Redacción El País
El régimen de Irán ordenó mano dura contra las protestas que llevan ya una semana, haciendo oídos sordos a la amenaza de Estados Unidos de que atacaría si mata a los manifestantes.
Irán cumplió ayer sábado una semana de protestas, las más extensas desde 2022, iniciadas por el deterioro económico y la inflación y convertidas rápidamente en un movimiento con consignas políticas contra la República Islámica, ante lo que el líder supremo del país, Ali Jameneí, ha ordenado ejercer mano dura.
Vídeos difundidos por activistas en redes sociales muestran a un grupo de ciudadanos congregados en la sureña ciudad Kazerún, coreando consignas antigubernamentales, en el marco de estas protestas que han continuado ayer en varias semanas, a pesar de las advertencias.
Asimismo, en la ciudad de Malekshahi, en el oeste de Irán, un grupo de manifestantes marchó por las calles al grito de consignas de unidad y llamamientos a que más ciudadanos se sumen a las protestas.
Decenas de ciudades fueron escenarios de protestas similares, con un amplio despliegue de fuerzas antidisturbios.
En algunos casos se registraron enfrentamientos con los manifestantes, uso de gases lacrimógenos e incluso disparos, según imágenes y testimonios difundidos por activistas.
La ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, informó de que al menos ocho personas han muerto como consecuencia de la represión en los primeros seis días de movilizaciones.
Las protestas estallaron el domingo pasado en Teherán, protagonizadas inicialmente por comerciantes en rechazo al deterioro de la situación económica.
La inflación anual supera el 42%, mientras que la inflación interanual en diciembre rebasó el 52%, en un contexto de fuerte devaluación del rial y pérdida del poder adquisitivo.
Sin embargo, las manifestaciones se extendieron rápidamente y, según Hrana, alcanzaron al menos 46 ciudades de 22 de las 31 provincias del país.
Con el paso de los días, el movimiento ha ido adquiriendo un tono abiertamente político, con consignas como “Muerte al dictador” y llamados al fin de la República Islámica, así como lemas a favor de la monarquía y de la dinastía Pahlaví, derrocada con la Revolución Islámica de 1979.
Ante este escenario, el líder supremo Ali Jameneí apareció ayer públicamente para exigir una respuesta contundente contra quienes calificó de “alborotadores”, al tiempo que trató de diferenciar las protestas económicas de los comerciantes de las manifestaciones políticas contra el sistema.
“Con los manifestantes se dialoga, y las autoridades deben hablar con ellos, pero hablar con el alborotador no sirve de nada. Al alborotador hay que ponerlo en su sitio”, afirmó Jameneí.
En su primera reacción directa a la nueva ola de protestas, la máxima autoridad política y religiosa del país sostuvo que los disturbios están impulsados por actores extranjeros.
“Que un grupo de individuos incitados, mercenarios del enemigo, se coloquen detrás de los comerciantes y lancen consignas contra el islam, contra Irán y contra la República Islámica es verdaderamente grave”, subrayó, en una alusión a Israel y Estados Unidos.
Jameneí insistió, además, en que no se puede “confrontar a la República Islámica en nombre del bazar y de los comerciantes”, a los que describió como uno de los sectores históricamente más leales al sistema.
En paralelo, un grupo de activistas, intelectuales y defensores de los derechos humanos publicó un comunicado en apoyo a las protestas, en el que llamó a una transición política.
“El gran movimiento de resistencia civil del pueblo de Irán, al tomar las calles, está proclamando la voluntad nacional de poner fin al régimen ilegítimo de la República Islámica”, señala el texto firmado entre otros por la Fundación Narges de la Premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi, detenida de nuevo hace tres semanas, y los reconocidos cineastas Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof.
Los firmantes afirmaron estar “junto al pueblo para recuperar el derecho a una vida digna, la libertad, la justicia y la soberanía sobre nuestro propio destino”, y advirtieron a las fuerzas de seguridad de que no participen en la represión.
“Cualquier violencia contra el pueblo constituye una participación directa en un crimen que quedará registrado en la memoria histórica de este país”, alertaron.
Irán, que vivió un convulso 2025 marcado por las tensiones en torno a su programa nuclear y la guerra de 12 días con Israel en junio, afronta múltiples crisis paralelas que han alimentado el descontento social.
En medio de las sanciones de Estados Unidos y de la ONU, el país sufre una grave crisis económica, problemas energéticos recurrentes, escasez de agua en su sexto año consecutivo de sequía y una intensa contaminación del aire en ciudades como Teherán.
En este contexto, el régimen ha reiterado su narrativa de injerencia extranjera, mientras amplios sectores de la población expresan en las calles un malestar que va más allá de lo económico.
“Prestar atención a lo que pasa en Venezuela”
El líder de la oposición de Israel, Yair Lapid, advirtió al régimen de Irán, tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, que debería tomar nota de lo que ha ocurrido.
“El régimen de Irán debería prestar mucha atención a lo que sucede en Venezuela”, escribió en su cuenta de X. Esta es la primera reacción que llega desde Israel después de que durante la madrugada de este sábado Estados Unidos bombardeara diferentes objetivos militares de Venezuela y poco después el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara haber capturado a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
Según la ONG opositora Hrana, al menos ocho manifestantes han perdido la vida en los seis días de protestas en el país persa. En este sentido, Trump amenazó con actuar contra el régimen de los Ayatolás si persisten los ataques contra los protestantes.
También Israel ha vuelto a poner en los últimos días encima de la mesa la posibilidad de atacar a Irán, aliado de Venezuela.
Argentina recomienda evitar viajar a Irán
Argentina recomendó a sus ciudadanos evitar viajar a Irán, tras una semana de protestas con consignas contra la República Islámica, que han sido reprimidas y dejan por el momento un saldo de varios muertos y decenas de heridos.
“Ante los recientes acontecimientos en desarrollo en la República Islámica de Irán, se recomienda a los ciudadanos argentinos evitar todo viaje o desplazamiento a dicho país”, expresó el viernes la Cancillería argentina en un comunicado.
Tras dos días de relativa calma, las protestas iniciadas el pasado domingo continuaron este viernes en diversas ciudades del país, incluida Teherán.
“A quienes ya se encuentran allí, se les sugiere extremar las precauciones y mantenerse permanentemente informados sobre la evolución de la situación”, alertó la Cancillería.
Este viernes los manifestantes iraníes volvieron a salir a las calles de los barrios orientales y occidentales de Teherán, coreando lemas contra el líder supremo del país, Ali Jameneí, como “Muerte al dictador”, según imágenes publicadas por activistas en redes sociales.
Además, se han registrado protestas en las grandes ciudades de Mashhad y Shiraz, así como en Zahedán.
Según la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, durante los primeros cinco días de movilizaciones que comenzaron el domingo pasado, murieron al menos siete manifestantes y otras 33 personas resultaron heridas, mientras que unas 119 fueron detenidas.
Las protestas se han extendido a más de una treintena de ciudades, convirtiéndose en la mayor expresión de descontento ciudadano en Irán desde 2022.