Estados Unidos y China celebrarán hoy domingo y el lunes una nueva ronda de consultas económicas y comerciales para abordar cuestiones sensibles como los aranceles, los controles tecnológicos y el comercio de minerales estratégicos como las tierras raras, en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París, que se limita a ceder sus instalaciones.
Las conversaciones estarán encabezadas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, mientras que en representación de Pekín encabeza la delegación el viceprimer ministro chino He Lifeng, considerado el principal interlocutor en las negociaciones económicas con Washington.
El encuentro, el sexto desde que ambos países activaron su mecanismo de diálogo en 2025, llega en un momento de fricciones comerciales y después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. limitara parte del marco jurídico utilizado por Washington para imponer aranceles a China y otros países, bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una decisión que ha obligado a Washington a explorar nuevas herramientas comerciales.
Entre ellas figuran investigaciones abiertas este mes bajo la sección 301 de la Ley de Comercio, centradas en cuestiones como la sobrecapacidad industrial o el trabajo forzoso en las cadenas de suministro, medidas que Pekín ha criticado por considerar que añaden presión a las negociaciones.
Analistas citados por medios chinos interpretan esas iniciativas como un intento de reforzar la posición negociadora estadounidense. Bai Ming, investigador de la Academia China de Comercio Internacional y Cooperación Económica, señaló al oficialista China Daily que esas medidas pretenden “crear nuevas palancas de negociación” tras el revés judicial.
El escenario internacional está marcado además por la volatilidad energética tras el estallido de la guerra contra Irán.
La ronda de París busca preparar el terreno para la visita que Trump tiene previsto realizar a China entre el 31 de marzo y el 2 de abril, con vistas a un encuentro con su homólogo chino, Xi Jinping, y al posible anuncio de acuerdos comerciales entre ambas potencias.
Durante la visita de Estado que Trump realizó a China en 2017, Washington anunció acuerdos y compromisos de inversión por valor de unos 250.000 millones de dólares.
Las tierras raras y los controles tecnológicos figuran entre los puntos más sensibles de la negociación, con Estados Unidos buscando aliviar las restricciones chinas a la exportación de estos minerales estratégicos y Pekín presionando para que Washington flexibilice los controles sobre semiconductores avanzados y otras tecnologías. Ese equilibrio entre recursos críticos y tecnología se ha convertido en uno de los ejes del pulso económico entre ambas potencias. AFP, EFE