Elon Musk y Sam Altman, antiguos socios en la creación de OpenAI, se enfrentaron este martes en un tribunal federal de Oakland, California, en el inicio de un juicio que busca determinar si la empresa de inteligencia artificial abandonó su misión original sin fines de lucro. El caso enfrenta al fundador de Tesla y SpaceX contra la organización que ayudó a crear y contra su actual socio estratégico, Microsoft, en una disputa clave sobre el rumbo del sector.
"Estamos aquí hoy porque los acusados en este caso robaron una organización benéfica", dijo el abogado de Musk, Steven Molo, el primero en dirigirse al tribunal, antes que los letrados de OpenAI y Microsoft. Elon Musk "es una leyenda, les guste o no", afirmó Molo ante los nueve miembros del jurado.
La audiencia se produce en un contexto de fuerte exposición pública. Tanto Musk como Altman fueron advertidos por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers para que limiten sus publicaciones en redes sociales durante el proceso, luego de que el empresario intensificara sus críticas contra su exsocio en la plataforma X.
"Sin fines de lucro"
La disputa se remonta a 2015, cuando Musk y Altman cofundaron OpenAI con la promesa de desarrollar tecnología abierta y sin fines de lucro. Según la demanda, el empresario invirtió al menos US$ 38 millones bajo esa premisa. Sin embargo, la relación se quebró en 2018. Un año después, la organización creó una estructura híbrida que incluye una filial comercial, lo que permitió atraer inversiones masivas.
El crecimiento fue exponencial. Microsoft empezó entonces a invertir y aumentó su compromiso hasta los 13.000 millones de dólares, una participación que ahora se valora en aproximadamente 135.000 millones.
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OpenAI se ha convertido en un coloso comercial valorado en 852.000 millones de dólares y se prepara para una salida a bolsa apoyada en su asistente de IA generativa ChatGPT, que causó sensación en el mundo en 2022. Esta evolución, no obstante, generó dudas entre inversores por su estructura de gobernanza, en la que una entidad sin fines de lucro mantiene el control final.
Musk sostiene en su demanda que fue engañado sobre el carácter altruista del proyecto. En paralelo, desarrolló su propia firma de inteligencia artificial, xAI, en competencia directa con OpenAI.
Acusaciones cruzadas entre Musk y OpenAI
La defensa de Altman y del cofundador Greg Brockman rechaza las acusaciones. Su abogado, William Savitt, afirmó que ambos “están seguros de su postura y esperan que se conozcan los hechos”.
Desde la empresa, en tanto, atribuyen el conflicto a intereses personales del magnate. En documentos judiciales y declaraciones públicas, OpenAI sostiene que la demanda de Musk responde a “una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor”.
Según esta versión, la ruptura original se debió a intentos de Musk por ejercer un control total sobre la organización, más que a diferencias sobre su modelo sin fines de lucro.
El proceso judicial tendrá implicancias relevantes para el sector tecnológico. La jueza Gonzalez Rogers deberá determinar, hacia finales de mayo, si OpenAI incumplió un compromiso fundacional o si su evolución hacia un modelo comercial fue legítima dentro de sus objetivos.
El caso también incluye a Microsoft, cuyo rol como inversor estratégico es clave en la expansión de la empresa. La alianza ha sido determinante para consolidar a OpenAI como uno de los actores centrales en la carrera global por la inteligencia artificial.
Musk, por su parte, no solo reclama cambios estructurales sino que también había solicitado indemnizaciones por hasta US$ 134.000 millones, aunque luego renunció a beneficios personales y aseguró que cualquier compensación será destinada a la propia organización sin fines de lucro.
El desenlace del conflicto podría redefinir los límites entre innovación, negocio y responsabilidad social en el desarrollo tecnológico. La disputa, más allá de lo judicial, pone en discusión quién debe controlar el desarrollo de la inteligencia artificial y con qué objetivos, en un momento en que esta tecnología redefine industrias enteras.
Con información de AFP