El presidente estadounidense, Donald Trump, y el jefe de gobierno alemán, Friedrich Merz, exhibieron ayer martes su buena sintonía sobre Irán y otros temas.
Fue la primera reunión entre Trump y un líder extranjero desde el inicio de la guerra en Irán, lanzada el sábado. Trump elogió “el muy buen trabajo” y “la popularidad” del canciller alemán, y subrayó que se hicieron “amigos” a pesar de sus diferencias, especialmente comerciales, y de las tensiones con los europeos.
Arremetió, sin embargo, contra el primer ministro británico, Keir Starmer, al que acusó de falta de espíritu cooperativo, y contra España, criticada por no permitir el uso de sus bases durante la ofensiva contra Irán.
Mientras el presidente estadounidense dijo que “todo ha sido destruido” en Irán, el canciller afirmó estar “en la misma sintonía en lo que respecta a derribar ese terrible régimen en Teherán”.
Merz expresó, sin embargo, su esperanza de que la guerra termine lo antes posible para evitar repercusiones económicas. “Esto, por supuesto, daña nuestras economías. Es así en lo que respecta al precio del petróleo y también al del gas. Por eso todos esperamos que esta guerra llegue a su fin lo antes posible”, declaró. “Y esperamos que los ejércitos israelí y estadounidense tomen las medidas necesarias para poner fin a esta situación e instaurar un nuevo gobierno que restablezca la paz y la libertad”, añadió.
AFP