Estados Unidos e Israel atacaron ayer viernes dos instalaciones nucleares en Irán. El ejército israelí confirmó haber atacado el reactor nuclear de agua pesada de Arak, en el centro de Irán, poco después de que medios iraníes reportaran bombardeos sobre el lugar.
También confirmó ataques a una planta de extracción de uranio situada en Yazd, en el centro de Irán, horas después de que la organización de energía atómica de la república islámica informara que bombardeos de Estados Unidos e Israel en la instalación.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, reiteró su llamado a la “contención militar para evitar cualquier riesgo de accidente”.
Irán reaccionó. Su ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, afirmó que Irán impondrá un “precio muy alto por los crímenes israelíes”.
“Israel atacó dos de las mayores siderúrgicas de Irán, una planta eléctrica y sitios nucleares civiles, entre otras infraestructuras. Israel afirma que actuó en coordinación con Estados Unidos”, declaró en redes sociales.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, advirtieron a los empleados de instalaciones industriales de la región con “accionistas estadounidenses” y de las “industrias pesadas aliadas” a Israel que “abandonen inmediatamente sus lugares de trabajo”.
Horas antes recomendaron alejarse de “los lugares donde están estacionadas las tropas estadounidenses” y obligaron a tres barcos a dar media vuelta en el estrecho de Ormuz, una ruta que, según ellos, queda cerrada a los buques que vengan o se dirijan a puertos vinculados al “enemigo”.
Amenaza a hoteles
El ejército iraní, por su parte, advirtió que los hoteles de la región que alberguen a militares estadounidenses se convertirán en objetivos.
Y amenaza con continuar atacando a Israel y a bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait y Baréin.
El Soufan Center, con sede en Nueva York, estima que Estados Unidos se expone a un error de cálculo porque “los asesinatos de altos cargos (...) han marginado a la dirección política y han colocado al Cuerpo de Guardianes de la Revolución en el centro del juego”. AFP, EFE