El juicio civil que enfrenta a los magnates Elon Musk y Sam Altman y sus socios por la empresa de inteligencia artificial OpenAI inició ayer lunes en California con la selección del jurado, que escuchará el testimonio de figuras destacadas de esta industria y definirá el futuro de la tecnológica.
El tribunal federal de Oakland acoge desde ayer la disputa en la que el cofundador de Tesla, SpaceX y xAI, acusa a Altman y sus socios de engañarlo y traicionarlo para apoyar económicamente a la fundación de OpenAI, que nació como una empresa sin ánimo de lucro y supuestamente debía mantenerse con esa estructura.
En concreto, la querella legal acusa a OpenAI, a sus cofundadores Altman y Greg Brockman, y a su socio principal, Microsoft, de incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto.
“La perfidia y el engaño son de proporciones shakespearianas”, escribieron los abogados de Musk en un documento judicial, citado por NPR, en el que indicaron que Altman había estado involucrado en una “gran estafa”.
La demanda civil exige que OpenAI le pague 150.000 millones de dólares a Musk. Además, la querella requiere que la compañía regrese a su estatus de organización sin fines de lucro.
“Estamos impacientes por exponer nuestro caso ante los tribunales, donde tanto la verdad como la ley están de nuestro lado”, dijo OpenAI ayer en un mensaje en su cuenta de X.
La tecnológica, creadora de ChatGPT, calificó la demanda como “un intento infundado y motivado por la envidia” para obstaculizar a un competidor.
OpenAI también indicó que el juicio le brindará la oportunidad de interrogar a Musk bajo juramento sobre su “intento de socavar” la labor de la tecnológica.
Además de Musk, se espera que Altman, y el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, entre otras conocidas figuras, tengan que testificar en el juicio, lo que lo convierte en uno de los de más alto perfil del conocido Silicon Valley. EFE