Estados Unidos y Canadá llegan a lo que se considera “el punto más bajo” de sus relaciones bilaterales

La administración Trump comenzó a aplicar aranceles del 50% a su país vecino y el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que igualará la medida “dólar por dólar”.

Donald Trump
Mandatario. Donald Trump se encuentra ante varias encrucijadas en materia de política exterior y en la proximidad de las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos en noviembre.
Foto: AFP

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo ayer sábado que su país no prevé reiniciar de momento las negociaciones comerciales con Canadá tras el fracaso del diálogo y la entrada en vigor desde la medianoche nuevos aranceles del 50 % sobre importaciones canadienses.

Esta situación tensa aún más las relaciones entre ambos gobiernos que ya han tenido enfrentamientos diplomáticos por otros asuntos, por ejemplo, cuando este año el mandatario de EE.UU., Donald Trump, calificara el manejo de los bosques canadienses por parte del gobierno de Mark Carney de “negligencia deliberada” y amenazó con sumarle costos por indemnización por el humo de los incendios en ese territorio que llegaban a su país. Además, Trump ha dejado entrever repetidamente que Canadá estaría mejor si aceptara convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos, ya que, según afirma, depende de su economía.

“No hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses”, indicó Greer a la cadena FoxNews ayer en declaraciones que coinciden con el anuncio del primer ministro canadiense, Mark Carney, de que Ottawa igualará “dólar por dólar” los nuevos gravámenes de Washington a partir del 8 de septiembre.

Greer agregó que “mientras el presidente (Donald) Trump ha puesto en marcha una política comercial destinada a repatriar la producción a Estados Unidos y proteger los empleos estadounidenses, dos países han tomado represalias contra Estados Unidos: la República Popular China y Canadá”. El funcionario insistió en que “tras un año de dichas represalias, hemos dicho basta y, por ello, hemos adoptado contramedidas”.

“Hemos ofrecido a los canadienses sumarse a este camino, concretamente, reducir los aranceles que se les aplican al acero, a los automóviles e incluso a la madera, productos que son sensibles para ellos. Siempre han contado con las mejores condiciones y habrían seguido disfrutando de un trato aún mejor, pero no quisieron aceptarlo”, dijo.

El "mal acuerdo"

“En el punto más bajo”

El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció aranceles de represalia contra el acero y los productos lácteos estadounidenses tras rechazar el “mal acuerdo” comercial propuesto por Washington, con quien las relaciones se encuentran en su punto más bajo.

Estas medidas, que también afectarán a la industria papelera, la maquinaria agrícola y la electrónica, entrarán en vigor el 8 de septiembre, dijo.

Greer responsabilizó a Canadá del fracaso de las conversaciones comerciales y afirmó que Ottawa se negó a cerrar el acuerdo en los términos que, según Washington, habían sido pactados a comienzos de semana.

La ruptura del diálogo dejó vía libre a la entrada en vigor de los aranceles del 50 % impuestos por Trump sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, incluidos algunos que cumplen las reglas del T-MEC, que el presidente estadounidense anunció en julio.

Sondeo

Las bebidas alcohólicas: termómetro popular

Casi tres de cada cuatro canadienses aseguran que seguirán sin comprar bebidas alcohólicas estadounidenses aunque vuelvan a las tiendas del país, según una encuesta publicada en la semana por Nanos Research. El sondeo señala que el 74% de los canadienses afirma que es improbable que compre alcohol estadounidense incluso si vuelve a estar disponible: un 69 % dice que no lo hará y otro 5 % que probablemente no lo hará.

El rechazo ha aumentado respecto a finales de 2025, cuando el porcentaje conjunto era del 70 %, lo que apunta a que el boicot de los consumidores podría prolongarse incluso si los gobiernos provinciales levantan las restricciones. Las medidas del presidente Trump son vistas con rechazo y enojo. EFE

Por su parte, Carney anunció que las represalias de su país comenzarán a aplicarse desde el próximo 8 de septiembre, concentradas en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pasta, el papel y la electrónica.

El líder liberal también insinuó que Canadá tiene la capacidad para afectar a la economía estadounidense a través de sus exportaciones energéticas y aseguró que las nuevas medidas de Washington han sido concebidas para dañar y dividir a los canadienses.

“Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99 % de sus importaciones de gas natural, el 85 % de sus importaciones de electricidad y el 60 % de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía”, dijo Carney.

Con un semblante serio y tono grave, Carney declaró que estas medidas “son un error de cálculo”. Y añadió: “Son un nuevo ataque a Canadá. Y eres atacado cuando hay una guerra. No fue nuestra elección”.

“Somos ahora más fuertes que cuando EE.UU. empezó esta guerra comercial. Estamos unidos, más decididos, más ambiciosos. Con la posición fiscal más sólida del G7 y una economía resiliente, Canadá cuenta con todos los recursos que necesitamos para cambiar de rumbo y prosperar”, continuó. En su discurso, Carney citó hasta en cinco ocasiones la soberanía canadiense y apuntó que la Administración Trump estaba intentando socavar la independencia del país y utilizar la integración económica entre ambos países “como un arma”. “No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a debilitar nuestras industrias fundamentales.

Hasta 300.000 toneladas

Importación de carne libre de aranceles

El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos permitirá la importación, libre de aranceles, de hasta 300.000 toneladas de carne para moler durante los próximos 90 días, en un intento por reducir los precios del producto para los consumidores.

El poder adquisitivo es una de las principales preocupaciones de los estadounidenses de cara a las elecciones legislativas de medio término de noviembre.

El mandatario no precisó de qué países provendrán las importaciones, pero señaló que la carne será vendida con una rebaja de 25% sobre los precios de mercado.

En el país de las hamburguesas, la carne de res es uno de los productos cuyos precios más atormentan a los consumidores. En mayo, los estadounidenses tenían que pagar 15% más que el año anterior para comprar un bistec, según las cifras oficiales de inflación.

Esta medida “reducirá los precios para los estadounidenses”, celebró Trump en la previa electoral.

Ya a comienzos de año, Trump había firmado un decreto que favorecía la entrada de más carne vacuna argentina a Estados Unidos, aumentando los cupos de importación sin arancel. AFP

Con información de EFE y AFP

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