La denominada Ley de Nietos, que ofrece la posibilidad de adquirir la nacionalidad española a los hijos y nietos de quienes se vieron obligados al exilio tras la Guerra Civil (1936-1939) o por la persecución franquista, no es una anomalía en Europa, puesto que países como Alemania, Portugal, Italia o Austria tienen normas similares. Esta ley está siendo objeto de debate en España a raíz de que el líder del Partido Popular —principal partido opositor—, Alberto Núñez Feijóo, acusara al gobierno de utilizarla como herramienta de "ingeniería electoral" para "fabricar" votantes con vistas a 2027, cuando están previstos comicios generales y municipales en el país.
Un total de 2,4 millones de hijos y nietos de exiliados han solicitado el beneficio a través de esta ley, de los cuales 544.722 la tienen aprobada y 306.000 están ya inscritos como españoles, según los datos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática publicados el 31 de marzo de 2026. En Uruguay, casi 12.000 ciudadanos residentes en Uruguay ya obtuvieron la nacionalidad española por descendencia bajo el amparo de esta ley.
Además de a descendientes de exiliados, la norma beneficia también a los hijos nacidos en el exterior de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978 y a los hijos mayores de edad de aquellas personas a las que ya se les concedió el derecho con la anterior legislación de memoria histórica de 2007. Adoptada en 2022, esta nueva ley tenía una vigencia temporal de dos años, que se prorrogó uno adicional, de manera que el plazo se cerró en octubre de 2025, pero la tramitación de solicitudes continúa.
Las reparaciones históricas en Alemania y Austria
En Alemania, las víctimas del régimen nazi privadas por la fuerza de la ciudadanía alemana por motivos políticos, raciales o religiosos entre el 30 de enero de 1933 y el 8 de mayo de 1945 pueden volver a obtenerla, al igual que sus descendientes, en el marco de las medidas de reparación histórica. Una resolución del Tribunal Constitucional de 2020 amplió ese derecho a los hijos nacidos dentro del matrimonio antes del 1 de abril de 1953 de madres alemanas privadas de la ciudadanía por la fuerza y padres extranjeros. Y también a los hijos nacidos fuera del matrimonio antes del 1 de julio de 1993 de padres alemanes privados de la ciudadanía por la fuerza y madres extranjeras. Además, una modificación de la norma en 2021 extendió el derecho a adquirir la nacionalidad alemana a aquellas personas que, como consecuencia de medidas de persecución entre 1933 y 1945, renunciaron a ella, la perdieron o no pudieron adquirirla, algo que también aplica a sus descendientes.
Mientras, Austria permite desde 2020 a los descendientes de víctimas del régimen nazi recuperar la nacionalidad de sus antepasados mediante un procedimiento ágil y gratuito. La medida abarca a hijos, nietos y bisnietos de ciudadanos austríacos que se vieron obligados a huir del país debido a sus ideas políticas, su religión, por motivos raciales o por su orientación sexual. En estos casos se eliminó el requisito de dominar el idioma, la residencia previa en el país o la acreditación de ingresos, de modo que el trámite se inicia mediante una simple declaración presentada ante embajadas o consulados austríacos. Más de 40.000 personas han utilizado esta normativa para adquirir la ciudadanía.
Las restricciones de Italia y las aperturas de Portugal
Portugal permite que los hijos de portugueses nacidos en el extranjero soliciten la nacionalidad portuguesa de origen, con efectos desde el nacimiento, siempre que declaren su voluntad de ser portugueses. El mismo marco reconoce también el acceso a los nietos de portugueses originarios que no hayan perdido la nacionalidad, siempre que acrediten la filiación y cumplan los requisitos, entre ellos el vínculo con la comunidad portuguesa, que puede probarse mediante el conocimiento de la lengua. Las nuevas reglas de las leyes de nacionalidad en vigor desde el 19 de mayo de 2026 amplían además el alcance del reconocimiento a descendientes más lejanos: la reforma abre la posibilidad de obtener el pasaporte europeo incluso para bisnietos de portugueses originarios.
Por el contrario, Italia ha limitado de forma drástica su histórica concesión de ciudadanía por descendencia mediante una reforma legal aprobada en mayo de 2025 que restringe el acceso automático a solo dos generaciones: hijos y nietos de ciudadanos nacidos en el país. La medida, promovida por el Gobierno de Giorgia Meloni, busca frenar el colapso administrativo en las oficinas consulares debido al incremento de solicitudes en regiones como Sudamérica, donde los nacionales inscritos ya superan los dos millones, principalmente en Argentina, Brasil y Venezuela. Para los nietos, la ley exige ahora que su progenitor (hijo del italiano nativo) haya residido de forma efectiva "al menos durante dos años consecutivos" en Italia antes del nacimiento del demandante.
Legislación en Reino Unido, Hungría y Bélgica
En el Reino Unido no existe una Ley de Nietos y la legislación de nacionalidad británica restringe la transmisión de la ciudadanía a una sola generación nacida en el extranjero. No obstante, hay excepciones si se trata de una injusticia histórica por género, ya que antes de 1988 las mujeres británicas no podían transmitir la nacionalidad a sus hijos nacidos en el extranjero, o por servicio a la Corona.
Hungría contempla desde 2011 la "naturalización simplificada", que permite acceder a la ciudadanía a quienes acrediten ascendencia magiar, demuestren su vínculo con Hungría y aprueben un examen básico de lengua húngara, mientras que Bélgica tiene algunos mecanismos generales para recuperar la nacionalidad para aquellos ciudadanos que la hayan perdido de forma voluntaria.
Con información de EFE
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