El juicio contra Alphabet y Meta, empresas matrices de varias de las redes sociales más populares, se inició el lunes ante un tribunal civil de Los Ángeles, donde un jurado popular deberá determinar si estas empresas tecnológicas diseñaron deliberadamente sus plataformas para volver adictos a los niños. El resultado podría establecer un precedente judicial en materia de responsabilidad civil de los operadores de redes sociales, hasta ahora exentos.
Están llamados a declarar el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, el 18 de febrero, y el responsable de Instagram (filial de Meta), Adam Mosseri, a partir del miércoles. También se espera que las justicia llame a testificar a Neil Mohan, director de YouTube, cuya casa matriz es Alphabet.
Este caso genera mucha expectación ya que puede sentar un precedente para la decena de procesos iniciados en el país sobre si las redes sociales buscan que sus plataformas creen adicción entre sus usuarios, que les ha provocado depresión, trastornos alimentarios, hospitalizaciones psiquiátricas e incluso suicidios.
Alphabet y Meta, empresas matrices de varias de las redes sociales más populares, se sientan en el banquillo de los acusados, pero, al igual que otras compañías acumulan cientos de demanda similares en la justicia. Los abogados de los demandantes están copiando la estrategia seguida en los años 1990 y 2000 contra la industria tabacaleras, que fueron sentenciadas por ofrecer un producto nocivo.
Los abogados de la defensa intentaron sin éxito impedir que los demandantes compararan sus plataformas con el tabaco y otros productos adictivos.
El juicio que arrancó el lunes se basa en el caso de un mujer de 20 años, identificada con las iniciales K. G. M., que sufrió daños mentales por la adicción a las redes sociales que generó cuando era niña.
"Es la primera vez que una empresa de redes sociales tiene que enfrentarse a un jurado por causar daños a menores", declaró a la AFP Matthew Bergman, fundador del Social Media Victims Law Center, cuyo equipo lleva más de 1.000 casos de este tipo.
Los gigantes tecnológicos apelan a la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos para eximirles de cualquier responsabilidad por lo que publican los usuarios de las redes sociales.
Sin embargo, los demanda caso sostiene que esas compañías son culpables de mantener un modelo de negocio basado en algoritmos diseñados para atraer la atención de la población con contenidos que tienen el potencial de dañar su salud mental.
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AFP