Un hito histórico para la infraestructura europea se concretó debajo de los Alpes este martes 28 de julio, con la perforación del túnel de Brennero. La obra, que une a Austria e Italia a través de ese paso, logró unificar los túneles este y oeste tras romper las últimas capas de roca de la montaña.
Con un agujero de 64 kilómetros de largo, la estructura pasará a ser el subterráneo ferroviario más largo del planeta y transformará de manera radical el transporte ferroviario de cargas y pasajeros.
Un informe del Tribunal de Cuentas europeo publicado en enero señaló que el costo del proyecto aumentó a unos 8.500 millones de euros debido a retrasos que se produjeron. Con accesos y conexiones ferroviarias en Austria e Italia, la inversión total se ubicaría entre 10.000 y 11.000 millones, financiados por la Comisión Europea y ambos países.
Avance histórico para unir a Europa con financiamiento de la UE
El avance marca la etapa final de excavación en la zona divisoria entre las ciudades de Fortezza (Italia) e Innsbruck (Austria). A su vez, en la parte italiana ya concluyeron la totalidad de los trabajos previstos. Con esos hitos, el proyecto iniciado en diciembre de 2007 está cada vez más cerca de materializarse.
La línea ferroviaria de alta velocidad sin desnivel "ofrecerá una alternativa atractiva para el transporte transfronterizo de mercancías y abrirá nuevas posibilidades para el transporte de pasajeros. Esto genera nuevas oportunidades para la movilidad en Europa", indicó el sitio web oficial del proyecto.
Las obras contaron con respaldo financiero directo de la Unión Europea (UE) a través de los programas TEN-T y CEF Transport. Las partidas asignadas por la UE para respaldar los estudios ambientales y la fase constructiva alcanzan los 2.300 millones de euros, indicó la Comisión Europea en un comunicado.
La estructura forma parte estratégica del corredor Escandinavo-Mediterráneo, una red de transporte integrada que une las ciudades de Helsinki y La Valeta.
Una solución clave para el tránsito y el comercio europeo
El paso del Brennero representa un punto neurálgico para el flujo comercial y el tránsito de pasajeros en Europa. Cada año transitan por esta frontera alpina unos 2,5 millones de camiones, 14 millones de vehículos particulares y más de 50 millones de toneladas en mercaderías.
La vía férrea actual data de 1860 y trepa hasta los 1.371 metros de altura con inclinaciones del 26 %, una fisonomía que limita la capacidad de carga y obliga a utilizar múltiples locomotoras para completar los tramos más severos.
El nuevo Túnel de Base del Brennero eliminará esas trabas con un trazado casi plano. Ubicado a 580 metros por debajo del paso montañoso, tendrá pendientes de apenas el 4 % al 7 % y recortará el trayecto entre Fortezza e Innsbruck por 20 kilómetros.
Las proyecciones señalan que los trenes de carga circularán a 160 km/h, mientras que los servicios de pasajeros alcanzarán velocidades de 250 km/h. Esto permitirá reducir el tiempo de viaje en ese tramo de 80 a solo 25 minutos.
Detalles de la obra del Túnel de Brennero
La megaobra consta de dos tubos independientes de vía única con 8,1 metros de ancho, distanciados entre 40 y 70 metros.
Para garantizar los protocolos de seguridad, ambas galerías contarán con pasajes de conexión cada 333 metros.
En el tramo sur conectará con Fortezza mediante dos túneles individuales, mientras que al norte enlazará con la variante de Innsbruck, la línea del valle del Bajo Inn y la estación central de la ciudad austríaca.