La tensión en Medio Oriente alcanzó este domingo un nuevo punto crítico tras la denuncia del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, quien acusó formalmente a la administración de Donald Trump de planificar "en secreto" una ofensiva terrestre. Según el alto funcionario, Washington mantiene un doble discurso al enviar señales de negociación diplomática mientras el Pentágono coordina incursiones de fuerzas especiales en territorio iraní, una estrategia que buscaría evitar una invasión a gran escala pero asegurar objetivos militares clave.
En paralelo, la retórica bélica se trasladó al plano naval con una advertencia directa hacia la flota estadounidense desplegada en la región. El jefe de la Marina de Irán, Shahram Irani, aseguró que el portaviones USS Abraham Lincoln será atacado con misiles mar-mar en cuanto se encuentre a "distancia de tiro". Esta amenaza surge como una declaración de represalia por el hundimiento de la fragata iraní Dena, ocurrido el pasado 4 de marzo, y coincide con la llegada a la zona de un buque de asalto anfibio escoltado por 3.500 marinos y soldados del cuerpo de Marines.
El impacto en la economía global y los ataques a la industria
La Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó este domingo ataques contra Aluminium Bahrain (Alba) y Emirates Global Aluminium (Ega), dos de las fundiciones de aluminio más grandes del planeta. Según el brazo ideológico del ejército iraní, estas plantas son objetivos legítimos por su rol en el suministro de las industrias militares de Estados Unidos. Estos ataques, sumados al bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del crudo mundial—, mantienen a los mercados internacionales en vilo y obligan a gobiernos desde París a Tokio a implementar medidas de urgencia para contener la escalada de los precios de la energía.
Escalada militar en múltiples frentes
Mientras en la capital pakistaní, Islamabad, representantes de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita intentan establecer una mesa de diálogo, los combates no dan tregua. En Teherán se reportaron explosiones y columnas de humo este domingo, mientras que la agencia oficial IRNA confirmó la muerte de cinco personas tras un bombardeo en el puerto de Bandar Jamir. La situación amenaza con desbordarse aún más ante la posible intervención de los rebeldes hutíes del Yemen, quienes ya lanzaron misiles contra Israel y tienen la capacidad de clausurar el estrecho de Bab el Mandeb, otro corredor marítimo vital para el comercio global.
AFP