El primer ministro británico, Andy Burnham, descartó ayer jueves un nuevo referéndum de independencia en Escocia. Sin embargo, se comprometió a reforzar la cooperación con el Gobierno autónomo escocés y a avanzar en una mayor descentralización de competencias.
Burnham trasladó ese mensaje al ministro principal escocés, el nacionalista John Swinney, durante una reunión celebrada en Glasgow antes de la ceremonia inaugural de los Juegos de la Commonwealth, que se disputarán hasta el 2 de agosto en esta ciudad. Burnham también se reunió con el ministro principal de Gales y líder del partido independentista galés Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth.
Según informó la residencia oficial del primer ministro, Burnham dejó claro desde el inicio del encuentro que un nuevo referéndum sobre la independencia está “fuera de discusión”, al considerar que desviaría la atención de las prioridades de su gobierno, centradas en el crecimiento económico y el coste de la vida.
El gobierno escocés informó que Burnham y Swinney acordaron mantener una nueva conversación sobre cuestiones constitucionales y el reparto de competencias en el Reino Unido.
Swinney reiteró que cualquier reforma debe respetar el derecho de Escocia a decidir su futuro y aseguró que seguirá defendiendo la independencia escocesa tras el mandato obtenido en las elecciones autonómicas de mayo.
Durante la reunión también abordaron el crecimiento económico, el coste de la vida, la inversión en los servicios públicos y el futuro del sector energético del mar del Norte.
Swinney volvió a reclamar la eliminación del impuesto extraordinario sobre los beneficios de las compañías petroleras y gasísticas, al que atribuyó el freno a nuevas inversiones en el noreste de Escocia. EFE