El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su presencia en la campaña para intentar preservar la mayoría republicana en el Congreso, pero afronta no solo unas encuestas desfavorables, sino también el peso de la historia: las elecciones legislativas de medio mandato suelen castigar al partido que ocupa la Casa Blanca.
Trump se considera el principal activo del Partido Republicano e intenta dar la vuelta a los sondeos con una gira por el país y mítines diarios en los que pide a sus bases que salgan a votar como si su nombre figurara en la papeleta el próximo 3 de noviembre.
Sin embargo, según proyecciones de Decision Desk HQ, la oposición demócrata tiene un 78% de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes y un 56% de recuperar el control del Senado, favorecida por el descontento con la inflación, el precio de la gasolina y la impopular guerra de Irán.
El partido del presidente casi siempre pierde escaños en las elecciones de medio mandato, un desgaste que puede costarle el control del hemiciclo, como ya le ocurrió al propio Trump durante su primer mandato (2017-2021), y que puede dificultarle los últimos dos años de su presidencia.
La Cámara de Representantes renueva en estos comicios la totalidad de sus 435 escaños, lo que permite medir con mayor claridad el alcance de esos reveses, mientras que el Senado renueva solo un tercio de sus puestos y los resultados varían según los estados en juego. El revés fue grande para los republicanos en 2018, durante el primer mandato de Trump, cuando perdieron 41 escaños y los demócratas recuperaron una mayoría. En el Senado, en cambio, los republicanos ganaron dos escaños. Barack Obama también sufrió derrotas en las legislativas de medio mandato: los republicanos lograron una ganancia neta de 63 escaños en la Cámara de Representantes en 2010 y de otros 13 en 2014.
En el último siglo, solo en tres elecciones de medio mandato el partido del presidente ha logrado mejorar sus resultados en la Cámara Baja: con el demócrata Franklin D. Roosevelt en 1934, con Bill Clinton en 1998 y con el republicano George W. Bush en 2002. Una excepción fue por ejemplo en 1934, cuando los demócratas ganaron nueve escaños en la Cámara de Representantes, en un respaldo al programa ‘New Deal’ impulsado por Roosevelt para combatirla Gran Depresión.
Estos antecedentes dibujan ahora una tarea titánica para los republicanos, que deben defender su ya de por sí exigua mayoría en la Cámara Baja, donde cuentan con 219 escaños frente a los 214 de los demócratas.
Trump votó en Miami en forma anticipada
El presidente Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, votaron ayer sábado en la oficina del Supervisor de Elecciones del Condado de Palm Beach, Miami, para las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre.
El mandatario republicano pidió horas antes a los ciudadanos de Florida y Michigan que acudieran a las urnas para votar de manera anticipada en los comicios.
“La votación anticipada presencial ya está en marcha en el gran estado de Florida. Si tiene una papeleta para votar por correo, entréguela de inmediato; de lo contrario, vaya a votar a los centros de votación ahora mismo!”, escribió Trump en su cuenta de la red Truth Social, donde a continuación envió otro mensaje idéntico pero refiriéndose al estado de Michigan. EFE
Texas
Este estado, tradicionalmente republicano, presenta fuertes controversias contra Trump. El candidato demócrata al Senado, James Talarico, ya votó en Austin el viernes (voto adelantado) en donde su partido aspira a terminar con tres décadas de dominio republicano.
Talarico busca vencer al aspirante republicano y actual fiscal general texano, Ken Paxton. Es una de las disputas más observadas en una elección clave por el control del Congreso, que bajo una mayoría demócrata podría paralizar la agenda de Trump.
“Estamos uniendo a los texanos de todos los orígenes y creencias en un solo equipo para enfrentar este sistema político corrupto y disfuncional”, dijo Talarico ayer.
Con información de EFE y AFP