 policías de élite, similares a los escuadrones que persiguieron a famosos narcotraficantes como Pablo Escobar en la década de 1990.
Unas horas antes del ataque en Cali, guerrilleros en Antioquia (noroeste) mataron a 13 policías al derribar un helicóptero con un ataque de dron y rifles. Los uniformados estaban en una misión de erradicación de cultivos de hoja de coca.
Las autoridades atribuyen los ataques a dos disidencias de las FARC, enfrentadas entre sí, que rechazaron el acuerdo de paz firmado en 2016 con el grueso de esa guerrilla.
Sánchez dijo que en cinco áreas de operación de esos grupos, la extorsión, los asesinatos y el reclutamiento de niños disminuyeron. Eso “los ha llevado a un desespero para afectar con el arma más criminal y demencial que puede existir, que es el terrorismo”, aseguró.
“Estamos enfrentando a una mafia internacional, con bandas armadas aquí”, dijo el presidente Gustavo Petro tras una reunión con la cúpula militar en Cali cerca de la medianoche del jueves.
El primer mandatario de Colombia enfrenta cada vez mayores críticas por la creciente violencia y su estrategia de privilegiar el diálogo con los grupos armados en lugar declararles una guerra frontal.
El alcalde de Cali reconoció en Blu Radio “una falla de inteligencia que se tiene que corregir”. En el sitio del atentado había otro camión cargado de explosivos que no estalló, de lo contrario “la situación hubiera sido infinitamente peor”, añadió Alejandro Eder.
Campaña electoral
Mientras avanzan las investigaciones sobre los dos atentados que el jueves pasado sacudieron a Colombia y dejaron en total al menos 18 muertos y cerca de 80 heridos, el conflicto armado irrumpe como eje central de la campaña para las elecciones de 2026.
Hasta el momento han sido detenidos tres hombres señalados de participar en el ataque contra una base aérea en Cali, capital del Valle del Cauca y principal ciudad del suroeste colombiano.
Uno de ellos, según informó el presidente Gustavo Petro, es Diomar Mancilla; los otros dos son Walter Esteban Yonda Ipía y Carlos Steven Obando, cuya detención fue legalizada ayer sábado por un juez.
La Fiscalía acusa a los últimos de trasladar dos camiones cargados con explosivos y de activar uno de ellos junto a la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, donde la explosión mató a seis civiles.
Ese atentado fue atribuido al Estado Mayor Central (EMC), la facción más poderosa de las disidencias de las FARC, mientras que el ataque contra un helicóptero policial, ocurrido durante un operativo de erradicación de coca en una zona rural de Amalfi (Antioquia), se atribuyó al frente 33, otra disidencia.
Aunque en un principio se habló del uso de drones para derribar la aeronave, Petro aclaró ayer sábado que en realidad se trató de una “trampa” previamente instalada en el terreno donde el helicóptero aterrizó. El lugar, según explicó el presidente colombiano a la prensa local, “ya había sido acondicionado desde días antes, quizás meses, con cilindros de explosivos enterrados bajo un metro en el subsuelo”.
El padre de Miguel Uribe lo reemplazará
Miguel Uribe Londoño, padre del senador asesinado a tiros Miguel Uribe Turbay, tomará el lugar de su hijo como precandidato presidencial de la derecha en las elecciones de 2026 en Colombia, anunció su partido político.
Uribe Turbay murió la semana pasada por heridas en la cabeza tras un brutal ataque armado en junio, que revive los fantasmas de los peores años de la violencia política, con cinco candidatos presidenciales acribillados durante la segunda mitad del siglo XX. “A partir del día de hoy (Uribe Londoño) ingresa al proceso de selección del candidato presidencial”, anunció en un comunicado el Centro Democrático, el mayor partido de derecha en Colombia cuyo líder histórico es el expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), sin parentesco con la familia Uribe Turbay.
Con 79 años, Uribe Londoño se medirá en campaña con pesos pesados de su sector como las legisladoras María Fernanda Cabal y Paloma Valencia “para escoger un único candidato” entre diciembre de 2025 y enero de 2026, agregó el partido.
Uribe Londoño fue esposo de la afamada periodista Diana Turbay, secuestrada en 1990 por orden de Pablo Escobar y asesinada durante un operativo de rescate. Para entonces el pequeño Miguel, hijo de ambos, tenía cinco años.
Uribe Londoño fue un reconocido empresario cafetero. Entre 1988 y 1990 fue concejal de Bogotá. Es miembro del Centro Democrático desde su fundación en 2013.
AFP, EFE/ Cali