El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó ayer domingo el plan para Gaza auspiciado por Estados Unidos y aceptado por el grupo terrorista palestino Hamás, en un nuevo distanciamiento de su aliado Donald Trump en medio de una reñida carrera electoral en Israel.
Para Nikolaï Mladenov, alto representante del “Consejo de Paz” para Gaza creado por el presidente de Estados Unidos, se trata sin embargo de “la única vía a seguir” para evitar un ataque similar al del 7 de octubre de 2023, según dijo al canal 12 de la televisión israelí.
Presionado por sus aliados de extrema derecha, Netanyahu llevaba más de una semana elevando las críticas hacia el plan anunciado a finales de julio por Trump, que contempla el desarme de Hamás y la retirada israelí del territorio palestino. “Israel rechaza el documento de 15 puntos”, explicitó ayer en una reunión de su gabinete.
Las fuerzas israelíes “no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que el grupo terrorista Hamás esté realmente desarmado y continuarán neutralizando las amenazas contra nuestras fuerzas y nuestros ciudadanos”, declaró.
El documento es, en teoría, la última etapa de un alto el fuego impulsado por Estados Unidos y anunciado en octubre, que redujo pero no puso fin a las operaciones israelíes en Gaza.
El grupo terrorista Hamás, en el poder en Gaza desde 2007, aceptó el acuerdo por el que debería entregar sus armas a una incipiente autoridad palestina encargada de gobernar el territorio durante un periodo de transición. Un miembro del buró político del movimiento, Basem Naim, dijo que Estados Unidos debería presionar “a Netanyahu y su gobierno para que se ciñan a la hoja de ruta y no obstruyan el proceso por razones políticas internas y electorales”.
En su intervención, Netanyahu se refirió a Trump como su “mayor amigo en la Casa Blanca”, pero no dudó en desmarcarse de su estrategia, como ya hizo en el marco de la guerra contra Irán.
“Ellos tienen ideas; algunas son aceptables para nosotros y otras no, y sabemos cómo mantenernos firmes en estos asuntos”, afirmó el primer ministro, quien afirmó estar en conversaciones con Washington.
Netanyahu, el líder israelí que más años ha estado en el poder, aspira a la reelección en las legislativas del 27 de octubre, las primeras desde el ataque del grupo terrorista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023. Los sondeos lo sitúan igualado o incluso por detrás en intención de voto respecto a sus rivales. Y también señalan que el plan para Gaza es muy impopular entre su base electoral conservadora y la de sus socios de extrema derecha.
Hasta hace poco, Netanyahu hacía campaña destacando la solidez de su relación con Trump, que ya desde su primer mandato realizó gestos sin precedentes en apoyo de Israel, como trasladar la embajada a Jerusalén.
En febrero, Trump se unió a Netanyahu en la campaña de bombardeos contra Irán. Pero en abril aparecieron fricciones cuando Trump intentó buscar un alto el fuego con Teherán, al que se oponía el dirigente israelí.
La semana pasada, cuando Israel y Líbano mantenían negociaciones mediadas por Washington, Netanyahu ordenó nuevos ataques sobre el país vecino en respuesta a una violación del alto el fuego por parte del grupo terrorista libanés Hezbolá, respaldado por Irán.
Netanyahu presionado en la previa electoral
“Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las FDI (Fuerzas de Intervención de Israel) no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que Hamás esté realmente desarmado y continuarán neutralizando las amenazas contra nuestras fuerzas y nuestros ciudadanos”, dijo Netanyahu en reunión de gabinete. Netanyahu recibió presiones de sus aliados de extrema derecha para convocar una nueva votación del gabinete y poner fin al plan para Gaza.
Presión sobre Irán
En otro orden de temas, elpresidente Trump dijo ayer que permitirá que aumente la presión económica sobre Irán pero desistiendo de ordenar más ataques militares. “Nos lo estamos tomando con calma”, dijo el jefe de Estado, según el medio Axios, que informó haber hablado brevemente con el mandatario en una llamada telefónica.
Hace apenas una semana, Trump lanzó una nueva amenaza de atacar duramente a Irán, para luego dar marcha atrás, mientras presiona para lograr un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Axios señaló que Trump no mostró frustración por el hecho de que Irán esté retrasando un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.
Teherán exige que Estados Unidos ponga fin primero al bloqueo de los puertos iraníes y le levante las sanciones petroleras, conforme al memorando de entendimiento que ambos países firmaron en junio.
El bloqueo del estrecho por parte de Irán desde el inicio de la guerra disparó los precios del combustible y sacudió la economía mundial, ejerciendo presión sobre la administración Trump a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
“Solo estamos negociando a medias con ellos. Simplemente observamos a Irán, con su enorme inflación y el hecho de que no tienen dinero”, fueron las palabras atribuidas a Trump.
También afirmó que los precios del petróleo están bajando, por lo que los consumidores estadounidenses sienten menos el impacto de la guerra. “Todo saldrá bien. Siempre sale bien. Es como una partida de ajedrez”, dijo Trump sobre las relaciones de Estados Unidos con Irán.
Irán se mantiene firme en cierre del estrecho
El estrecho de Ormuz, clave para la economía mundial, seguirá cerrado hasta que Estados Unidos acepte “todas” las condiciones de Irán, dijeron ayer domingo los Guardianes de la Revolución. Para reabrirla, Teherán reclama a Estados Unidos el fin de la agresión contra Irán y sus aliados, el fin del bloqueo de sus puertos, levantar las sanciones contra su economía y descongelar sus activos e “indemnizar íntegramente a Irán por los daños causados” por la guerra.
Los mediadores instan a ambas partes a retomar los términos de un memorando firmado en junio, que establecía una hoja de ruta para abrir negociaciones de paz. Omán está ubicado en la orilla opuesta de Ormuz, donde Teherán quiere imponer una especie de peaje. “El estrecho es ahora para nosotros un verdadero escenario de guerra y no simplemente una vía marítima”, subrayaron ayer los Guardianes de la Revolución.
El acuerdo inicial entre Irán y Estados Unidos, concebido como una base para negociar una solución permanente, establecía que Teherán y Mascate definirían las futuras reglas de navegación en el estrecho en coordinación con otros países del Golfo y de conformidad con el derecho internacional, que prohíbe el cobro de peajes en este tipo de vías marítimas.
En tanto, los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, anunciaron ayer que atacaron una instalación petrolera saudita en la costa del mar Rojo. La acción forma parte de intentos de afectar una segunda ruta marítima clave para el comercio internacional. AFP
Nombramiento
El excomandante en jefe de los Guardianes de la Revolución de Irán, Mohsen Rezai fue nombrado secretario de la principal instancia de seguridad del país, indicó ayer la presidencia.
Rezai releva a Mohamad Baqer Zolqadr al frente del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional, dijo en X un portavoz de la oficina del presidente Masud Pezeshkian. El nuevo jerarca, de 71 años, dirigió el cuerpo de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, entre 1981 y 1997. Después ocupó puestos de importancia en el sistema de los ayatolás antes de ser nombrado en marzo consejero militar del guía supremo Mojtaba Jamenei. En julio Rezai declaró que el estrecho de Ormuz, tenía más importancia que las “bombas atómicas”.
Con información de EFE y AFP