El nuevo primer ministro húngaro da giro radical a la política de su predecesor Viktor Orbán

Péter Magyar buscará desbloquear los fondos europeos, desmantelar el sistema “iliberal”, financiar reformas eliminando sobrecostos, restaurar derechos civiles y luchar contra la corrupción en su país.

El nuevo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, pronuncia un discurso frente al Parlamento húngaro tras su toma de posesión en Budapest el 9 de mayo de 2026.
Nuevo mandatario. Magyar marcará un cambio en la UE.
Foto: AFP fotos

El conservador Péter Magyar, investido el fin de semana como primer ministro de Hungría, afronta desafíos para impulsar su programa de reformas, desde el desbloqueo de los fondos comunitarios hasta el desmantelamiento del régimen construido por el ultranacionalista Viktor Orbán durante los últimos 16 años. Tras la mayoría absoluta lograda por su partido, Tisza, en las elecciones del pasado 12 de abril, Magyar prometió revertir lo antes posible políticas de Orbán, marcadas por la confrontación con la Unión Europea (UE) y su cercanía con Rusia. Estos son algunos de los desafíos más inmediatos:

Desbloquear los fondos europeos. El nuevo primer ministro ha prometido hacer todo lo posible para que Hungría reciba lo antes posible al menos parte de los 17.000 millones de fondos europeos congelados en los últimos años por la Comisión Europea, por las violaciones del Gobierno de Orbán de principios del Estado de derecho, la deficiente lucha contra la corrupción o la no protección de intereses financieros de la UE. Respecto a las relaciones con la UE, muy deterioradas durante los Gobiernos de Orbán, la nueva ministra de Exteriores, Anita Orbán (sin relación con el ex primer ministro), ha afirmado que su tarea será normalizar estos lazos.

Desmantelar el sistema iliberal de Orbán. Orbán definió “iliberal” su modelo de Gobierno: un sistema con elecciones democráticas pero marcado por la centralización de todo el poder, desde la justicia hasta la educación, los medios y la cultura. En los últimos años, las principales instituciones han sido copadas por gente de Orbán. Magyar, en cambio, les ha dejado claro de que si planean bloquear su programa de reformas tienen dos opciones: dimitir o esperar a que el Parlamento los destituya gracias a la mayoría de dos tercios de la que dispone Tisza.

Lucha contra la corrupción. Hungría ha sido considerado en los últimos cuatro años como el país más corrupto entre los Veintisiete por la ONG Transparencia Internacional. Magyar ha indicado que otra de sus prioridades es la integración de Hungría en la Fiscalía Europea Anticorrupción y la creación de una oficina dedicada a recuperar el patrimonio “robado” por el régimen y los oligarcas de Orbán.

Derechos civiles y humanos. Magyar ha prometido restaurar la democracia liberal, desde las libertades civiles hasta el Estado de derecho, la libertad de prensa, el pluralismo político y los derechos de la comunidad LGBTI, que ha sido criminalizada en los últimos años por Orbán.

Financiación de las reformas. Según ha denunciado Magyar, el Gobierno de Orbán “ha vaciado” las arcas públicas, mientras que algunos medios indican que el nuevo Ejecutivo tiene margen para “tapar los huecos” de las cuentas con reformas, como sanear el sistema de contrataciones públicas, eliminando sobrecostes que suponen hasta el 2,5 % del PIB.

EFE

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