El jefe de la entidad electoral que organizó los comicios generales en Perú, Piero Corvetto, renunció ayer martes a su cargo a pocas horas de acudir a la fiscalía para ser interrogado por las fallas en el proceso. Corvetto estaba al mando de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) desde el 31 de agosto de 2020. En 2024 había sido ratificado en el cargo. Calificó de “problemas técnicos operativos” las irregularidades registradas en el despliegue del material electoral en Lima durante la jornada del 12 de abril.
Dichos problemas provocaron demoras en la apertura de las mesas electorales en la capital peruana y dejaron sin votar a más de 50.000 personas, lo que obligó a ampliar en 24 horas el sufragio, algo inédito en Perú.
La misión de observación de la Unión Europea (UE) se refirió a “graves fallos”, pero precisó que no encontró “ninguna prueba objetiva” de fraude, como alegó el candidato Rafael López Aliaga.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la máxima autoridad electoral del país, estima que los resultados finales no se conocerán antes del 15 de mayo debido a las demoras en el cómputo que realiza la ONPE.
Boletas en un contenedor de basura, actas electorales impugnadas y acusaciones de fraude ensombrecieron la jornada electoral y afectaron el recuento de votos de las presidenciales que está estancado, lo que alimenta la desconfianza hacia instituciones ya debilitadas.
Los peruanos aún no saben quién disputará el balotaje del 7 de junio frente a la derechista Keiko Fujimori. El izquierdista radical Roberto Sánchez y López Aliaga pelean voto a voto por el segundo lugar, con una leve ventaja de 14.000 sufragios para Sánchez con cerca del 94% del conteo.
Corvetto acudió ayer a la fiscalía para responder en la diligencia en su contra, junto a otros tres funcionarios de la ONPE, por afectar el derecho de sufragio.
La renuncia de Corvetto había sido exigida por López Aliaga y Fujimori para ofrecer credibilidad al balotaje del 7 de junio. La caída del titular de la ONPE era cuestión de horas en medio de una fuerte presión política y mediática para que dejara el cargo. AFP